No olvidamos
Portadilla de <p>Mujeres del exilio chileno</p>

Mujeres del exilio chileno

El 11 de septiembre de 1973 cambió la vida de miles de familias chilenas. Padres, madres e hijos fueron separados por distintas circunstancias. Algunos lograron reencontrarse en las embajadas o tierras lejanas que les dieron asilo. La Junta Militar que impuso un estricto control social no tuvo reparos en perseguir, torturar y asesinar a hombres y mujeres por igual. En ambos casos, existen testimonios de las vejaciones a las que fueron sometidos de forma física y mental.

De acuerdo con testimonios de sobrevivientes y exiliados que lograron sortear los horrores de los campos de concentración, muchas mujeres sufrieron desde violaciones hasta el robo de niños recién nacidos que, como en Argentina, fueron dados en adopción a familias que simpatizaban con la Junta Militar. Por su parte, aquellas que lograron refugiarse en embajadas como la mexicana, sueca y alemana, entre otras, experimentaron la separación familiar, lo que provocó diversos trastornos.

Desde el exilio, aquellas mujeres que habían salido de Chile con lo puesto, con sus hijos, o simples recuerdos de aquel país andino, abandonaron todo por la fuerza, incluso en algunos casos no tenían noticias de sus familiares: padres, esposos, novios, quienes habían sido recluidos en prisiones ilegales o asesinados por los golpistas. Estas mujeres tuvieron que enfrentar y rehacer su vida en otros países que, como México, ofrecían refugio y la posibilidad de reconstruir su historia, sin embargo, las cicatrices del pasado quedarían en la memoria por varios años.

Para aquellas mujeres que se quedaron y que vieron partir o desaparecer a sus padres, hermanos, sobrinos, experimentaron un dolor indescriptible que ante la censura del régimen debieron callar por miedo a represalias.