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Romanticismo

El estilo pictórico del romanticismo surgió a fin de poder darle un contrapeso al neoclasicismo, que se había instaurado con fuerza y parecía no dar paso a propuestas alternativas que contravinieren valores como la razón; por ello se aproxima a temas más humanos como las emociones o la intuición. Lo anterior nos remite a la subjetivación y más específicamente al sentimiento del individuo desde una perspectiva que retoma los estados de ánimo que había dejado de lado el enfoque científico, pues resulta imposible pretender medir las experiencias humanas en términos racionalistas y en franca convivencia con algunas corrientes filosóficas del pensamiento alemán, como el idealismo, en el que se exaltan las pasiones y se asume la importancia de lo que no es racional y forma parte de la imaginación.

El concepto

El origen etimológico del término proviene del latín medieval romanticus, que hacía referencia al romance, composición literaria que idealizaba la vida de la Edad Media. Se adapta al universo artístico en el sentido de que evoca sentimientos e ideales. Es en 1798 que el filósofo Friedrich von Schlegel, conocido como el primer teórico del romanticismo, lo utilizó para referirse al arte.

Características

La temática del romanticismo versa sobre la rebeldía, la libertad y la emoción del individuo, además de una nueva concepción de la belleza apoyándose en la noción o categoría de lo sublime, es decir, la representación de la inmensidad de la naturaleza, específicamente en el paisaje en el que el humano se inserta y se enfrenta a su carácter trágico o efímero. La pincelada de los artistas devino expresiva en el sentido en que logra transmitir su vitalidad.

Romanticismo

El estilo pictórico del romanticismo surgió a fin de poder darle un contrapeso al neoclasicismo, que se había instaurado con fuerza y parecía no dar paso a propuestas alternativas que contravinieren valores como la razón; por ello se aproxima a temas más humanos como las emociones o la intuición. Lo anterior nos remite a la subjetivación y más específicamente al sentimiento del individuo desde una perspectiva que retoma los estados de ánimo que había dejado de lado el enfoque científico, pues resulta imposible pretender medir las experiencias humanas en términos racionalistas y en franca convivencia con algunas corrientes filosóficas del pensamiento alemán, como el idealismo, en el que se exaltan las pasiones y se asume la importancia de lo que no es racional y forma parte de la imaginación.

El concepto

El origen etimológico del término proviene del latín medieval romanticus, que hacía referencia al romance, composición literaria que idealizaba la vida de la Edad Media. Se adapta al universo artístico en el sentido de que evoca sentimientos e ideales. Es en 1798 que el filósofo Friedrich von Schlegel, conocido como el primer teórico del romanticismo, lo utilizó para referirse al arte.

Características

La temática del romanticismo versa sobre la rebeldía, la libertad y la emoción del individuo, además de una nueva concepción de la belleza apoyándose en la noción o categoría de lo sublime, es decir, la representación de la inmensidad de la naturaleza, específicamente en el paisaje en el que el humano se inserta y se enfrenta a su carácter trágico o efímero. La pincelada de los artistas devino expresiva en el sentido en que logra transmitir su vitalidad.