La Marcha Zacatecas; un canto a la vez provincial y cosmopolita en el siglo xix mexicano
Un sustrato mitológico de la historia reputa a la Marcha Zacatecas como la canción que hicieron propia los hombres de Francisco Villa durante la Revolución mexicana. Se sabe que es el himno de la organización de Charros de México. Por supuesto, es también oficial tonada del estado de Zacatecas a partir de 1957. Aquella leyenda cuenta que en 1887 Genaro Codina Fernández apostó con unos amigos quién podría componer armonías y pasajes tan inmediatamente memorables como el rondó A la turca de la Sonata para piano núm. 11 en La Mayor de Mozart o la Militar núm. 1 de Franz Schubert.
Genaro Codina creó entonces una marcha como su Opus 13 dedicada al entonces presidente de la República, Porfirio Díaz. Mucho menos conocida que su melodía es la letra de la Marcha Zacatecas (original de Salvador Sifuentes), cuya arenga es similar a la del Himno Nacional. Aunque Codina tenía vocación por la música, en aquel entonces se desempeñaba como contador en la Jefatura de Hacienda en Zacatecas. La primera instrumentación para su famosa pieza se hizo en 1892 por el violinista Aurelio Elías, director de la Banda de Música del Hospicio de Niños de Guadalupe. La habían titulado Marcha Aréchiga en honor al general liberal y gobernador Jesús Aréchiga, quien declinó el homenaje y la bautizó como Marcha Zacatecas. Codina compuso también polkas, mazurcas, valses y chotises de acusado oído popular.
Pífano, clarín y cajas marcaban el paso de contingentes militares durante su traslado luego de la era napoleónica. Allí confluían usanzas religiosas y castrenses del siglo xviii. Reglamentada tropa o solemne cortejo, aquel ritmo, esa regularidad del tranco y la cadencia musical que rubrica tal movimiento, se volvió familiar para la ciudadanía decimonónica en sitios de reunión. Pronto las melodías reconocibles hicieron famosos entre públicos no especializados a W. A. Mozart, L. V. Beethoven, Franz Schubert o Gustav Holst.
Ya sea en el ámbito eclesial o en un desfile cívico-militar, una marcha acompaña un despliegue procesional y su estructura ha de ser la misma, independientemente de su función. Consta entonces de un tema, su desarrollo, trío y reexposición del tema, pudiendo en ocasiones contar con una introducción y una coda.