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Origen e hibridación cultural de las posadas

A lo largo de nueve noches consecutivas, del 16 al 24 de diciembre, los mexicanos llevamos a cabo la representación del andar por tierras ajenas, del sufrimiento migrante y la desconfianza del otro, que una pareja experimentó en las montañas de Judea, caminando, entre palestinos e israelitas, rumbo a Jerusalén. Ella iba embarazada; él era un hombre mayor, de oficio carpintero, oriundo de Nazaret. De todo ello habla el cantar que los mexicanos entonamos en las posadas.

Es decir, que María y José caminaron entre 15 y 20 kilómetros diarios. Como cualquier migrante, seguramente enfrentaron dificultades al comunicarse: ellos hablaban arameo, mientras que los pobladores de las cercanías usaban el hebreo o el griego.

Históricamente en México, el cántico que celebra el nacimiento de Jesús se puede rastrear hasta el convento de San Agustín Acolman. La organización y puesta en escena de festividades que hoy reconoceríamos como las primeras posadas es de finales del siglo xvi. Los siete picos de la piñata y su correspondencia con los pecados capitales, por ejemplo, proviene también de ahí. La ruptura de aquella olla adornada está descrita por el padre agustino Juan de Grijalva desde el siglo xvii. Pero la naturaleza coral es más profunda y europea; dado el origen de aquellos evangelizadores las Cantigas a Santa María deben citarse en primer lugar.

Compiladas para Alfonso el Sabio en el siglo xiii integran un cancionero religioso medieval en cuyo paisaje de fondo conviven musulmanes, judíos y cristianos. De monodia gregoriana y lírica popular, toman la forma del rondeau con un estribillo después de cada glosa. Basado en ellas y su narrativa, fray Diego de Soria solicitó permiso a Roma en 1587 para hacer del nacimiento del Mesías un teatrino didáctico para indígenas. El papa Sixto V sancionó la misa en exteriores (las posadas se verificaron primero en el atrio de conventos novohispanos) y el acompañamiento musical para la historia de la sagrada familia y su peregrinar. Es cierto también que aquí las posadas se entrelazan e hibridan con celebraciones dedicadas a Huitzilopochtli y al cierre de ciclos agrícolas y rituales. Esa doble influencia es nítida cuando observamos el repertorio gastronómico que acompaña a las festividades anteriores a la Navidad.