Espiritismo

Además de la formación de los clubes antirreeleccionistas, Madero estuvo atento a la creación de círculos de socialización, que fueron importantes para encumbrar discursos, manifiestos, posicionamientos públicos, difundir ideas y especulaciones, hipótesis y hasta dudas en torno a temas que tenían que ver con intereses más allá de la política, como la existencia, la trascendentalidad, el porvenir, la materialidad y la inmaterialidad, los sueños, las manifestaciones de lo invisible, los interlocutores y lo mediúmnico que permiten materializar dichas expresiones, los estados psíquicos y mentales, y los fenómenos esotéricos que buscaron explorar explicaciones de lo desconocido, como fue el caso de la teosofía, el espiritualismo y el mesmerismo.

Para el movimiento espírita, las especulaciones tuvieron tres momentos de práctica: observación, interacción y conducción. El espiritismo de cierta manera fue una guía para conocerse, gobernarse y gobernar; principios que fueron fuertemente contestados y denostados por el positivismo y los materialistas de entonces, pero también por algunas religiones con amplia legitimidad en el terreno político de la época, como el catolicismo.

Francisco I. Madero fue un ávido lector de literatura espírita, así como un coleccionista de libros y revistas y un ferviente impulsor de periódicos. La inversión personal en este propósito se percibe muy claramente en la correspondencia con sus hermanos, familiares, correligionarios y allegados, como se lee en una carta a su hermano Evaristo E. Madero:

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El 1° de diciembre le escribió a don Luis G. Rubín en estos términos sobre los postulados del espiritismo en la obra de Allan Kardec:

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El Libro de los Espíritus desarrolla los principios de la doctrina espírita sobre la inmortalidad del alma, la naturaleza de los espíritus y sus relaciones con los hombres, las leyes morales, la vida futura y el porvenir de la humanidad, según la enseñanza dada por espíritus superiores con el auxilio de diferentes médiums.

Madero se disculpa por no poder atender una serie de invitaciones por una agenda que con su actividad política cada día va creciendo, además de tomar la temperatura del país:

[...] he tenido que dedicar toda mi atención a un libro que he escrito sobre política de actualidad aquí en la República, y el cual verá la luz pública en todo este mes, pues ya lo terminé y sólo falta que me lo acaben de encuadernar y algunos otros detalles. Ya le mandaré lo mismo que a mis hermanos de ésa, un ejemplar de esa obra cuando la reparta.

Con ese libro no haré sino comenzar la campaña política que vamos a emprender y que es de vital importancia para salvar las instituciones de la República.

Aquí en México no podrá prosperar el espiritismo, mientras las clases ricas no tengan otro ideal, ni otra ocupación que la de enriquecerse y gastar su dinero en la satisfacción de sus placeres y mientras el pueblo no salga de las tinieblas de la ignorancia, ni de las garras del alcoholismo. Una sociedad así, no puede comprender las bellezas de nuestra doctrina, pues está además materializada y envilecida por sus vicios para pensar en algo noble. Creo que es cumplir con los verdaderos deberes de un espírita, procurar modificar las tendencias de una sociedad en esas condiciones, y allá van mis esfuerzos.[...].