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La Cartilla Moral de Alfonso Reyes
Portadilla de La Cartilla Moral de Alfonso Reyes

La Cartilla Moral de Alfonso Reyes

La Cartilla Moral de Alfonso Reyes es un manuscrito que redactó el ilustre escritor de la Visión de Anáhuac por solicitud de su epígono y colaborador José Luis Martínez cuando fue secretario particular de Jaime Torres Bodet, secretario de Educación Pública en 1944. Este escrito tuvo algunas variaciones desde su origen, pues había sido solicitado en una extensión muy corta, como un pequeño opúsculo para completar un cuaderno de ejercicios. El manuscrito tomó rápidamente forma y un sentido conciliador sobre algunos principios generales en los que debía sostenerse la actitud y el comportamiento del ciudadano mexicano.

Originalmente el texto se intituló “Lecciones de moral”. No se trató de un documento que resumiera fórmulas o recetarios dogmáticos o políticos, sino sobre ideas de las principales problemáticas del país, como el analfabetismo, la desigualdad y la pobreza.

En otras versiones, sobre todo añadidas en ediciones posteriores, se advertía sobre la falta de educación y la violencia por las que atravesaba el país en una reflexión más amplia para abatir las dificultades nacionales empezando por la ética individual, que debía transformar a la sociedad en su conjunto en una lógica de cambios en forma de círculos concéntricos (los respetos) que se tocan y se interrelacionan: el individuo, su familia, la sociedad, las instituciones, el gobierno, el Estado, la nación, la naturaleza y la patria.

El texto reúne 12 lecciones que deberían considerarse para asumir un cambio de actitud y una responsabilidad frente al comportamiento individual y el colectivo. La Cartilla constituye una serie de pautas que dibujan un marco de respetos personales, familiares, sociales y patrios. Alfonso Reyes, de formación jurista y literaria, entrama en este texto una disquisición sobre las maneras de vivir en paz y en armonía. Su lectura imbrica un tema sobre el otro, no establece un orden jerárquico y les atribuye la posibilidad de relacionarse y corresponderse: el hombre se educa para el bien, el cuerpo y el alma, civilización y cultura, los respetos morales, el respeto a nuestra persona, la familia, la sociedad, la ley y el derecho, la patria, la sociedad humana, la naturaleza, y el valor moral.

La Cartilla Moral se publicó hasta 1956, cuando su amiga Rosario Castellanos se la solicitara nuevamente para unos cuadernos de escuelas rurales. Y como todo texto de preceptos de discernimiento filosófico o ético, debe ser leída en su contexto y en sus complejas variaciones, en el espíritu de sus anhelos de transformación y también en sus limitaciones.