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Portadilla de <p>Día de Reyes</p>

Día de Reyes

La celebración de la visita de los Reyes Magos ha mutado enormemente con el tiempo y en los países latinoamericanos después de la evangelización. La adoración de los Reyes guarda un significado que cristaliza la Navidad y las fiestas cristianas. Lo anterior enmarca la gratitud y la veneración al hijo de Dios en el Nuevo Mundo.

La producción cultural que se deriva de esta adoración se comprende desde la fe y la lealtad a la Corona española descrita en quema de libros y papeles sediciosos de los insurgentes y rebeldes opositores al rey, y por la producción de la hermosa pintura virreinal, las obras de teatro y las alocuciones indígenas en pliegos de propiedad donde los reyes visitan a la Sagrada Familia.

Las procesiones son también largos recorridos a los centros de culto que culminan en rezos y misas dedicadas al niño Jesús, tanto en pueblos originarios como en los barrios, la fiesta del Día de Reyes se convierte en una jornada de regalos que rememoran los obsequios reales de los Reyes Magos.

En México hay fiestas religiosas, danzas y misas; en algunas ciudades hay personas que se disfrazan de Reyes Magos en las plazas para que los niños se tomen fotografías. Los retratos de Día de Reyes son célebres en la Ciudad de México, y los gobiernos locales suelen regalar juguetes a los niños en orfanatos, hospitales y escuelas. La curiosidad de las expresiones populares se desliza en la confección de nacimientos de cerámica y porcelana, nacimientos miniatura que pueden compararse con vitrinas de curiosidades, los juguetes y la elaboración de la Rosca de Reyes cubierta de frutos y que guarda una semilla por dentro o una figurilla del niño Jesús. La fiesta del niño Dios en algunos barrios, como Xochimilco, significa un enorme orgullo para los vecinos: en este lugar, las autoridades parroquiales y las mayordomías trabajan todo el año para vestir, adorar y recibir a cientos de visitantes a la fiesta del Niñopa.