Sociedad
Portadilla de <p>El molcajete, protagonista de la cocina mexicana</p>

El molcajete, protagonista de la cocina mexicana

Uno de los objetos vinculados desde tiempos prehispánicos a la comida mexicana es el molcajete, un recipiente semiesférico hecho de piedra volcánica (o de barro cocido) en el que se muelen condimentos y especias, como el chile, y que es conocido por su utilidad para elaborar salsas.

Molcajete viene del náhuatl mollicaxtli palabra que se forma de molli guisado o salsa y caxitl, que significa cajete o escudilla. Esta “vasija” de tres pies va siempre acompañada del tejolote, la piedra que se usa para moler, y se dice que las preparaciones hechas en su interior son más deliciosas debido a que los minerales que la piedra libera les confieren a los alimentos un sabor único. El molcajete es un instrumento básico de nuestra cocina al igual que el metate.

Antes de usarse el molcajete se tiene que “curar” ya sea frotándolo varias veces con una mezcla de agua y cal, o moliendo maíz o arroz, sal de grano y agua, y poniéndolo después a secar al sol; aunque algunos aseguran que con tallarlo con el tejolote es más que suficiente.

Los molcajetes son elaborados principalmente por artesanos de San Pedro de los Metates, en el municipio de Acambay en el Estado de México; en Comonfort, un pueblo mágico de Guanajuato, conocido como la "tierra del molcajete"; en el municipio de San Salvador el Seco en Puebla; en San Lucas Evangelista y Tlajomulco de Zúñiga en Jalisco; y en San Nicolás Obispo en Morelia, Michoacán. Los secretos de su elaboración han pasado de generación en generación para convertirlo en instrumento de tradición y memoria cuyas moliendas se conservan en el paladar y en el corazón.