El Carnaval en Iztapalapa
El Carnaval en Iztapalapa, o la fiesta de las Máscaras de los Ocho Barrios, es una festividad de origen colonial, pero fue también la autoridad inquisitorial hacia 1780 quien primero impugnó el entusiasmo popular para Culhuacán, Santa Cruz Meyehualco, Santa María Aztahuacán, Santa Martha Acatitla, San Lorenzo Tezonco, San Sebastián Tecoloxtitlán, Santiago Acahualtepec y Santa María Tomatlán. La barriada actual del centro histórico de la alcaldía Iztapalapa tiene anualmente su temporada de comparsas y desfiles, entre el 28 de febrero y el 6 de abril, siempre antes del Miércoles de Ceniza.
Ese miércoles comenzará la Cuaresma, los 40 días de cavilación y culpa que culminan en la Pascua: hallazgo de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo como símbolo para la humildad y para asumir el decálogo moral de su sino. La cruz de ceniza dibujada entre las sienes del católico es de palmas benditas quemadas el Domingo de Ramos. El castellano tomó el vocablo “carnaval” del italiano, donde “levantar” y “carne” se combinan para anunciar penitencia.
A partir de 1925 el Diccionario de la Real Academia Española admite una segunda acepción: "fiesta popular que se celebra previo a carnestolendas, y consiste en mascaradas, comparsas, bailes y otros regocijos bulliciosos".
Aquí, al oriente de la Ciudad de México, los carros alegóricos, chichinas y comparsas revelan claramente el origen decimonónico de la tradición. Ello nos remonta hacia 1833, cuando azotó una epidemia de cólera y los pobladores realizaron una procesión al altar dedicado al Señor del Santo Sepulcro, en La Cuevita. La comitiva suplicante ofrecía repetir el ritual año con año si aquella enfermedad desaparecía. Obrado el milagro, se ha documentado en 1843 el inicio de la tradición. Un centenar de pobladores asume bíblico dramatis personae e invita a su representación. Después de Las Mañanitas a la Morenita del Tepeyac, ésta es sin duda la demostración más amplia de fervor en México. En el año 2012 la representación de la Semana Santa en Iztapalapa se proclamó como Patrimonio Cultural Intangible de la Ciudad de México.