Un Año Nuevo inolvidable

 
 

Institución: Antonio Turok

El 1° de enero de 1994 las felicitaciones de Año Nuevo quedaron opacadas por una imagen que recorrió el mundo: un indígena que apuntaba con un arma a la cabeza del fotógrafo (o del espectador) con la cara levantada y la mirada fija, sin titubeos, sin pena. Iba acompañado de un contingente del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (ezln) sobre la calle Hidalgo en el centro de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. El levantamiento zapatista era una realidad que iniciaba fuerte, con los nuevos bríos de un ciclo que comienza. Horas antes habían tomado la ciudad y el Palacio Municipal.

 

El fotógrafo que se batió a duelo con aquel miliciano fue Antonio Turok, en un momento de tensión en el que ambos tuvieron la oportunidad de disparar; por fortuna sólo lo hizo el del flash que dejó con vida a los dos y le regaló esta imagen a las imprescindibles de la historia de México. La fotografía fue revelada con la prisa del momento y apareció en La Jornada sobreexpuesta y con detalles como el letrero del restaurante La Galería o la presencia del fotógrafo Paul Stahl, ataviado con una chamarra de cuero, que aparecía del lado derecho del personaje principal (también apuntando su cámara), detalles que serían borrados por Turok años más tarde con Photoshop, que ahora es demasiado evidente, pero cuya presencia quedó inmortalizada en las páginas del periódico.

 

El movimiento zapatista llevaba 10 años gestándose en la montaña. Ese enero se hizo público para exigir la renuncia del Gobierno federal y la formación de un nuevo gobierno de transición que convocara a elecciones libres y democráticas para agosto de ese mismo año. Exigieron también que se resolvieran las principales demandas de los campesinos de Chiapas: pan, salud, educación, autonomía y paz. Aseguraron que los indios siempre habían vivido en guerra, en una guerra gestada contra ellos por los blancos, pero encontraron en ese momento la oportunidad de morir combatiendo y no a causa de las enfermedades gastrointestinales.

 

En el momento de la toma el pasamontaña aún no era parte del uniforme reglamentario. Los indígenas se mostraron fuertes, organizados, retadores. Existían, estaban presentes. Turok pudo capturarlos con la cercanía de alguien que había sido aceptado en las comunidades indígenas desde los años setenta. Después de ese ¡Feliz Año Nuevo! México no volvería a ser igual, el mundo ya conocía al ezln por medio de impactantes imágenes y de un discurso único que exigía para todos todo.

 

Material de apoyo:

procinecdmx, ezln a 30 años. Memorias visuales de resistencia, tomo 9, procinecdmx, México, 2024.

Toledo, Leonardo, “Mirar de frente: historias, instantes y decisiones”, en Pie de Página, 21 enero de 2023.

 

Institución: Antonio Turok

El 1° de enero de 1994 las felicitaciones de Año Nuevo quedaron opacadas por una imagen que recorrió el mundo: un indígena que apuntaba con un arma a la cabeza del fotógrafo (o del espectador) con la cara levantada y la mirada fija, sin titubeos, sin pena. Iba acompañado de un contingente del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (ezln) sobre la calle Hidalgo en el centro de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. El levantamiento zapatista era una realidad que iniciaba fuerte, con los nuevos bríos de un ciclo que comienza. Horas antes habían tomado la ciudad y el Palacio Municipal.

El fotógrafo que se batió a duelo con aquel miliciano fue Antonio Turok, en un momento de tensión en el que ambos tuvieron la oportunidad de disparar; por fortuna sólo lo hizo el del flash que dejó con vida a los dos y le regaló esta imagen a las imprescindibles de la historia de México. La fotografía fue revelada con la prisa del momento y apareció en La Jornada sobreexpuesta y con detalles como el letrero del restaurante La Galería o la presencia del fotógrafo Paul Stahl, ataviado con una chamarra de cuero, que aparecía del lado derecho del personaje principal (también apuntando su cámara), detalles que serían borrados por Turok años más tarde con Photoshop, que ahora es demasiado evidente, pero cuya presencia quedó inmortalizada en las páginas del periódico.

El movimiento zapatista llevaba 10 años gestándose en la montaña. Ese enero se hizo público para exigir la renuncia del Gobierno federal y la formación de un nuevo gobierno de transición que convocara a elecciones libres y democráticas para agosto de ese mismo año. Exigieron también que se resolvieran las principales demandas de los campesinos de Chiapas: pan, salud, educación, autonomía y paz. Aseguraron que los indios siempre habían vivido en guerra, en una guerra gestada contra ellos por los blancos, pero encontraron en ese momento la oportunidad de morir combatiendo y no a causa de las enfermedades gastrointestinales.

En el momento de la toma el pasamontaña aún no era parte del uniforme reglamentario. Los indígenas se mostraron fuertes, organizados, retadores. Existían, estaban presentes. Turok pudo capturarlos con la cercanía de alguien que había sido aceptado en las comunidades indígenas desde los años setenta. Después de ese ¡Feliz Año Nuevo! México no volvería a ser igual, el mundo ya conocía al ezln por medio de impactantes imágenes y de un discurso único que exigía para todos todo.

Material de apoyo:

procinecdmx, ezln a 30 años. Memorias visuales de resistencia, tomo 9, procinecdmx, México, 2024.

Toledo, Leonardo, “Mirar de frente: historias, instantes y decisiones”, en Pie de Página, 21 enero de 2023.

 

 

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