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Recurso
 
Título
La piedad en el desierto (propio)
Agente creador
Rodríguez Lozano, Manuel (muralista)
Nivel de descripción
Ítem
Tipo de recurso
pintura mural
Nota de tiempo
1942 (creación)
Descripción
Fresco transportable creado durante el encierro y describiendo una versión mexicanizada de La Piedad de Miguel Ángel, aquél conjunto escultórico que se puede contemplar dentro de la Basílica de San Pedro en Roma, junto al Altar de San Sebastián (cifra que alude al ser sufriente y a la identidad homosexual de su autor). En México, nuestro pintor resuelve ese mismo simbolismo localizando su pintura en el pabellón de tuberculosos y en un ala exclusiva para hombres. El desierto como ubicación para la escena habla de la incomprensión y la prédica que no se escucha.
Lugar
Ciudad de México (México), creación
Medidas
260.5 x 229 cm
Materialidad
fresco sobre bastidor transportable
Palabras clave
mural; piedad; pabellón de tuberculosos; Rodríguez Lozano, Manuel; Palacio de Lecumberri
Tipo de media
imagen
Formato de la representación digital
JPG
Enlace al recurso
http://museopalaciodebellasartes.gob.mx/rodriguez-lozano-la-piedad/
Colaborador
Mexicana
Custodio
Museo del Palacio de Bellas Artes
Licencia de uso
Nota de contexto
Tomado del sitio web del Museo del Palacio de Bellas Artes: Manuel Rodríguez Lozano fue nombrado director de la Escuela Nacional de Artes Plásticas en 1939. Al año siguiente, en el marco de la celebración de los cuatrocientos años de la fundación del Colegio Nicolaita de Morelia, Michoacán, se organizó una exposición con una serie de grabados concedidos por la Academia de San Carlos. La exposición fue un éxito y las piezas volvieron a la Escuela Nacional de Bellas Artes, con excepción de tres grabados de Alberto Durero. Rodríguez Lozano denunció el robo ante las autoridades, sin embargo, tras abrirse la investigación, el artista funcionó como chivo expiatorio y en 1941 fue acusado de robo y encarcelado en la penitenciaría de Lecumberri. Durante los cuatro meses y medio que estuvo encarcelado, Rodríguez Lozano pintó un mural en una de las paredes del pabellón de los tuberculosos de la prisión, que abordaba el tema de la piedad. Tiempo después, esta obra fue desprendida de los muros de la penitenciaría, restaurada y trasladada al Palacio de Bellas Artes en 1966, donde hoy se encuentra resguardada.