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La Alameda Central: lugar de ocio y encuentro social

Entre jacarandas, jardines, andadores, esculturas y fuentes se encuentra el parque público más antiguo de América y uno de los más emblemáticos de la Ciudad de México: la Alameda Central. Es un lugar lleno de vida; por sus aceras podemos disfrutar de paseos familiares, con amigos o pareja, divertirnos con los grupos que se reúnen a bailar o  comprar comida en uno de los puestos, o sólo sentarnos en sus bancas para descansar. A lo largo de los siglos, este sitio ha significado una parte fundamental para el ocio popular y el encuentro social de quienes lo visitan.

La Alameda fue creada a partir de una ordenanza del 11 de enero de 1592. En ella, el virrey Luis de Velasco pedía la construcción de un espacio disponible para el esparcimiento de sus habitantes y que al mismo tiempo sirviera para embellecer la ciudad. Su nombre lo recibe de los primeros álamos blancos que se plantaron en el lugar en 1593, año en el que se iniciaron las obras para su conformación.

Durante la época colonial fue el sitio más importante de convivencia, recreo y descanso de las familias acaudaladas. Se realizaban actividades como la celebración de fiestas religiosas y laicas, la llegada de virreyes y arzobispos o los cumpleaños de funcionarios.

Fue en el siglo xix que la Alameda se convirtió en un área accesible para todo aquel que quisiera visitarla. Desde su ubicación los habitantes de la capital pudieron observar en 1821 la llegada del Ejército Trigarante y festejar las primeras fiestas en honor a la Independencia de México en 1825. También era común disfrutar de subastas, conciertos de bandas musicales, comprar boletos de la Lotería Nacional e incluso contaba con un ferrocarril de madera para la diversión de los niños.

El parque se ha transformado al mismo tiempo que sus alrededores. En el siglo xx se erigieron construcciones como el Teatro Nacional (hoy Palacio de Bellas Artes) y se abrieron negocios en sus inmediaciones, como la Librería de Cristal. Así, se empezaron a combinar los paseos dominicales con otras actividades artísticas y culturales, muchas de las cuales seguimos disfrutando hasta nuestros días.

Las imágenes de esta colección nos muestran cómo la Alameda Central ha visto pasar por sus aceras a un sinfín de personas de todas las edades, latitudes y clases sociales, quienes, a lo largo del tiempo, han disfrutado y descansado en este parque.