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Destacado: Guillén de Lampart
 
 

Guillén de Lampart, “intentador de cosas”.

Guillén de Lampart (1611-1659) vivió en México de 1640 a 1659, año en que murió quemado en la hoguera de la Inquisición acusado de hechicería. Ladrón, rebelde, impostor, hereje, defensor de los derechos humanos de sus compañeros de prisión, pero también de los indios y, en general, de los desposeídos, embustero, loco, poeta, conspirador, son algunos de los adjetivos con que se ha calificado a este personaje, y hasta de “Rey de la América y Emperador de los Mexicanos”, como se hacía llamar quien, en su “locura”, se presentaba durante el virreinato como hijo de Felipe III.

 

De acuerdo con Luis González Obregón, don Guillén de Lampart llegó a Nueva España en 1640 en el mismo barco donde viajaban Diego López Cabrera y Bobadilla (duque de Escalona y marqués de Villena, de quien Lampart era sirviente) y Juan de Palafox y Mendoza (virrey de Nueva España).
Fue denunciado ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de México por el capitán Felipe Méndez, el 26 de octubre 1642, acusado de un “diabólico proyecto” para convertirse en el nuevo virrey (Obregón, 2015). Entre sus deseos estaba el de liberar a los indios, negros y mestizos del yugo de la Corona, por lo que algunos autores lo consideran el precursor de la Independencia de México.

Fuentes: Luis González Obregón, Don Guillén de Lampart: la Inquisición y la Independencia en el siglo XVIII [1908], México, Conaculta (Cien de México), 2015.