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Portadilla de <p>Acervos y derecho a la memoria</p>

Acervos y derecho a la memoria

El derecho a la memoria podríamos entenderlo como uno de los pilares centrales de los derechos humanos que le permite a la personas que han sufrido violaciones graves a sus derechos humanos, a sus familias y a la sociedad, el acceso a la documentación sobre sucesos del pasado relacionados con crímenes y delitos de lesa humanidad, violencias, violaciones sistemáticas, coadyuvando al acompañamiento en acciones de investigación, defensoría de los derechos humanos y haciendo visibles tanto acontecimientos, cómo aportando elementos para construir investigaciones mejor fundamentadas.

Algunas acciones de los acervos institucionales como privados que contribuyen al acceso a la memoria son los procesos de digitalización masiva, tener un enfoque sobre las víctimas, sin victimizarlas, crear narrativas plurales sobre el pasado, e incidir en los espacios educativos contribuyendo como soporte documental de amplios procesos educativos. A continuación se describen algunas de las líneas de acción como: la digitalización masiva de fotografías, manuscritos y audios sobre la vida cotidiana, procesos políticos, conferencias, programas de radio, sobre temas diversos que van desde el pasado mesoamericano, la colonia, los procesos de independencia, Reforma y Revolución, posrevolución, el 68, el terrorismo de Estado, los actuales movimientos sociales, y las nuevas participaciones sociales.

El enfoque en víctimas se atiende desde la documentación de organizaciones de la sociedad civil que las acompañan, la publicación de documentos, colecciones, exposiciones e infografías sobre la represión política, movimientos sociales, la participación de las mujeres en la construcción de las militancias y las disidencias. La construcción de narrativas plurales que consiste en la inclusión de las voces indígenas, afrodescendientes, femeninas y feministas, movimientos sexogenéricos, artísticos, ambientalistas y de defensoría de los derechos humanos. En los procesos de educación, se curan exposiciones, se forman colecciones, se experimenta con visualidades de documentos en sus versiones antiguas como modernas, se formulan líneas del tiempo, se crean espacios interactivos, se diseñan infografías y se alimentan micrositios relacionados con nuevos acervos contra el olvido, en un diálogo activo y crítico al servicio de la ciudadanía.