Transporte en México: autos, autobuses y camiones
A principios del siglo xx comenzaron a producirse automóviles de forma masiva. Esto revolucionó la forma de transportar personas y mercancías. Asimismo, impulsó el desarrollo de las vías de comunicación que permitieron mayor velocidad para viajar y en el traslado de bienes de consumo. Con ello, surgieron estaciones de gasolina, servicio mecánico y paradores turísticos en zonas rurales, para que los visitantes pudieran tomar un breve descanso mientras realizaban escalas durante sus trayectos.
Poco a poco, el automóvil fue ganando popularidad. Asimismo, aparecieron las primeras líneas de transportes motorizados para pasajeros que mediante las modernas carreteras construidas por el país, conectaban a la capital de la república con poblaciones urbanas y rurales, esto redujo el tiempo de traslado. Por otra parte, surgieron las primeras carreras de automóviles donde los espectadores conocieron de cerca estos vehículos.
A pesar de los beneficios introducidos por el transporte de motor, también demostró las brechas sociales debido a los altos costos de los vehículos. Así, en las décadas de 1940-1950, las ciudades del país contaban con más autos, que en su mayoría pertenecían a las clases altas, funcionarios públicos de alto nivel, artistas de cine, entre otros sectores con poder adquisitivo. Mientras, el transporte público urbano fue relegado a segundo plano, y aunque se introdujeron colectivos —en la Ciudad de México los llamados “cocodrilos”— y los ya existentes tranvías eléctricos, éstos fueron insuficientes para movilizar a una creciente población.
En la actualidad, las ciudades del país padecen altas concentraciones de vehículos, la mayoría alimentados por combustibles fósiles. Una nueva revolución tecnológica que inició a mediados de la década de los setenta está introduciendo autos y transporte público eléctrico e híbridos, con miras a mejorar la calidad del aire de los centros urbanos.