La Europa de fray Servando, 1795-1817

La Europa de fray Servando, 1795-1817
Raúl Figueroa Esquer
Universidad Pedagógica Nacional-Hidalgo

El objetivo de este texto es presentar la correlación de fuerzas entre las potencias internacionales en la Europa de 1795 a 1816, teniendo como trasfondo las Guerras de Coalición, primero contra la Francia revolucionaria, después con el Consulado y el Imperio encabezados, estos últimos, por Napoleón Bonaparte. En este contexto, fray Servando Teresa de Mier no sólo se movió en prisiones, de las cuales se fugó, sino también tuvo contactos con el mundo intelectual y político durante su larga estancia en el Viejo Continente, hasta su regreso a la Nueva España, previo paso por los Estados Unidos en 1817.

Después de su famoso sermón en la Colegiata de Guadalupe, fray Servando fue apresado y enviado a España. El 28 de julio de 1795 desembarca en Cádiz. Llega, pues, a la España de Carlos IV, en la etapa en la que ya está dominado completamente por el valido Manuel Godoy. Este personaje acababa de firmar la paz de Basilea (22 de julio de 1795) con la Francia del Directorio, poniendo así fin a la Primera Guerra de Coalición contra la Francia revolucionaria. Por muy pocas concesiones y varias obligaciones, España se sujetaba una vez más a la Dirección Internacional de la política francesa. Por esto, algunos historiadores se han referido a esta paz como “Pacto de familia, sin familia”. Recordemos que en el siglo xviii se firmaron tres “Pactos de familia”, es decir, alianzas internacionales entre los Borbones franceses y los españoles (1733, 1743 y 1761).

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Ahora bien, ¿qué fueron las Guerras de Coalición? A través de una sucesión de alianzas, las monarquías europeas lucharon contra la difusión de las ideas revolucionarias y el expansionismo de la República francesa, dirigida por Napoleón a partir de 1799. Estas guerras modificaron el equilibrio político en favor del predominio napoleónico en el continente, dando lugar, simultáneamente, a resistencias nacionales y a la realización de reformas en diversos países, que a la postre constituyeron los Estados nacionales modernos.

La característica primordial de las coaliciones fue que (con excepción de la Séptima o Coalición final) ninguna de las potencias se comprometían a no firmar la paz por separado. Debido a esto, Napoleón y su ministro de Asuntos Exteriores, Charles Maurice de Talleyrand, se constituyeron en expertos para obligar a los coaligados a firmar la paz y, de esta manera, deshacer las coaliciones. 

Regresemos con fray Servando entre 1797 y 1800. Mientras llevaba a cabo una serie de juicios prolongados y muy engorrosos en Madrid, donde contaría con el apoyo de la Real Academia de la Historia, tuvo lugar el veredicto que lo declaraba inocente. El Consejo Real de Indias acató la sentencia académica, pero no la cumplió, estipulando que él debía de cumplir una prisión de 10 años.

En el contexto internacional, una vez que la flota británica derrotó al ejército francés en la batalla del Nilo, aislado en Egipto Napoleón aprovechó la debilidad del Directorio y el día 18 brumario (calendario republicano, equivalente al 9 de noviembre de 1799) dio un sorprendente golpe de Estado. Contaba con el apoyo popular y del ejército (sabedores de sus hazañas y capacidades en las diferentes campañas de las guerras revolucionarias francesas), junto a algunos ideólogos de la Revolución como el abate Sieyès. Así se instauró el Consulado.



La Rusia de Pablo I reconoció al gobierno francés (1800) y planteó una coalición franco-rusa en contra de Gran Bretaña. Después del asesinato de Pablo (23 de marzo de 1801), el nuevo zar Alejandro I firmó la paz con Francia en octubre del mismo año, Turquía se reconcilió con Napoleón y Austria había aceptado la paz de Lunéville desde febrero. Esto disolvió la Segunda Coalición. Por su parte, Gran Bretaña firma la paz de Amiens, que fue más bien una tregua, el 27 de marzo de 1802, y renuncia a sus conquistas coloniales, excepto Ceilán y Trinidad, y Francia devuelve Egipto a Turquía.

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Un año antes, en 1801, fray Servando se escapó nuevamente del Convento de San Pablo en Burgos y se dirigió a Francia pasando por Bayona, donde estableció relaciones de amistad con la comunidad judía. Asimismo, conoció en Burdeos a Simón Rodríguez, tutor y maestro de Simón Bolívar. En París, fray Servando se relacionó con Francisco Antonio Cea, científico y político colombiano, con José Nicolás Azara, político ilustrado y mecenas español, y, sobre todo, con Henri Grégoire, el famoso obispo juramentado francés.



En 1802, fray Servando viajó a Roma y a Nápoles. Buscaba secularizarse, es decir, seguir siendo sacerdote, pero desvinculado de la orden de Santo Domingo. El año siguiente lo logró, el 6 de julio de 1803. También residió un tiempo en Florencia. A finales de este mismo año regresó a España, vía Barcelona, pero fue detenido. Se le confinó al Convento de los Toribios de Sevilla; escapó, pero fue nuevamente arrestado y enviado a la Cárcel de Corte de Cádiz, regresando a su reclusión con los Toribios. En 1805, se escapó por enésima vez y partió para Portugal. 

Mientras, tuvo lugar la Tercera Coalición de 1805-1806 en la que participaron Gran Bretaña, Austria, Prusia y Rusia. Por su parte, España fue aliada de Napoleón. En esta contienda resultó vencedor Napoleón y firmó, como ya era su estrategia, paces por separado.

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Fray Servando, en su trayecto a Portugal, fue testigo ocular de la célebre batalla naval de Trafalgar, el 21 de octubre de 1805, en la que la flota del almirante Horacio Nelson desbarató el poderío naval franco-español y aseguró el predominio marítimo británico. Residió en Portugal hasta 1808, año clave, pues a partir de mayo tendría lugar la llamada Guerra de Independencia española, que se prolongó hasta 1814.



Napoleón, exultante por sus triunfos sobre Prusia y Austria, y después de firmada la paz de Tilsit con Rusia en julio de 1807, decretó el bloqueo continental por medio del cual ningún país europeo podía comerciar con Gran Bretaña. Portugal no obedeció este decreto y el emperador proyectó la invasión de España: el Tratado de Fontainebleau, firmado el 27 de octubre de 1807, que estipulaba el reparto de Portugal, aliado incondicional de Gran Bretaña, entre España y Francia.

Fray Servando regresó a España. Sirvió como capellán en diferentes regimientos que combatían la invasión francesa. Cayó prisionero de los franceses en la batalla de Belchite, y preso en Zaragoza, nuevamente se fugó. Como se ve, ya se había convertido en un maestro en fugarse de distintas prisiones. Recibió el reconocimiento y las condecoraciones de altos jefes españoles por su comportamiento en la lucha contra el francés.

En 1811 se trasladó a Cádiz, y aunque no fue electo diputado, asistió regularmente a las sesiones de las Cortes de esa ciudad, que en realidad eran Cortes Constituyentes que culminarían con la famosa Constitución de Cádiz del 19 de marzo de 1812.

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Residió en Londres de octubre de 1811 a julio de 1814. En 1812 tuvo lugar la campaña de Rusia de Napoleón, la cual, como se sabe, terminó en un completo desastre y el declive del emperador francés. En Londres se relacionó con varios líderes independentistas de América del Sur, así como con el español José María Blanco White, teólogo controvertido, periodista y publicista que pasó de ser sacerdote católico y reverendo anglicano y terminó como unitarista, secta protestante que niega la Trinidad. Blanco White fue un liberal radical y muy crítico de España. Fray Servando en 1812 publicó en la capital británica la Historia de la revolución de Nueva España, obra en la que defiende el estallido de la Revolución insurgente popular liderada por Miguel Hidalgo.



En 1814 tuvo lugar la Séptima Coalición (o Coalición final). Plasmada en el Tratado de Chaumont de marzo de ese mismo año, por este documento las potencias coaligadas se decidían por la acción conjunta y se comprometían a no firmar la paz por separado.

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Después de la abdicación de Napoleón y su traslado a la isla de Elba, fray Servando residió en París de julio de 1814 al 18 de abril de 1815. Por lo tanto, fue testigo de los “Cien Días de Napoleón” y su derrota definitiva en Waterloo.

Durante esta residencia en París, Mier se enteró de la derogación, por Fernando VII, de la Constitución de Cádiz en Valencia el 4 de mayo de 1814, en la que declaraba “nulo y sin ningún valor todo lo acordado en Cádiz”. De esta manera se inició el sexenio neoabsolutista de Fernando VII, mientras que en Iberoamérica languidecían los insurgentes en diversas regiones.



Fray Servando volvió a Londres donde residiría de 1815 a 1816. Allí se entrevistó con Francisco Xavier Mina, guerrillero navarro que había luchado contra los franceses y ardiente liberal y constitucionalista, opuesto completamente al neoabsolutismo decretado en España por Fernando VII. El 15 de mayo de 1816, Mina partió de Liverpool y desembarcó en Norfolk, Virginia, el 20 de junio. Entretanto, Mier viajó a Washington y Filadelfia en busca de apoyo económico para la expedición de Mina. Se reunió con él en Galveston, Texas. Permaneció en los Estados Unidos todo el resto de 1816 hasta su desembarco en Soto la Marina el 21 de abril de 1817.

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Fuentes consultadas

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Markham, Félix, “La aventura napoleónica”, en Guerra y Paz en tiempos de revolución, 1793-1840 bajo la dirección de C.V. Crawley, prólogo de José María Jover, traducción de María Casamar Pérez, Ramón Sopena, Barcelona, 1980, pp. 211-231 (Historia del Mundo Moderno, vol. IX).

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