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Fallecimiento de Miguel Alemán Valdés: el “cachorro de la Revolución”

14 de mayo de 1983

Miguel Alemán Valdés nació en Sayula, Veracruz, el 29 de septiembre de 1900. Hijo del general Miguel Alemán González y de Tomasa Valdés Ledezma. Su padre formó parte de la “revolución renovadora” encabezada por el general José Gonzalo Escobar, donde perdió la vida en Acayucan. Por este motivo, tuvo que hacerse cargo de su familia. Una vez terminados sus estudios, integró un grupo para apoyar el proyecto político del Partido Nacional Revolucionario (pnr) y “limpiar la traición a la revolución de su padre”. Éste fue el inicio de la formación del grupo alemanista.

Miguel Alemán Valdés estudió derecho en la Universidad Nacional ―hoy unam―, de donde se recibió en 1928. Uno de sus profesores fue Vicente Lombardo Toledano, quien observó en el joven veracruzano gran talento político. En 1945, cuando Alemán Valdés buscaba el apoyo de la Confederación de Trabajadores de México (ctm) para su candidatura presidencial, fue Lombardo Toledano quien se refirió a él como “un cachorro de Lázaro Cárdenas y Manuel Ávila Camacho”. Esta referencia fue utilizada por Salvador Novo, quien escribía para la revista Hoy, para señalar a Alemán como “el cachorro de la Revolución”.

Alemán Valdés se convirtió en el primer presidente del Partido Revolucionario Institucional (pri), desde donde ejerció un fuerte control contra los grupos disidentes, sobre todo del sector obrero, por considerarlos opuestos al proyecto modernizador que impulsaba junto con sus más cercanos colaboradores. Durante su presidencia se construyeron numerosas obras de infraestructura, donde él mismo y sus allegados recibieron beneficios económicos y lograron amasar grandes fortunas; de hecho, la prensa mexicana se refería a ellos como “Alibaba y los 40 ladrones”. Inspirado en la corrupción de los revolucionarios, Rodolfo Usigli escribió El gesticulador en 1938, misma que fue censurada. En 1947, esta obra fue llevada a escena en Bellas Artes y tan pronto se estrenó fue cancelada porque el gobierno de Alemán, la consideró una crítica a su persona y gobierno. Las críticas a Miguel Alemán y su gobierno continuaron por varios años, aunque tanto opositores como correligionarios reconocen algunos aciertos, como la construcción de Ciudad Universitaria, el impulso a la industria y, una vez terminada su gestión, el desarrollo del turismo.