Un ojo al gato
¿Te has preguntado de dónde viene la frase «Un ojo al gato y otro al garabato»? En las cocinas antiguas no existían los electrodomésticos, así que la comida se resguardaba en el garabato, un mueble que colgaba en lo alto, el único capaz de alcanzarlo era el gato. Date una idea de cómo eran las cocinas de antes con esta pintura del siglo XIX elaborada por Eduardo Pingret.