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Memoria del exilio chileno en México

Memoria del exilio chileno en México

 
 

Institución: Secretaría de Relaciones Exterior. Dirección General del Acervo Histórico Diplomático.

Sus voces reflejan su sentir durante el Golpe, el exilio y cómo se fueron reconstruyendo en México; cómo se identificaron con nuestro país y hasta se hicieron mexicanos. Por ello, este libro se ha hecho a sí mismo: cada uno ha hablado a su manera, a través de sus recuerdos. Aunque cada historia es particular, convergen porque el tema conductor es el mismo. Por ejemplo, sus primeras impresiones al subir al avión y ver el océano y ser recibidos con solidaridad y con las manos abiertas por funcionarios mexicanos. Después, comenzar a pertenecer a la nueva comunidad e ir conociendo (y curioseando como todo extranjero) las palabras locales, sus significados, los acentos y las cosas… Qué hay que comer, cómo se come (los tacos, por decir, y las tortillas), de qué manera se preparan los alimentos, en fin, algo tan básico como son los sabores, los nuevos sabores; pero también los aromas, los ritmos de vida (por ejemplo, de la gran metrópoli que es la Ciudad de México), los paisajes, las costumbres y tradiciones, hasta la religiosidad tan profunda del pueblo mexicano.

 

Los entrevistados no quieren que se olviden estos hechos y que vuelvan a ocurrir. Por ello siguen de cerca los acontecimientos políticos de Chile. Por supuesto, siguen cerca de sus familiares. Están comprometidos con la memoria del exilio chileno en México y esa es la razón por la que continúan reuniéndose y apoyándose con otras comunidades del exilio. Esta costumbre la heredaron de maneras diversas de sus padres o la han transmitido a sus hijos, quienes se mantienen críticos y están determinados a continuar reflexionando y a compartir su visión para que tampoco se borre el exilio chileno en nuestro país. cada historia es única y el denominador común son las circunstancias políticas que los llevaron a refugiarse en otra nación; pero hay otra línea que corre paralela: los relatos pertenecen a diferentes situaciones. Unos, porque estaban directamente involucrados en actividades armadas o clandestinas. Otros, porque participaban como activistas en contra del Golpe. Unos más, por ser simples opositores al nuevo régimen o, bien, a causa del temor de ver su vida peligrar.

 

A cincuenta años del Golpe de Estado en Chile, este libro pretende también describir cómo fue la relación entre México y Chile. Un hombre clave fue Gonzalo Martínez Corbalá, generoso y único, pieza fundamental, en su calidad de embajador, en el rescate y recibimiento de los perseguidos chilenos. Este libro es el testimonio de recuerdos buenos y malos, pero, a la vez, de un tiempo luminoso por el papel decisivo del gobierno mexicano y de muchos anónimos que prestaron su ayuda y hasta su casa a los exiliados chilenos. Otros fueron detenidos y al quedar libres se encontraron con el estatus de expulsados del país, por lo que tuvieron que buscar el apoyo en la Agencia de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (acnur) y salir en esa condición legal, lo cual los llevó a buscar obtener el documento para alcanzar el asilo.
 

 

Institución: Secretaría de Relaciones Exterior. Dirección General del Acervo Histórico Diplomático.

Sus voces reflejan su sentir durante el Golpe, el exilio y cómo se fueron reconstruyendo en México; cómo se identificaron con nuestro país y hasta se hicieron mexicanos. Por ello, este libro se ha hecho a sí mismo: cada uno ha hablado a su manera, a través de sus recuerdos. Aunque cada historia es particular, convergen porque el tema conductor es el mismo. Por ejemplo, sus primeras impresiones al subir al avión y ver el océano y ser recibidos con solidaridad y con las manos abiertas por funcionarios mexicanos. Después, comenzar a pertenecer a la nueva comunidad e ir conociendo (y curioseando como todo extranjero) las palabras locales, sus significados, los acentos y las cosas… Qué hay que comer, cómo se come (los tacos, por decir, y las tortillas), de qué manera se preparan los alimentos, en fin, algo tan básico como son los sabores, los nuevos sabores; pero también los aromas, los ritmos de vida (por ejemplo, de la gran metrópoli que es la Ciudad de México), los paisajes, las costumbres y tradiciones, hasta la religiosidad tan profunda del pueblo mexicano.

Los entrevistados no quieren que se olviden estos hechos y que vuelvan a ocurrir. Por ello siguen de cerca los acontecimientos políticos de Chile. Por supuesto, siguen cerca de sus familiares. Están comprometidos con la memoria del exilio chileno en México y esa es la razón por la que continúan reuniéndose y apoyándose con otras comunidades del exilio. Esta costumbre la heredaron de maneras diversas de sus padres o la han transmitido a sus hijos, quienes se mantienen críticos y están determinados a continuar reflexionando y a compartir su visión para que tampoco se borre el exilio chileno en nuestro país. cada historia es única y el denominador común son las circunstancias políticas que los llevaron a refugiarse en otra nación; pero hay otra línea que corre paralela: los relatos pertenecen a diferentes situaciones. Unos, porque estaban directamente involucrados en actividades armadas o clandestinas. Otros, porque participaban como activistas en contra del Golpe. Unos más, por ser simples opositores al nuevo régimen o, bien, a causa del temor de ver su vida peligrar.

A cincuenta años del Golpe de Estado en Chile, este libro pretende también describir cómo fue la relación entre México y Chile. Un hombre clave fue Gonzalo Martínez Corbalá, generoso y único, pieza fundamental, en su calidad de embajador, en el rescate y recibimiento de los perseguidos chilenos. Este libro es el testimonio de recuerdos buenos y malos, pero, a la vez, de un tiempo luminoso por el papel decisivo del gobierno mexicano y de muchos anónimos que prestaron su ayuda y hasta su casa a los exiliados chilenos. Otros fueron detenidos y al quedar libres se encontraron con el estatus de expulsados del país, por lo que tuvieron que buscar el apoyo en la Agencia de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (acnur) y salir en esa condición legal, lo cual los llevó a buscar obtener el documento para alcanzar el asilo.
 

 

 

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