Expresiones artísticas
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Miguel Bernal Jiménez: músico nacionalista y católico en el México posrevolucionario

Miguel Bernal fue un creador a quien le tocó vivir la época del nacionalismo en la música clásica de nuestro país. Normal en un niño de su ciudad y clase social, entró al Colegio de Infantes de la Catedral y a su coro. En 1928 lo enviaron al Instituto Pontificio de Música Sacra, en Roma. Ahí estudió órgano, musicología paleográfica, canto gregoriano, composición y armonía. Al volver a México, Bernal editó la revista Schola Cantorum y dirigió el coro de Niños Cantores de Morelia, además de promover el Conservatorio de las Rosas.

José Ignacio Miguel Julián Bernal Jiménez nació en Morelia, Michoacán, el 16 de febrero de 1910. Falleció inesperadamente de afección cardiaca en León, Guanajuato, un 26 de julio de 1956. Famosas obras suyas son el Concertino para órgano y orquesta, Tata Vasco y la Sinfonía Hidalgo, donde son reconocibles aspectos de su estilo: patriotismo, catolicismo y un regusto provincial.

En 1935 la Secretaría de Educación Pública organizó festivales homenajeando a J. S. Bach y Bernal ofreció un recital en el órgano de la Iglesia del Buen Tono en la Ciudad de México. Un año después compuso el Cuarteto Virreinal y lo dedicó a Ponce, a quien consideraba su mentor en la música mexicana. Estrenó Tata Vasco en 1941 y Carlos Chávez dirigió a la Orquesta Sinfónica de México en el Palacio de Bellas Artes con obra suya. 1942 es el año de su incursión en el cine con Historia de un gran amor y La Virgen que forjó una patria.

De profunda espiritualidad, Bernal polemizó con otros protagonistas de la escena musical mexicana al conocerse la Ley Calles de 1926. Laicos, presbíteros y religiosos resistieron la aplicación de esta legislación. Bernal, ferviente católico, reconoció lealtad antes con su fe que con el Estado. Igual conflicto tuvo con su gremio, defensores de la República Española, cuando viajó a la España fascista en 1948. En Viena conoció a Romano Picutti, director de los Niños Cantores de Viena, e intercambió impresiones de la experiencia propia en el coro infantil moreliano. Eso hizo posible su presentación en 1949 en la Ciudad de México.

Bernal fue pionero en la investigación de la música novohispana. Escribió también varios ballets. Dedicó además una obra a la figura de sor Juana Inés de la Cruz: Los tres galanes de Juana.