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Fallecimiento de Leona Vicario
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Fallecimiento de Leona Vicario

El 21 de agosto de 1842 murió, a los 53 años, María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador, mejor conocida como Leona Vicario, 29 años después de haberse fugado del Colegio de Belén (en abril de 1813), en donde había estado recluida durante un mes, acusada de colaborar con la causa de la independencia nacional.

Hija única de una familia acomodada, quedó huérfana a los 18 años, bajo la tutela de su tío Agustín Pomposo Fernández de San Salvador, un renombrado abogado que trabajó para la Real Audiencia y para la Real y Pontificia Universidad de México.

Leona Vicario llevó una vida cortesana hasta que, después del levantamiento del 16 de septiembre de 1810, se unió a quienes conspiraban contra el gobierno virreinal. Gracias a la buena educación que había recibido pudo escribir numerosas cartas, con las cuales facilitó la comunicación entre los insurgentes y los alertó de los peligros a que se exponían. También puso su fortuna a disposición de la causa independentista: consiguió fusiles y cañones y reclutó combatientes. Debido a su participación en este movimiento, cayó en manos de las autoridades reales pero, como consta en las actas de los interrogatorios a los que fue sometida, los inquisidores no lograron arrebatarle la identidad de los sublevados.

Después de su fuga, Leona Vicario se mantuvo fiel a la causa, participó en el Congreso de Chilpancingo y, una vez consumada la independencia, se retiró a la vida privada, aunque su agudeza siguió leyéndose ocasionalmente en la prensa de la época. En la colección que presentamos con motivo de la conmemoración de su fallecimiento se muestran documentos referentes al proceso que se siguió en su contra, los cuales no sólo nos acercan a una etapa de suma importancia en la vida de esta heroína, sino que también puede vislumbrarse la cotidianidad del México de principios del siglo xix.