La conquista del cielo: aviatrices y aviadores
Desde los mitos antiguos hasta la aviación moderna, la conquista del cielo transformó la manera de entender el territorio y la defensa nacional. En México, este proceso dio origen a instituciones y figuras pioneras que impulsaron la exploración y la protección del espacio aéreo y marítimo.
Desde tiempos remotos, conquistar el cielo fue una proeza reservada para los mitos y los dioses, como la leyenda de Ícaro en Europa o las representaciones del viento en Mesoamérica, con el dios Ehécatl. Con el tiempo, el ser humano desarrolló tecnologías que le permitieron surcar los cielos, expandir horizontes y dominar los vientos.
La defensa de la soberanía nacional no se limita a la tierra, sino que incluye también el cielo y el mar. Bajo esta visión, Venustiano Carranza impulsó en febrero de 1915 la creación del Arma de Aviación Militar, encabezada por el mayor piloto aviador Alberto Salinas, sentando las bases de la aviación en México. Tras la Primera Guerra Mundial se hizo evidente la necesidad de fortalecer la protección del territorio también desde el aire y los mares. En este contexto, en marzo de 1926 se creó el Cuerpo de Hidroaviones de la Armada Nacional.
Entre los pioneros destaca Carlos Castillo Bretón, quien defendió los cielos y los mares mexicanos. Ingresó en 1928 a la Escuela Militar de Aplicación Aeronáutica y en 1930 fue nombrado director de esta institución.
A nivel global ya había una carrera por abrir nuevas rutas aéreas, en la que participaron mujeres y hombres. Entre las primeras sobresale Amelia Earhart, quien visitó México en la década de 1930 y durante su estancia convivió con Alberto Salinas.
Te invitamos a explorar estos temas a través de los recursos del inah y de la Secretaría de Marina, así como de colecciones como la de Enrique Díaz, Enrique Delgado, Manuel García y Luis Zendejas.