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Mi libro de primer año

Mi libro de primer año

 
 

Institución: Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos

Para hablar del objeto que se presenta en este espacio será necesario comenzar con los antecedentes de los libros de texto gratuitos en el país, que se remontan al año de 1921, cuando por instrucciones del primer secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, se editaron grandes tirajes de materiales educativos de distribución masiva. En 1959, por decreto del presidente Adolfo López Mateos, se crea la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg), con la finalidad de cumplir a cabalidad lo establecido en el artículo 3° Constitucional, y poder garantizar que los alumnos de primaria cuenten con las herramientas necesarias para su educación sin costo, de forma obligatoria y homogeneizando los contenidos de cada ciclo escolar, sin distinciones entre escuelas públicas y privadas. En 1960 se publica la primera generación de libros para el nivel primaria, que consta de 12 ejemplares, uno por grado, acompañado de su libro de trabajo.

 

Todos comparten la misma portada, realizada por el pintor mexicano David Alfaro Siqueiros. En ésta se observan los rostros de los héroes de la Patria Miguel Hidalgo, Benito Juárez y Francisco I. Madero; alineados de manera diagonal desde el extremo superior izquierdo hasta el inferior derecho, resaltan sobre un fondo tricolor que remite a la bandera mexicana. Los trazos son marcados y delimitan claramente las facciones de cada personaje. Los grados escolares y tipos de libro se distinguen en letras cursivas de color blanco, que resaltan sobre el verde del lábaro patrio. Mi libro de primer año se divide en dos partes: en la primera se encuentran cuentos y ejercicios de lectoescritura a partir de cada relato, mientras que en la segunda, se incluyen poesías de autores como Amado Nervo, Gabriela Mistral, Lope de Vega o Rubén Darío y algunos cuentos cortos sobre hechos cotidianos e históricos.

 

Como colofón encontramos el emblema de la Conaliteg, que consta de un árbol con frutos y raíces prominentes, y a cada uno de sus costados hay un niño y una niña. De acuerdo con su sitio web, los primeros dos elementos simbolizan el tesoro del saber humano, las raíces terminan en seis libros que representan cada grado de la educación primaria, mientras que los niños significan la igualdad que la Constitución otorga a mujeres y hombres.

Para resaltar el carácter gratuito, único y obligatorio de los libros de texto gratuitos, la investigadora Elizer Ixba Alejos escribe: “Por primera vez en la historia de México no habría distingos entre niños de escuelas primarias públicas y privadas, rurales y urbanas; cuando menos no en el material educativo que el Estado se propondría entregar. [...] Todos los alumnos, por grados y asignaturas, recibirían los mismos impresos. Sus profesores, además, debían utilizarlos en clases y no solicitar textos comerciales [...] so pena de incurrir en desacato”.

 

Material de apoyo:

Ixba Alejos, Elizer, “La creación del libro de texto gratuito en México (1959) y su impacto en la industria editorial de su tiempo: Autores y editoriales de ascendencia española”, en Revista Mexicana de Investigación Educativa, 10 de septiembre de 2021. Disponible aquí.

Emblema de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos. Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (13 de agosto de 2021). Disponible aquí.

 

Institución: Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos

Para hablar del objeto que se presenta en este espacio será necesario comenzar con los antecedentes de los libros de texto gratuitos en el país, que se remontan al año de 1921, cuando por instrucciones del primer secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, se editaron grandes tirajes de materiales educativos de distribución masiva. En 1959, por decreto del presidente Adolfo López Mateos, se crea la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg), con la finalidad de cumplir a cabalidad lo establecido en el artículo 3° Constitucional, y poder garantizar que los alumnos de primaria cuenten con las herramientas necesarias para su educación sin costo, de forma obligatoria y homogeneizando los contenidos de cada ciclo escolar, sin distinciones entre escuelas públicas y privadas. En 1960 se publica la primera generación de libros para el nivel primaria, que consta de 12 ejemplares, uno por grado, acompañado de su libro de trabajo.

Todos comparten la misma portada, realizada por el pintor mexicano David Alfaro Siqueiros. En ésta se observan los rostros de los héroes de la Patria Miguel Hidalgo, Benito Juárez y Francisco I. Madero; alineados de manera diagonal desde el extremo superior izquierdo hasta el inferior derecho, resaltan sobre un fondo tricolor que remite a la bandera mexicana. Los trazos son marcados y delimitan claramente las facciones de cada personaje. Los grados escolares y tipos de libro se distinguen en letras cursivas de color blanco, que resaltan sobre el verde del lábaro patrio. Mi libro de primer año se divide en dos partes: en la primera se encuentran cuentos y ejercicios de lectoescritura a partir de cada relato, mientras que en la segunda, se incluyen poesías de autores como Amado Nervo, Gabriela Mistral, Lope de Vega o Rubén Darío y algunos cuentos cortos sobre hechos cotidianos e históricos.

Como colofón encontramos el emblema de la Conaliteg, que consta de un árbol con frutos y raíces prominentes, y a cada uno de sus costados hay un niño y una niña. De acuerdo con su sitio web, los primeros dos elementos simbolizan el tesoro del saber humano, las raíces terminan en seis libros que representan cada grado de la educación primaria, mientras que los niños significan la igualdad que la Constitución otorga a mujeres y hombres.

Para resaltar el carácter gratuito, único y obligatorio de los libros de texto gratuitos, la investigadora Elizer Ixba Alejos escribe: “Por primera vez en la historia de México no habría distingos entre niños de escuelas primarias públicas y privadas, rurales y urbanas; cuando menos no en el material educativo que el Estado se propondría entregar. [...] Todos los alumnos, por grados y asignaturas, recibirían los mismos impresos. Sus profesores, además, debían utilizarlos en clases y no solicitar textos comerciales [...] so pena de incurrir en desacato”.

Material de apoyo:

Ixba Alejos, Elizer, “La creación del libro de texto gratuito en México (1959) y su impacto en la industria editorial de su tiempo: Autores y editoriales de ascendencia española”, en Revista Mexicana de Investigación Educativa, 10 de septiembre de 2021. Disponible aquí.

Emblema de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos. Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (13 de agosto de 2021). Disponible aquí.

 
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