Fondo Real Acuerdo
En la Nueva España el virrey y los oidores de la Real Audiencia, asistidos por un fiscal, integraban el Real Acuerdo, máximo órgano con el que el virrey consultaba los asuntos principales de su gobierno como la promulgación de las disposiciones reales, la emisión de autos acordados, y su propia sustitución en casos de ausencia prolongada.
Los acuerdos a los que llegaban eran asentados en libros especiales con carácter oficial, de actas ordinarias y de actas secretas, formando de esta manera el registro de los dictámenes de la Audiencia. En la actualidad, el Archivo General de la Nación (agn) custodia 29 volúmenes que contienen la documentación generada entre 1659 y 1821.
Por su contenido, los volúmenes pueden dividirse en: libros de acuerdos, informaciones y pareceres (volúmenes 1, 5, 7 y 16); libros de asientos de registro de títulos, cédulas, breves y ejecutorias (volúmenes 2b, 4, 6b, 8, 10, 12, 12b, 13, 15, 16, 17, 18 y 21); libros de actuaciones de la Sala del Crimen del Real Acuerdo (volúmenes 2 y 2c; libros de asistencia de oidores al Real Acuerdo y de despacho de asuntos (volúmenes 2, 3, 6, 11 y 28); libro de registro del escribano Pedro Gallo Escalada (volumen 4b); libros de Real Audiencia (volúmenes 9, 19 y 20) y, finalmente, libro de acuerdos de la Junta Superior de la Real Hacienda (volumen 14).
También incluye información que, en sentido estricto, no está relacionada con las funciones propias del Real Acuerdo, referente a escrituras de obligación de minerías; oficios recibidos y despachados en la Real Audiencia sobre confirmaciones de cargos públicos, tributos, mayorazgos; delitos juzgados en la Sala del Crimen; suspensión de la Diputación Provincial; restablecimiento del Juzgado de Bienes de Difuntos, así como acuerdos de la Junta Superior de la Real Hacienda sobre arcas de comunidad, cuentas de matrículas de tributarios, alcabalas, pulques y nieve.