¿Por qué rompemos la piñata?
¡No quiero oro, ni quiero plata,
yo lo que quiero es romper la piñata!
Este divertido momento surgió como un acto simbólico contra el mal, cuando en el siglo xvi en el ex convento de San Agustín en Acolman, Estado de México, los frailes decidieron celebrar las posadas.
En el mundo indígena ya existían una especie de piñatas que se utilizaban en los festejos por el nacimiento del dios Huitzilopochtli: eran ollas adornadas con plumas de colores que los aztecas llenaban con tesoros y alhajas, y los mayas con cacao, que se ofrendaban al dios. La olla, suspendida de una cuerda, se rompía con un palo.
Los frailes decidieron adaptar su uso para evangelizar a los pobladores e inventaron la piñata clásica: una estrella con siete picos que representan los siete pecados capitales (gula, envidia, pereza, soberbia, avaricia, lujuria e ira). Los colores simbolizan la tentación, la venda de los ojos nos recuerda que la fe es ciega y el palo con el que se rompe la piñata representa la virtud y la fe que nos ayudan a superar el pecado. Su contenido es importante, pues al vencer el pecado se obtiene la recompensa divina materializada en dulces y frutas.
En la actualidad las piñatas se elaboran a partir de una olla de barro o cartón moldeado cubierto de papel de colores. Pueden tener forma de estrella, de animales, de personas y, por lo general, evocan a nuestros personajes favoritos; se rellenan con dulces, fruta, cacahuates, juguetes y objetos pequeños y no sólo se usan en las posadas sino también en festejos como los cumpleaños.
Aunque en muchos lugares las piñatas han perdido su significado religioso aún conservan su vínculo con la diversión y la tradición: se acostumbra a vendar los ojos de las personas que pasan a pegarle y hacer que giren sobre su propio eje con la finalidad de que pierdan el equilibrio, mientras los asistentes a la fiesta le animan a romperla entonando:
¡Dale, dale, dale, no pierdas el tino,
porque si lo pierdes, pierdes el camino!
Ya le diste una, ya le diste dos,
ya le diste tres y tu tiempo se acabó.