La devoción a san Juditas, una figura claretiana
Los días 28 de cada mes, pero con especial devoción en octubre, verdaderas multitudes de creyentes y curiosos se reúnen en torno al templo de San Hipólito y San Casiano, en el cruce de Reforma e Hidalgo, donde se venera a san Judas Tadeo. Sin embargo, tal festividad no es tan antigua como la edificación misma y tampoco es ésa su tutela o denominación. Ese vértice de la espiritualidad y la identidad urbana se compone tanto de peregrinos y personas de fe como de grupos poblacionales que enfrentan estigma y marginalización.
La fiesta de san Judas Tadeo en la Ciudad de México los días 28 de octubre es una más de las adaptaciones que se han hecho de cultos venidos de Europa. En 1933, la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, comunidad católica fundada en 1849 por Antonio María Claret y Clará, envió a México una imagen desde Barcelona. El sesgo ideológico de derecha que esas misiones tienen en la España carlista y posfranquista está soterrado en la Ciudad de México de izquierdas del siglo xxi. Cierto es también que entre 1940 y 1944 los claretianos en París bautizaron falsamente a sefardíes que así pudieron escapar de la persecución nazi y del colaboracionismo de Vichy. Los claretianos asisten en la más pura tradición del cristianismo próximo a los necesitados. Los primeros de esa orden llegaron al país en 1917 y esa parroquia está entre las que cerraron al culto luego del conflicto cristero en septiembre de 1934. Custodiada por la Secretaría de la Defensa Nacional, la imagen volvió a su lugar en el altar hacia 1960 y es entonces que la veneración ocurre —desde la tradición que pasa de boca en boca— como efeméride, tan necesaria como imprecisa, para el día 28.
Ese Judas Tadeo, original discípulo nazareno y neotestamentario, junto a Simón el Cananeo, sufrió martirologio. En la Ciudad de México su popularidad lo lleva al altar mayor hasta 1982. Conocido como patrono de las causas perdidas, ese templo y esa celebración ocurren en simbiosis del entorno inmediato en el que se encuentran: foco urbano donde juventudes en situación de calle, entre las que son comunes vivencias delincuenciales y de adicción, se apropian del sitio, y concurren también migrantes, comerciantes informales, personas de la tercera edad, en fin, todo aquel que desfallezca ante circunstancia extrema.