Fondo Gallos
Desde el siglo xvi existió en la Nueva España el juego de gallos, pero, debido a los desórdenes que provocaba, a partir de 1688 se intentó prohibirlo sin éxito. El 27 de septiembre de 1727 el juego fue autorizado en beneficio de la Hacienda Pública y supervisado por el virrey.
Así iniciaron los asientos, pagos fijos que hacían los particulares a la Real Hacienda por la concesión de la administración de dicho juego en las plazas de: Ciudad de México, Coyoacán, San Agustín de las Cuevas, San Andrés Tuxtla, Yurécuaro, Jalapa, Chilapa, Zacatecas, San Miguel el Grande, Tulancingo, Puebla, Durango, Orizaba, Guanajuato, Veracruz, San Luis de la Paz, Valladolid, Querétaro, San Luis Potosí, Oaxaca y Guadalajara.
El arrendamiento con asentistas se hacía cada 10 años, pero en 1786 se crearon las intendencias y se determinó que los intendentes dirigieran los ramos de Real Hacienda como jueces privativos, haciéndose cargo de la renta que generaban los ramos menores, como el juego de gallos.
El Fondo reúne documentación fechada entre 1786 y 1836 que da constancia de estos pagos, de las condiciones de los remates y las reglas a cumplir para el espectáculo de gallos, las acusaciones de incumplimiento, las denuncias de juegos clandestinos, así como los estados de cuenta de ingresos que por pago de derechos percibía la Real Hacienda. Hay también información de postura para el remate, evaluaciones de las posturas, avisos y notificaciones, informes sobre el desarrollo de los remates, fianzas de asentistas y dictámenes sobre remates de asientos.
Estos documentos eran resguardados por el Archivo de la Secretaría de Cámara del Virreinato, según consta en el inventario general del archivo, realizado para el gobierno del segundo Conde de Revillagigedo, Juan Vicente Güemes Pacheco. Su ingreso no está documentado en virtud de que el archivo de procedencia es el antecesor del Archivo General de la Nación.