
Historias alternativas
Esta sección explora momentos de la historia de México y ofrece narraciones alternativas basadas en hipotéticas decisiones diferentes a las realizadas. Mundos paralelos, utopías, distopías, mundos erráticos donde la realidad se difumina con el ¿qué hubiera pasado si…? Entraremos en ejemplos como ¿si no se hubieran perdido los mantos lacustres cómo sería la ciudad de México? ¿qué habría pasado si México no hubiera ganado la Batalla de Puebla? entre muchos otros. La IA puede generar narrativas y líneas de tiempo visuales que pueden mostrar cómo estos cambios podrían haber afectado el curso de la historia en la construcción de otras realidades.
Gráfica de Jesús Martínez
En este breve episodio de Narrativas Artificiales, las animaciones de un gigante de la gráfica mexicana cobran vida en nuestro universo paralelo. Gráficas que emergen de la obra de un artista de Guanajuato. Jesús Martínez Álvarez (1942–2025) fue grabador, pintor, dibujante y fotógrafo originario de Los Sauces, León, Guanajuato. Criado en una familia de maestros rurales, se acercó desde temprano a la cultura popular. Estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (enap) de la unam, donde se especializó en huecograbado bajo la guía de Francisco Moreno Capdevila. En 1967 cofundó el grupo Nuevos Grabadores para renovar la estética del grabado en México. Comprometido con las luchas sociales, participó en el movimiento estudiantil de 1968 y usó su obra en defensa de los derechos estudiantiles. Su imagen de la paloma de la paz atravesada por una bayoneta se volvió emblema de protesta tras la matanza de Tlatelolco. Formado también en la Academia de San Carlos y cercano al Taller de Gráfica Popular, desarrolló un grabado de fuerte sesgo social junto a figuras como Adolfo Mexiac. Desde 1971 fue profesor de grabado en la enap y, en 2006, publicó Historia del grabado en México. Miembro de número de la Academia de Artes desde 1994, realizó numerosas exposiciones, como la del ifal en 1969, y colaboró activamente con instituciones culturales del país. Martínez integró poesía y cultura popular con la tradición del grabado, dotando a su obra de un tono místico e introspectivo. Sus motivos centrales fueron la identidad mexicana y la memoria social: exploró mitologías indígenas como el conejo de la Luna y los caparazones de tortuga, y exaltó paisajes simbólicos como Región del humo (1982). Formado en técnica europea e influido por Capdevila y Mexiac, combinó aguafuerte con fotograbado y serigrafía. Su lenguaje visual se caracteriza por trazos expresivos, texturas densas, contrastes marcados y paleta sobria en la que dominan negros, ocres y rojos. Series como No consta en actas (1969) muestran recursos dramáticos que reforzaron su crítica social. Premio Estatal Diego Rivera en 2005 y miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte, expuso en recintos mayores del país y consolidó su lugar como referente de la gráfica mexicana contemporánea. En piezas como El tigre, el felino aparece como emblema de identidad y vigilia más que como motivo zoológico. Conecta con el jaguar mesoamericano (ocēlōtl), símbolo de poder nocturno, linaje guerrero y vínculo con Tezcatlipoca. El artista aterrizó esta figura en su mezcla característica: iconografía mexicana y rigor técnico de intaglio. Igual que en Mi segunda piel, la pieza combina potencia simbólica y depuración técnica. La lectura entra por ahí: fuerza, guardia y memoria cultural frente a la agresión ideológica que Martínez denunciaba desde la gráfica social.
Paloma atravesada, símbolo de la represión hacia los movimientos estudiantiles mientras sucedía la Olimpiada del 68
Martínez funde poesía y gráfica social en una obra que refleja identidad, memoria y resistencia, con trazos densos y fuerza simbólica.
Símbolo de poder y vigilia, el tigre en Martínez evoca al jaguar mesoamericano, uniendo iconografía ancestral y rigor técnico.