María Teresa Prieto Fernández, compositora
María Teresa Prieto Fernández de la Llana fue una compositora asturiana, contemporánea del exilio republicano español, aunque ella no llegó a México escapando de aquel conflicto. Nacida en Oviedo, aprendió piano de Saturnino del Fresno, concertista que acompañaba a Pau Casals y a Pablo Sarasate. María Teresa publicó su primera obra en 1917. Su tarjeta de identificación para Migración dice "visitante", y fecha de entrada el 13 de octubre de 1936. El 22 de marzo de 1937 fue admitida en calidad de inmigrante y refrendará en dicha calidad hasta el 11 de febrero de 1941.
Es posible que su hermano Carlos, empresario residente en México desde 1923, le recomendara salir de España en lo que se veían los alcances del golpismo franquista. María Teresa conoció muy pronto a Carlos Chávez y a los jóvenes talentos que gravitaban en torno suyo (Moncayo, Huízar, Galindo). En décadas siguientes la casona de los Prieto en San Ángel recibía a los hermanos Halftter, al matrimonio de la pianista Rosa García Ascot con el musicólogo Jesús Bal y Gay, a Gustavo Pittaluga y a Adolfo Salazar, además de ser frecuentes anfitriones de los artistas que colaboraban con la Orquesta Sinfónica de México (Stravinsky, Milhaud, Copland y Bernstein, entre otros).
Varias creaciones mexicanas de Prieto se estrenaron en el Palacio de Bellas Artes, como su primera obra orquestal Impresión sinfónica, de 1940, Sinfonía asturiana, de 1942, la Sinfonía breve, de 1945, Sinfonía de la danza prima, en 1949, la Cantabile, en 1954, y un poema sinfónico donde hace homenaje a culturas originarias del país que la recibe: Chichén Itzá, que data de 1943. Prueba de la estatura que el trabajo de Prieto guarda en el gremio es el hecho de que Erich Kleiber y Aram Kachaturian seleccionan sus piezas para llevar la batuta al dirigir orquestas mexicanas interpretando partituras de María Teresa.
Cuando Imre Hartmann vino a México en 1946 Prieto fue su interlocutora y el cello una lección bien aprendida en aquella casa. Prieto era también cercana a Adolfo Salazar, acaso el crítico musical más importante que llegó a México con los transterrados del 39 y mantuvo conversaciones con Manuel M. Ponce. Son los introductores en México del idioma contemporáneo que suponen el dodecafonismo y el aporte de Debussy, Stravinsky, De Falla y la función político-realista del teatro lorquiano.