Igualdad de las mujeres ante la ley
Institución: Centro de Estudios de Historia de México Carso
Este mecanuscrito de tres hojas recupera algunos de los planteamientos más importantes que las mexicanas del siglo xx defendieron en materia de igualdad: el pleno reconocimiento jurídico de la ciudadanía de las mujeres en nuestro país. Encabeza al documento el nombre de la Unión de Mujeres Americanas (uma), surgida en los años treinta y que desde entonces promueve la organización femenil y que, durante el siglo pasado, concentró esfuerzos para garantizar los derechos políticos de las mujeres. Del lado derecho puede leerse la petición de las integrantes de la uma: “Piden la igualdad ante la ley”. Por algunos elementos del documento que apreciamos con la lectura, podemos sugerir que se trata de un discurso, ya que inicia con un saludo formal a diputados, senadores y al presidente de la República que, aunque no se menciona el nombre, sabemos que en ese entonces era Lázaro Cárdenas.
De acuerdo con el documento, se creó para presentar ante el Congreso de México la petición para derogar el artículo 37 de la Ley Electoral de Poderes Federales que reconocía el voto únicamente a los varones; con esto las sufragistas señalaban que en la Constitución el artículo 34 afirmaba que “son ciudadanos de la República todos los que teniendo la calidad de mexicanos reúnan además los siguientes requisitos: I.- Haber cumplido los 18 años siendo casados o 21 si no lo son, y II.- Tener un modo honesto de vivir”. Las firmantes destacaron que, a pesar de que ellas cumplían con los requisitos señalados, se les despojaba de los derechos que les correspondían al ser tratadas como menores de edad o “dementes”, cuando se debía garantizar que las mujeres tuvieran los mismos derechos ciudadanos de los hombres.
Las firmantes resaltaron la negativa de las autoridades al destacar la situación de la mujer a nivel estatal, ya que algunos estados de la república en ese entonces sí reconocían la ciudadanía de las mujeres, sin embargo, a nivel federal, el reconocimiento no se había hecho, y denunciaron también las “justificaciones” de las autoridades para mantener limitada la participación política de las mujeres. Así, se apelaba a que primero se debía educar políticamente a las mujeres y posteriormente vendría la legislación para que asumieran la ciudadanía, por lo que se cuestionó a qué nivel de preparación las mujeres tendrían que llegar y anunciaron que ellas no admitirían concesiones ni que la transición fuera “poco a poco”, ya que la negativa de las autoridades sólo era evidencia de la falsedad del gobierno democrático, demostrando que la Revolución no había triunfado.
La contundente petición que se presenta en esta entrada fue firmada nada más y nada menos que por Margarita Robles Díaz, fundadora de la uma e importantísima sufragista; por la luchadora social Elvira Trueba, y aparece también el nombre de la que años más tarde sería la primera mujer en ocupar una curul en la Cámara de Diputados: Ana María Zapata. Firman, además, otras mujeres cuyos nombres hasta el momento son el único indicio que se tiene de ellas: Zadie Hubbard de Garza, Amparo Figueroa de López, Rosa Álvarez, María A. de Tamayo y Balbina Reyes de Muñoz.
Este documento fue creado durante los años de lucha álgida de las sufragistas que daría lugar a la reforma constitucional de 1953, con la que al modificarse los artículos 34 y 35 se reconocía la ciudanía de las mujeres, así como su participación política del país, transformando así la vida publica de las mujeres en México.
Material de apoyo:
“Ana María Zapata Portillo”, en Memórica. México, haz memoria. Disponible aquí.
“Las mujeres, el voto y la Constitución”, en Memórica. México, haz memoria. Disponible aquí.
“Margarita Robles de Mendoza”, en Memórica. México, haz memoria. Disponible aquí.
“Voto femenino”, en Memórica. México, haz memoria. Disponible aquí.









