El Siglo
Espírita

Los “impresos” y semanarios fueron los vehículos de comunicación masiva más importantes durante el siglo xix. Recordemos que entre la primera década del xx, la circulación de diarios tuvo un estricto control; son conocidas las persecuciones a publicaciones consideradas como libelos de oposición al gobierno. En cuanto a la literatura espírita que se difundió en revistas, gacetas y boletines podemos destacar un precursor del espiritismo: La Ilustración Espírita, periódico consagrado únicamente a la exposición y defensa del espiritismo, editado por Benigno Sánchez y difundido su primer número en Guadalajara en 1868. El Siglo Espírita, como establecen sus estudiosos, fue un órgano nacido en 1906 con motivo de la celebración del Primer Congreso Espírita de México, entre cuyos miembros figuraban escritores, militares, empresarios, periodistas, abogados y filósofos. Alrededor de este periódico también escribieron mujeres de círculos y sociedades femeninas, como Enedina Romero López y la señora Dolores Serra de Baig, Eulalia y Esperanza Jiménez y Méndez, Julia O. de Descarga y María de los Ángeles de Jiménez (Gutiérrez Mueller, 2023), y algunos clubes que difundieron la obra de Allan Kardec bajo la corriente del espiritismo francés.

Entre sus integrantes estaban el director de la Junta Permanente Enrique Baig, el escritor Luis G. Rubín, el profesor y gobernador de Chiapas Flavio Guillén, el español Nicolás González y González, el empresario Francisco V. Ibargüengoitia, el político Lorenzo J. Vázquez. Los delegados de la Junta eran: José Salvadores Botas y Francisco García Conde; los secretarios: Manuel Salamanca y el poeta Antonio B. y Castro. Dolores Jiménez y Muro, los militares Hilario Rodríguez Malpica hijo y padre, quien fuera jefe del Estado Mayor presidencial de Madero, Manuel Brioso y Candiani, el periodista Fernández Güell, el periodista Alberto Leduc, Luis Necoechea, Rafael de Zayas Enríquez (Gutiérrez Mueller, 2023).

En este importante órgano, impreso hasta 1911, año en el que se anunció el cambio de nombre siendo precursor de la revista Helios, participó Francisco I. Madero con algunas colaboraciones, donde puede constatarse su afiliación a la corriente del espiritismo kardeciano.

En su número 1, Helios publicó las 10 conclusiones del Primer Congreso Espírita:

  • Dios existe y es causa de toda existencia.
  • El espíritu preexiste y persiste eternamente.
  • La habitabilidad de los mundos es innegable.
  • La supervivencia del alma humana es verdad demostrada por los métodos científicos y especialmente por la experimentación medianímica.
  • Los estados felices o desgraciados en la vida humana son consecuencia de actos realizados en esta existencia o en vidas anteriores.
  • El progreso del espíritu a través de las formas, estados, vidas y mundos es infinito.
  • En la esfera terrestre, así como en otros mundos, el espíritu pasa por múltiples encarnaciones.
  • La solidaridad de existencia y destino en todos los seres se manifiesta en la armonía universal.
  • La solidaridad en la especie humana constituye la Fraternidad.
  • La Fraternidad humana impone como necesidades urgentes para realizar el progreso: la enseñanza obligatoria de la ciencia laica, la libertad dentro de la justicia y la pacificación por medio del arbitraje.

En el artículo titulado “Estudio”, Francisco I. Madero se pregunta al final de su proposición: ¿Qué diferencia esencial hay entre el hombre civilizado y el salvaje?, presupuestos que venían discutiendo los científicos de entresiglos, ¿de dónde vienen las ideas innatas y las actitudes extranormales de algunos niños para determinados ramos de la ciencia? Los grandes genios que han iluminado a la humanidad, ¿por qué no han tenido posteridad semejante a ellos, ni han descendido a ellos de hombre ilustres?

En el número 2, en continuación, Madero responde a sus cuestionamientos anteriores: “1. El hombre civilizado es la encarnación de un espíritu que ha vivido más que un salvaje, y por consiguiente ocupa un lugar más elevado en la escala de la evolución social. 2. Las ideas innatas y las aptitudes extranormales de los niños de tierna infancia proviene de que poseían esos conocimientos antes de su última encarnación; y los conocimientos almacenados por el espíritu siempre se traducen en aumento de la inteligencia o de la facilidad para resolver problemas relativos a los conocimientos que antes adquirieron. 3. Los grandes genios que han venido a este mundo son espíritus mucho más adelantados que vienen a iluminarnos revelándonos grandes verdades conocidas por ellos y que nos ayudan a progresar más rápidamente porque conociendo el objeto de la existencia y el fin que debemos perseguir, es natural que nuestro paso sea más firme y más rápido que cuando caminamos inciertamente en medio de las tinieblas de la ignorancia y de la superstición”.

En el número 3 de El Siglo Espírita, Madero encuentra en la doctrina espírita la explicación más adecuada para guiarse en resoluciones de cura e iluminismo: “A igual resultado llegamos si aplicamos estas teorías al estudio de todos los fenómenos de hipnotismo, telepatía, sonambulismo, magnetismo (admitidas ya por la ciencia oficial) así como todos los fenómenos espíritas. Bajo el punto de vista moral y social, también encontramos que la doctrina espírita es más lógica para explicar las causas de los sufrimientos de la humanidad, de las desigualdades, de las posiciones sociales, de las aparentes injusticias de la suerte y de los ideales nobles y desinteresados que perseguimos”.

En el número 4, Madero, citando a Krishna, y convencido de los principios de la reencarnación, sentencia: “La suerte del alma después de la muerte, constituye el misterio de los renacimientos. Como las profundidades del cielo se abren a los rayos de las estrellas, así las profundidades de la vida se esclarecen a esta verdad. Cuando el cuerpo se ha disuelto, si la sabiduría obtiene el triunfo, el alma vuela a las regiones de esos seres puros que tienen el conocimiento del Altísimo. Si la pasión es la que domina, el alma viene de nuevo a habitar entre los que se han adherido a las cosas de la tierra”.