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Los Bunkos: bibliotecas comunitarias en zonas marginadas

Los Bunkos: bibliotecas comunitarias en zonas marginadas

 
 

Institución: Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información, unam

El programa Cultura Comunitaria de la Secretaría de Cultura de México durante los últimos años de la administración actual se ha encargado de promover el ejercicio de los derechos culturales de grupos que quedaron excluidos de esos circuitos. Lo anterior se realiza con la intención de reconstruir el tejido social y ayudar a promover el desarrollo educativo de las comunidades en las que se incrementan las diferentes actividades del proyecto. De acuerdo con éste, sí se ayuda a la ciudadanía a ejercer este derecho, por medio de experiencias artísticas y de esparcimiento, no sólo se estarían construyendo vínculos entre los integrantes de las comunidades también se ayudaría a recuperar los espacios públicos. Para retomar los diferentes esfuerzos como los que ahora el programa está llevando a cabo. Aquí presentamos este destacado, con el que se podrá conocer el esfuerzo por acercar a la niñez a la cultura escrita.

 

El objeto destacado se titula “Los Bunkos: bibliotecas comunitarias en zonas marginadas” y forma parte del libro La lectura en los grupos vulnerables. El capítulo ofrece un recuento de un interesante proyecto que promueve la lectura en niños de algunas comunidades del país. Norma Romero Ibarrola nos cuenta la historia de los Bunkos, la cual se remonta a la sociedad japonesa de mediados del siglo xx, cuando una escritora que pierde a su hijo decide abrir su biblioteca personal para que los niños de su comunidad tuvieran acceso a libros. De acuerdo con la autora, aquel proyecto prosperó a tal grado que en todo el mundo se empezó a emular, y en 1993 en nuestro país comenzaron dos proyectos piloto en los estados de Morelos y Veracruz. La instalación de un Bunko responde a la solicitud de una comunidad, que en conjunto con alguna institución se establece un convenio de colaboración y financiamiento. Las actividades son supervisadas por un animador quien, además de llevar las sesiones, recibe capacitación para que los asistentes se acerquen a la lectura.

 

La autora señala que los asistentes son niños a partir de los dos años, por lo general se trabaja con grupos pequeños para facilitar el orden y estimular la interacción entre los participantes y el animador. Las reuniones son una vez a la semana durante 45 minutos en las que el presentador o alguno de los asistentes leen al grupo un libro. Al final, comentan la experiencia y si hay suficiente tiempo se realizan otras actividades culturales. Este tipo de prácticas comunitarias han generado grandes beneficios en los asistentes regulares, por ejemplo, mejora en sus habilidades verbales, así como de interacción social. Para garantizar los resultados deseados, los asistentes, los padres de familia y los animadores se esfuerzan para lograr una asistencia permanente y continúa, de esta manera el éxito ha permitido la creación de nuevos Bunkos, de acuerdo con la página oficial de IBBY México, se han creado 258, que han atendido a 15,982 niños a través de 200 maestros o animadores.

 

Con este destacado se buscan dos cosas, primero recuperar un proyecto que ha promovido la cultura escrita en nuestro país durante las últimas tres décadas, en particular en aquellas comunidades cuyo acceso a los libros se restringe a los libros de texto que se les entrega en educación primaria. En segundo lugar, hacer un recordatorio de las diferentes actividades realizadas en el programa Cultura Comunitaria de la Secretaría de Cultura, y del cual hacemos un llamado para que se sigan generando espacios para la participación ciudadana en la que se garantice su derecho a la cultura y la conservación de su identidad.

 

Material de apoyo:

IBBY México. Disponible en: https://www.ibbymexico.org.mx/

Otros registros en Memórica sobre la cultura comunitaria:

Estación de radio comunitaria.

La manta y la raya. Universos sonoros en diálogo.

 

Institución: Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información, unam

El programa Cultura Comunitaria de la Secretaría de Cultura de México durante los últimos años de la administración actual se ha encargado de promover el ejercicio de los derechos culturales de grupos que quedaron excluidos de esos circuitos. Lo anterior se realiza con la intención de reconstruir el tejido social y ayudar a promover el desarrollo educativo de las comunidades en las que se incrementan las diferentes actividades del proyecto. De acuerdo con éste, sí se ayuda a la ciudadanía a ejercer este derecho, por medio de experiencias artísticas y de esparcimiento, no sólo se estarían construyendo vínculos entre los integrantes de las comunidades también se ayudaría a recuperar los espacios públicos. Para retomar los diferentes esfuerzos como los que ahora el programa está llevando a cabo. Aquí presentamos este destacado, con el que se podrá conocer el esfuerzo por acercar a la niñez a la cultura escrita.

El objeto destacado se titula “Los Bunkos: bibliotecas comunitarias en zonas marginadas” y forma parte del libro La lectura en los grupos vulnerables. El capítulo ofrece un recuento de un interesante proyecto que promueve la lectura en niños de algunas comunidades del país. Norma Romero Ibarrola nos cuenta la historia de los Bunkos, la cual se remonta a la sociedad japonesa de mediados del siglo xx, cuando una escritora que pierde a su hijo decide abrir su biblioteca personal para que los niños de su comunidad tuvieran acceso a libros. De acuerdo con la autora, aquel proyecto prosperó a tal grado que en todo el mundo se empezó a emular, y en 1993 en nuestro país comenzaron dos proyectos piloto en los estados de Morelos y Veracruz. La instalación de un Bunko responde a la solicitud de una comunidad, que en conjunto con alguna institución se establece un convenio de colaboración y financiamiento. Las actividades son supervisadas por un animador quien, además de llevar las sesiones, recibe capacitación para que los asistentes se acerquen a la lectura.

La autora señala que los asistentes son niños a partir de los dos años, por lo general se trabaja con grupos pequeños para facilitar el orden y estimular la interacción entre los participantes y el animador. Las reuniones son una vez a la semana durante 45 minutos en las que el presentador o alguno de los asistentes leen al grupo un libro. Al final, comentan la experiencia y si hay suficiente tiempo se realizan otras actividades culturales. Este tipo de prácticas comunitarias han generado grandes beneficios en los asistentes regulares, por ejemplo, mejora en sus habilidades verbales, así como de interacción social. Para garantizar los resultados deseados, los asistentes, los padres de familia y los animadores se esfuerzan para lograr una asistencia permanente y continúa, de esta manera el éxito ha permitido la creación de nuevos Bunkos, de acuerdo con la página oficial de IBBY México, se han creado 258, que han atendido a 15,982 niños a través de 200 maestros o animadores.

Con este destacado se buscan dos cosas, primero recuperar un proyecto que ha promovido la cultura escrita en nuestro país durante las últimas tres décadas, en particular en aquellas comunidades cuyo acceso a los libros se restringe a los libros de texto que se les entrega en educación primaria. En segundo lugar, hacer un recordatorio de las diferentes actividades realizadas en el programa Cultura Comunitaria de la Secretaría de Cultura, y del cual hacemos un llamado para que se sigan generando espacios para la participación ciudadana en la que se garantice su derecho a la cultura y la conservación de su identidad.

Material de apoyo:

IBBY México. Disponible en: https://www.ibbymexico.org.mx/

Otros registros en Memórica sobre la cultura comunitaria:

Estación de radio comunitaria.

La manta y la raya. Universos sonoros en diálogo.

 

 

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