Sociedad
Portadilla de <p>Erradicación de la fiebre amarilla en México</p>

Erradicación de la fiebre amarilla en México

La fiebre amarilla es una enfermedad que se caracteriza por la combinación de ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos) y hemorragia. Es transmitida por la picadura de mosquitos del género Haemagogus en ambientes selváticos o silvestres y del Aedes aegypti en sectores urbanos.

Representó un fuerte problema de salud desde la época prehispánica, siendo mencionada ya en algunos códices. Posteriormente aumentó su peligrosidad con la introducción del Aedes aegypti en el siglo xv, con la llegada de los europeos y la trata de esclavos, causando epidemias importantes en México.

Al ser un problema de salud nacional, el 19 de enero de 1921 el gobierno de Álvaro Obregón decretó la creación de una “Comisión especial para la campaña contra la Fiebre Amarilla”, con el objetivo de combatir la enfermedad y trabajar en colaboración técnica y económica con la Oficina de Higiene Internacional de la Fundación Rockefeller. En octubre de ese mismo año se celebró la primera Convención Mexicana de Fiebre Amarilla, donde se decidió dividir el territorio en seis zonas endémicas (Tampico, Tuxpan y Veracruz; Tehuantepec; Yucatán y Campeche; Colima; Manzanillo y Mazatlán; y Culiacán, Sonora y Nayarit), y se establecieron laboratorios en Tampico, Veracruz, Mérida y la Ciudad de México. Además del lanzamiento de una gran campaña publicitaria que difundió los métodos para destruir los criaderos de mosquitos de esas zonas.

Gracias a estos esfuerzos, la campaña para erradicar la fiebre amarilla logró contener y eliminar la circulación del virus registrándose el último caso urbano el 7 de febrero de 1923 en Pánuco, Veracruz. El control efectivo de esta enfermedad ha sido un proceso complejo que involucró desde la vacunación hasta la vigilancia epidemiológica y el control de los mosquitos.

De 1957 a 1959 se desarrolló un brote en las selvas del sureste mexicano, que provino desde el Amazonas; en esas fechas se registraron los últimos casos de fiebre amarilla selvática en México. En 1962-1963, México desarrolló un plan de consolidación y vigilancia en los puertos marítimos, aéreos o fronterizos que recibían inmigración de países que no habían eliminado al mosquito. El 10 de septiembre de 1963 el presidente Adolfo López Mateos informó al pueblo mexicano la total erradicación del mosquito de la fiebre amarilla urbana en México.