La creación del Cuerpo de Inválidos de Nueva España
La creación del Cuerpo de Inválidos de Nueva España
Mariana López Hernández
Doctorante en Historia de El Colegio de México
Desde el siglo xvi, la Corona española buscó proteger a los militares inválidos, individuos que por edad o lesiones ya no podían servir en el ejército. Inicialmente, sólo algunos lisiados que desempeñaban labores de seguridad en los palacios reales recibían apoyo; el resto dependía de la caridad o de asociaciones de soldados, llamadas cofradías, que recolectaban fondos para ayudar a los compañeros en desgracia y asegurarles un entierro digno. Con el tiempo, el Estado amplió su respaldo a la población militar, otorgando pensiones a quienes cumplieran ciertos requisitos. Para 1630, se crearon 70 plazas en puertos marítimos para los mayores de 60 años con al menos 20 años de servicio. También se habilitaron espacios en hospitales, como el Hospicio de Madrid, para recibir a los militares retirados.
El siglo xviii trajo cambios importantes con la llegada de la dinastía Borbón. La Guerra de Sucesión (1701-1713) transformó el ejército español y dio origen a nuevas formas de asistencia para los soldados retirados. Se crearon las “Cajas de inválidos”, que se financiaban con descuentos en el salario de los militares en servicio. En 1716, también se organizó un Cuerpo de Inválidos, compuesto por efectivos que reclamaban sus pensiones. Este Cuerpo creció con el tiempo y sus miembros asumieron tareas administrativas y de resguardo en distintas partes de la Península Ibérica.
Durante la Guerra de los Siete Años (1756-1763), los ingleses tomaron La Habana y Manila, lo que llevó a la Corona a reforzar la defensa del virreinato de la Nueva España con un contingente militar dirigido por Juan de Villalba. Entre 1764 y 1766, este proceso trajo cambios en la organización militar. Algunos regimientos fueron reestructurados o disueltos, dejando a muchos soldados sin un lugar en el ejército. Otros fueron considerados inválidos y se les asignó una pensión. Sin embargo, no existía un sistema claro para su organización y muchos quedaron en el abandono. Ante esta situación, en 1771 el virrey Antonio María de Bucareli y Ursúa elaboró un plan para reglamentar el Cuerpo de Inválidos en Nueva España, el cual fue aprobado por el rey Carlos III en 1773 y publicado un año después.
Según este reglamento, el Cuerpo contaría con 200 plazas divididas en tres compañías: dos de “hábiles”, formadas por soldados con menos limitaciones físicas, y una de “inhábiles”, para aquellos con mayores impedimentos. Las dos primeras residirían en la Plaza del Parque del Real Palacio, en la Ciudad de México, donde protegerían la Casa de Moneda, la Real Aduana y las oficinas de Hacienda. La tercera compañía se enviaría a San Juan de Ulúa, en Veracruz, para realizar tareas de resguardo y apoyo en almacenes y embarcaciones.
Los soldados del Cuerpo de Inválidos recibirían un salario mensual de 10 pesos y debían destinar parte de éste para su vestimenta, que consistía en casaca, chaleco y pantalón azul, con botones dorados y cuello blanco. Los sargentos usaban, además, un galón dorado y espadines. Para la selección de los integrantes se realizaron inspecciones en Veracruz y la Ciudad de México. En Veracruz, se examinaron 20 militares de entre 40 y 80 años que habían servido en diferentes unidades. En la capital se registraron 114 veteranos, divididos en hábiles e inhábiles, quienes asumieron funciones en distintas dependencias gubernamentales.
La compañía de inhábiles contaba con 39 soldados. Algunos eran jóvenes, como Juan Antonio Villarena, de 28 años, quien había perdido una mano. Otros eran adultos mayores, como Juan de Dios Lara, ciego a los 40, y algunos, como Thomás González, eran descritos como “decrépitos”. Para albergarlos, se adaptaron antiguos cuarteles del Palacio Virreinal, lo que implicó reparaciones en puertas, ventanas, techos y muros.
A modo de conclusión, el Cuerpo de Inválidos fue una institución creada para dar apoyo a los soldados que por indisposición física o por vejez no podían desempeñarse con eficacia en la Nueva España. Aunque la Corona había adoptado medidas desde el siglo xvi, fue hasta 1773 cuando se estableció formalmente en el virreinato. A través de este Cuerpo se les asignaron tareas según sus capacidades y se les garantizó un ingreso fijo. Su creación reflejó los cambios en la organización del ejército y el esfuerzo por proporcionar una seguridad mínima a los veteranos de guerra.
Referencias
Archivos
- Archivo General de la Nación (agn), Correspondencia de Virreyes, vol. 11, segunda parte, “Carta al Excelentísimo Señor Bailio Fray don Julián de Arriaga”, México, 3 de octubre de 1766.
- agn, Indiferente de Guerra, vol. 66 b, “Documentación sobre organización del cuerpo de inválidos”, 1773-1798.
- agn, Bandos, vol. 8, exp. 52, “Reglamento formado para el cuerpo de inválidos de Nueva España por el Excmo. Sr. Bailio Fr. d. Antonio María Bucareli y Ursúa”, 1774.
- Archivo General de Indias, México, [legajo] 1270, “Testimonio del reconocimiento y visita de dos de los cuarteles antiguos de infantería del Real Palacio y hoy sirven a la tropa y cuerpo de inválidos”, 1772.
Bibliografía
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