Sociedad
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Quiénes somos y en dónde somos: espacio público y vida cotidiana

El espacio público, históricamente posible sólo con la modernidad, es propiedad de todos y de ninguno. Plataforma de reunión y función específica, donde el uso está determinado en plural; idealmente es de acceso universal, seguro e inclusivo. Tal es el predicado que hoy en día los concibe como sitios para mujeres, infancias, personas adultas mayores, diversidad de género o personas con discapacidad.

Estos espacios pueden ser las calles, ubicaciones abiertas o instalaciones gubernamentales desde las que se puede definir el carácter de una ciudad y sus habitantes. Quizá la discusión más clara de la modernidad sea aquella que vertebra una tensión entre la consecución y preservación de la propiedad privada contra el uso y disfrute de bienes y espacios públicos. Donde lo primero resulta estrategia de sobrevivencia y luego debate moral en torno a la acumulación, lo segundo nos caracteriza como sociedad civil y más de una vez resulta baremo de mejora y progreso social.  La definición más actual implica al conjunto de bienes e infraestructura urbana de uso común destinados a la generación y fomento de la interacción social. 

En la historia de México tal tensión entre lo público y lo privado es observable en instantes diversos como los aquí reseñados. Aquellos niños y niñas que juegan durante una clase de educación vial ocuparán las calles con sus vehículos y se espera que el civismo de la época prevalezca. En 1968 y 1995 protagonistas de la vida política toman avenidas para discutir asignaturas ineludibles para toda la sociedad. Pavimentación de colonias obreras, infancias que trabajan y el reclamo de un transporte digno son eventos del día a día que constituyen capítulos sobre nuestra evolución como público y pueblo.