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Prácticas de memoria

Esta ciudad se encuentra llena de piedras, y a través de ellas leemos su historia, su pasado y su presente. En el libro Memorias de la piedra. Ensayos en torno a lugares de detención y masacre (Buenos Aires, Ejercitar la Memoria Editores, 2011), los compiladores Béatrice Fleury y Jacques Walter exponen tres nociones para entender la disputa por las memorias, su definición y su construcción en torno a los lugares, los hechos y la desaparición o el borramiento de sucesos traumáticos o violentos.

Las prácticas sociales descritas en esta obra establecen que los sitios de memoria pueden clasificarse en tres categorías. La primera es calificar, que consiste en instalar una marca de memoria; la segunda, descalificar (borrar o desactivar esa marca), y la tercera: recalificar o reinscribir con nuevo sentido un sitio o un memorial. Lo anterior está atravesado por un complejo narrativo de aquellos actores y organizaciones que lo enuncian y lo inscriben. Calificar una marca de memoria busca establecer un lugar como símbolo de un hecho histórico relacionado con Violaciones Graves a los Derechos Humanos, como la desaparición forzada, la tortura o el asesinato.

El Museo Casa de la Memoria Indómita (mucmi), del Comité !Eureka¡, fundado por Rosario Ibarra de Piedra en 2011, instala una marca de memoria de la lucha de las madres de los desaparecidos que enfrentaron al Estado a través de huelgas de hambre, exigiendo la presentación con vida de sus hijos, e impulsaron la Ley General de Amnistía para presos políticos y exiliados. La segunda categoría: descalificar o desactivar la memoria, se refiere a acciones que buscan disminuir, minimizar, ocultar o eliminar la carga simbólica de un sitio. La demolición del edificio de Policía y Tránsito del DF en Tlaxcoaque obedece a este tipo de prácticas, donde se instruye la desaparición de un espacio en el que se cometieron violaciones graves contra integrantes de la sociedad civil. Y la recalificación o reinscripción de un sitio adaptado a nuevas narrativas políticas y sociales sería, por ejemplo, el caso del torreón norte del Archivo General de la Nación (agn) como un lugar que recalifica su origen penitenciario como espacio de purga y reducción penal a un Sitio de Memoria de los presos políticos y los movimientos sociales.