Cempasúchil: para iluminar el camino de las almas
El cempasúchil es una flor que ha ocupado un lugar especial en la cultura mexicana desde tiempos prehispánicos. No sólo es apreciada por su belleza, sino también por su profunda conexión con las tradiciones y creencias de México. Sus vibrantes tonos amarillo y naranja, junto con su distintivo aroma, la han convertido en un símbolo icónico del Día de Muertos, una festividad que celebra la vida de aquellos que han partido.
El nombre de esta flor es de origen náhuatl; cempohualli significa “20” y xóchitl “flor”, lo cual se traduce como “20 flores” o “flor de 20 pétalos”. Se caracteriza por su fragancia y por sus pétalos que varían en tonalidades que van desde un amarillo brillante hasta un intenso anaranjado. La planta se desarrolla óptimamente en climas cálidos, semicálidos, secos y templados, y su periodo de floración se extiende durante el verano y el otoño.
En el contexto del Día de Muertos se le atribuyen significados rituales importantes. Se cree que sus pétalos iluminan el camino de las almas que regresan a visitarnos durante esta celebración. Hay quienes sostienen que su aroma es lo que guía a los espíritus hacia su hogar, donde les espera un banquete dispuesto en un altar decorado en su honor.
Aunque uno de los usos más reconocidos del cempasúchil es en ritos y ceremonias, su aplicación en el ámbito de la salud tiene una larga tradición que se remonta a la época prehispánica. Se ha empleado para tratar afecciones digestivas y respiratorias, preparándola en forma de té. Asimismo, se elabora aceite de cempasúchil que se aplica en el pecho y la espalda para aliviar los resfriados y proporcionar calor a los pulmones, además de utilizarse como antiséptico.
En algunas zonas de México, como Morelos, Oaxaca, Veracruz y Michoacán, su uso como pigmento sigue siendo importante, ya que se emplea para el teñido de vestimentas tradicionales, sobre todo en prendas de lana y algodón. Por su alto contenido en carotenoides, se ha utilizado en la industria avícola para alimentar a los pollos y que su plumaje y la yema de los huevos sea de un amarillo más intenso. Por esto y muchas cosas más, el cempasúchil seguirá pintando con sus pétalos cada noviembre mexicano.