Noviembre 12 de 1909
Sr. Evaristo E. Madero.
Culver, Ind.
Muy querido hermanito:
Acabo de recibir tu grata del 5 actual que leí con
interés y con mucho placer, por ver que tanto tú como
Raúl y los Olivares han pensado dedicarse a estudiar el
espiritismo, y apruebo muy calurosamente todos los
proyectos que ustedes se han formado.
Lo único que deseo sinceramente es que sus
excelentísimos propósitos los lleven a la práctica y que
no vayan a desmayar o a desanimarse por cualquier
circunstancia.
Muchísimo gusto tendré en ver los trabajos que ustedes
presenten, y si gustan pueden hacerlos con tinta de
copiar a fin de que se les facilite más sacar una copia
y mandármela. Yo les corregiré sus trabajos y les haré
las observaciones que crea convenientes, para que
ustedes las estudien y las tomen en consideración.
Dime si quieren más ejemplares de los libros que les
mandé, o bien si quieren que cada libro que les mande
sea un ejemplar solamente. Tan pronto como creas que van
a terminar los libros que están leyendo, avísame para
mandarte otros aunque los paguen después, pues eso me
preocupa a mí poco, sobre todo al tratarse de ustedes.
Nunca dudé que hubieras hecho con los libros el uso que
me dices, de prestárselos a tus amigos, pero si te hice
la indicación, fue por lo que pudiere suceder, y más
bien como un preventivo. Voy a escribir que les manden
“El Siglo Espírita”, y “La Nueva Era”, de México, y de
aquí les mandaré “La Cruz Astral”. También voy a
pedirles una suscripción de España que se llama “Albores
de la Verdad”, que es una publicación muy buena.
En cuanto a las sesiones espíritas que piensan tener
semanariamente o diariamente, es bueno que se fijen en
un punto capital que es el siguiente:
Así como en este mundo siempre atraemos hacia nosotros
personas que simpatizan con los pensamientos que tenemos
y con los ideales que perseguimos, así pasa con los
seres del espacio: por consiguiente, si quieren ustedes
saber cómo deben de hacer que vengan espíritus buenos,
deben de inspirarse sobre todo cuando estén en las
sesiones con el único deseo de instruirse para mejorar
más, para elevarse y de ese modo poder ser más útiles a
la humanidad.
Es muy conveniente que al principiar sus sesiones hagan
una pequeña oración. Para que tengan una idea de cómo
puedan hacer esas oraciones, no para que las vayan a
hacer al pie de la letra ni crean que tenga importancia
tal o cual fórmula, les voy a mandar un hermoso libro
que se llama el “Evangelio según el espiritismo”; en él
encontrarán ustedes un capítulo especial que trata sobre
la oración: algunas oraciones para principiar y terminar
las sesiones.
Tengo que interrumpir mi carta porque me vienen a llamar
para un asunto urgente y que se me había olvidado que
estaba citado.
Voy a procurar tener una comunicación especial para
ustedes, y te la mandaré ya sea en esta carta o en un
sobre por separado mañana.
Vuelvo a repetirles que los felicito sinceramente a
todos ustedes.
Con afectuosos recuerdos para los Olivares y para Raúl,
recibe con este último un abrazo de tu hermano que mucho
te quiere.
Francisco I. Madero.
[PD:] Te decía que limaras tus cartas cuando sean para
otra persona extraña; para mí están magníficas y te diré
que cada día he visto que están mejores. ¡Cuidado con
las indigestiones!