Arte en papel maché
En Memórica podemos encontrar diferentes soportes materiales, entre ellos, el papel maché, el cual, por su maleabilidad, es utilizado tanto por niños en escuelas como por artistas. En esta colección mostramos algunas piezas de papel maché resguardadas en museos nacionales e internacionales y ahondamos en su proceso de elaboración.
La técnica del papel maché es sumamente antigua y su procedencia se sitúa en las culturas asiáticas; luego pasó a Europa. Por ejemplo, en Francia se le llamó papier mâché (podríamos traducirlo como “papel masticado”), y en los territorios americanos se introdujo luego del siglo xvi. Desde sus orígenes se aplicó en múltiples objetos tridimensionales, como vasijas, máscaras, decoraciones y juguetes, entre otros.
Los materiales con los que se elabora, papel y algún pegamento, son de fácil acceso y versatilidad y con ellos pueden conseguirse múltiples acabados que permiten la confección de superficies con diferentes tamaños y formas. Para elaborar objetos con este material basta con cortar trozos de papel, de preferencia delgado, y ponerlos en remojo hasta conseguir que se suavicen y su trituración pueda realizarse sin mayor dificultad. La masa que se logra es filtrada para evitar cualquier excedente de agua, con lo que se evita que el material adhesivo se diluya o pierda fuerza. Una vez que se logra la pasta, se da la forma deseada con ayuda de diferentes elementos que dan soporte a la pieza (esto dependerá del tamaño de la misma), se pone a secar y se agregan productos como barniz y componentes decorativos, como pintura, entre otros.
En esta colección recuperamos ocho piezas elaboradas con esta técnica, con las cuales podemos apreciar las posibilidades creativas de este material; por ejemplo, la muñeca con vestido rosa que fue elaborada en Puebla y actualmente se exhibe en la ciudad italiana de Perugia, o las calaveras montadas en automóviles, también elaboradas con papel maché. Hay otros elementos con una complejidad artística notoria, como la máscara de murciélago con rostro humano, la cual está en Ámsterdam. Con estas obras podemos apreciar la riqueza de las piezas que se han logrado, así como el valor que culturalmente poseen.