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Las causas o procesos de fe

Las causas o procesos de fe son los expedientes más importantes de este fondo. Son los procesos judiciales abiertos contra hombres y mujeres que incurrieron en “sospecha de herejía” debido a su conducta, a sus opiniones y a las percepciones que otros tuvieron de ellos.

Historias que merecen ser contadas

Las causas de fe contienen historias dramáticas y a veces sorprendentes; vidas extraordinarias que al mismo tiempo eran comunes y corrientes. A través de ellas es posible observar los cambios en la institución y en la sociedad. Los miedos de una época no son los mismos en otra. Tampoco los mecanismos de coerción y castigo. Los cambios en la vida cotidiana se perciben en el fondo de los expedientes, lo mismo que una pluralidad de voces (de los reos, de los testigos, de los inquisidores) a veces coincidentes, pero en muchas más, contradictorias y llenas de matices.

El Índice general de las causas de fe seguidas por el Tribunal de México

En esta exposición ofrecemos una muestra de causas de fe seguidas hasta su conclusión, y que hoy podemos consultar gracias al proceso de digitalización que ha realizado el Archivo General de la Nación.

Este inventario, formado por los secretarios de la Inquisición, contiene todas las causas seguidas y concluidas por el tribunal de México, custodiadas en una sección específica de su archivo secreto.

No todas las causas se seguían

Los inquisidores (y sus comisarios en las provincias) recibían muchas denuncias que no siempre daban lugar a un proceso. Los procesos formales eran muy pocos en comparación con la multitud de denuncias, unas “despreciadas” y otras simplemente archivadas en libros o legajos de “testificaciones”. Sólo cuando creían que había material suficiente en ellos se formaba un expediente separado.

Las “sumarias” o expedientes abiertos podían ser el principio de un proceso, pero, por lo general, se “suspendían” después de la averiguación original por diversas razones, como falta de pruebas o porque se decidía dar una advertencia o regaño al denunciado. Las causas “suspendidas” podían abrirse siempre que llegara una nueva prueba contra el denunciado.

Las causas sólo se seguían cuando el fiscal consideraba que había suficientes testigos y pruebas contra el sospechoso, y se pedía su reclusión en las cárceles secretas del tribunal.

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Denuncia contra Santos de Holanda, vecino de Pachuca (1592). agn, Inquisición, 150, exp. 4, ff. 388-398. IGC: No se registró por ser simple denuncia.

Éste es un ejemplo de una denuncia que no llegó a constituir un proceso. La portadilla del expediente de 10 fojas (formado por un eclesiástico) tiene una sola anotación del Tribunal que aparece en el margen derecho: “Toca a Santos de Olanda, vezino de las dichas minas de Pachuca, come carne los días vedados por la Santa madre Yglesia”. El vicario de Pachuca recibió la denuncia contra un minero de origen holandés y decidió arrestarlo con ayuda de la autoridad local. Seguramente pensaba que esta infracción podía ser un indicio de herejía, pero la Inquisición requería más pruebas para seguir una causa y no le parecía correcto que un eclesiástico abriera un expediente de fe sin tener comisión. La respuesta fue una orden clara al sacerdote: “Recibida en México en 8 de junio de 1592. Respondida a los 9 [días]: que le suelte y no lo tenga preso”.

Este caso es mencionado por la historiadora Eleonora Poggio para ejemplificar el clima de intolerancia y rechazo al extranjero que imperaba entonces; una “estigmatización… que no distinguía si el extranjero era católico o protestante”.

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Proceso de fe suspenso contra Luis García, mulato, zapatero, vecino de Guadalajara (1577). agn, 70, exp. 5, ff. 276-284 / Imágenes: 583-600. IGC: 2203 (registrado con advertencia de no haberse seguido).

El segundo expediente es ejemplo de una causa de fe suspendida. La carátula hecha por el secretario tiene las características iniciales de un proceso. Indica el nombre, la calidad, el oficio y el lugar donde estaba avecindado el reo (“Guadalaxara. del Nuevo Reyno de Galizia”). El expediente tiene la anotación “Simple fornicación”, pero la causa se refiere, en realidad, a las opiniones del sospechoso sobre la “simple fornicación”. La Inquisición no castigaba las relaciones sexuales fuera del matrimonio, pero sí podía abrir una causa contra alguien que dijera que éstas no eran pecado.

Se ordenó aprehender al reo, como indica la portadilla, pero éste murió antes de que se le pudiera seguir proceso (“no se siguió”). El expediente fue guardado en una sección del archivo, “con los suspensos”, como también se señala.

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Causa de fe contra Pedro Pedro, marinero flamenco, por calvinista (1598). agn, Inquisición, 165, exp. 2, ff. 117-230. IGC: 2858 / MS: 183.

Pedro Pedro (¿Peter Peters?) fue un grumete flamenco que llegó a Nueva España con la flota de 1597. Tenía 18 años y trató de conseguir trabajos en la ciudad de México, Puebla y Veracruz, donde se le escucharon frecuentes críticas a las exigencias de la Iglesia católica. Recluido en las cárceles de la Inquisición, intentó fugarse antes de que comenzara su interrogatorio. Después de ser azotado, fue interrogado con ayuda de un traductor. Resultó ser hijo de un calvinista y de una católica, enfrentados en su propio hogar, y confesó haber abrazado el calvinismo a los 11 años. Para aminorar su condena, el preso prefirió colaborar con las autoridades para delatar a otros extranjeros que residían en el reino. Fue orientado para ello por su defensor.

Como el resto de las causas que presentamos en esta exposición, ésta se siguió hasta su conclusión.