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Colección Claudio Vadillo López
 
 

Colección Claudio Vadillo López

El doctor Claudio Vadillo López preparó una colección de “Carteles de la lucha social, 1975-2000”, que corre paralela a la historia de su vida adulta, académica y política. Originalmente estuvieron adheridos a las paredes de edificios de oficinas, escuelas, auditorios, centros de estudios, postes y paradas de camiones, entre otros sitios. Eran habituales en sus trayectos cotidianos cuando estudiaba la licenciatura de economía y el posgrado en historia económica, ambos en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y el doctorado en antropología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). También cuando fue trabajador técnico y luego investigador en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), entre los años de 1973 y 2019. En los ochentas vendrían las decenas de convocatorias en los muros para solidarizarse con los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y con los campesinos de la Coordinadora Nacional Plan de Ayala; el sindicalismo universitario, la huelga del Consejo Estudiantil Universitario, la lucha del Sindicato Mexicano de Electricistas y las huelgas obreras de Naucalpan y Ecatepec. Luego vinieron el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y los indígenas, que se asentaron en la ENAH; y poco antes su participación en la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria y en las movilizaciones de apoyo a las feministas o en las radios comunitarias.

El doctor Vadillo recopiló mucha de la propaganda que llevaban a Ciudad Universitaria, a la ENAH, o la que pegaban por calles del Centro Histórico, adonde, con regularidad, visitaba bibliotecas, museos, cantinas y salones de baile, o la hemeroteca en busca de materiales para sus investigaciones. En 2003 decidió ordenarlos, desenrollarlos, sacarlos de unos grandes portafolios o carpetas negras, y su hijo Daniel Vadillo Nájera los fotografió durante sus vacaciones. Gracias a ello pudo hacer un primer análisis y clasificación. En 2019 decidió donar su colección al Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), que a la fecha custodia alrededor de 400 carteles.