Con sus historias, personajes, escenografías, sonidos y vestuarios, el cine permite viajar a otros mundos y fascinar con su magia.
Esto no podría ser posible sin los guionistas, quienes son esenciales en la industria cinematográfica porque son los encargados de realizar una de las primeras etapas en la elaboración de una película. Ellos imaginan y escriben o adaptan la historia que se contará y que después se hará realidad en la pantalla grande.
A. DE LA IMAGINACIÓN A LA ESCRITURA DE IDEAS
A partir de un proceso creativo, los guionistas imaginan y crean los personajes e historias que quieren contar. A veces parten de una idea original, en ocasiones adaptan una obra literaria, incluso se pueden basar o inspirar en una historia real que a productores y directores les interese filmar.
También ocurre el caso contrario, más común, en el que los directores o productores tienen una idea, personaje o situación clara y acuden a los escritores del guión para desarrollar y darle estructura a esa historia.
Los guiones reflejan información esencial de la película: marcan las acciones y diálogos que serán expresados por los personajes —interpretados por actores y actrices—; al mismo tiempo orientan a los demás trabajadores de la producción cinematográfica, quienes se encargan de crear el ambiente —iluminación, escenografía, maquillaje, vestuario, etcétera.
Así, los diálogos y acciones concuerdan con la descripción del lugar donde se encuentran y con aspectos técnicos como el sonido y los efectos especiales que se incorporan al momento de la postproducción.
El cine mexicano ha contado con numerosos guionistas de gran talento que se han ocupado de crear historias originales. Tal es el caso de Mauricio Magdaleno Cardona, escritor, periodista, dramaturgo y uno de los guionistas más importantes durante la llamada Época de Oro.
En este periodo formó equipo con otros dos grandes de los filmes en México: el director Emilio El Indio Fernández y el fotógrafo Gabriel Figueroa, y se encargó de elaborar los guiones de películas como Río Escondido (1947), Pueblerina (1948) y Salón México (1948).
Josefina Vicens fue una escritora del siglo xx que también incursionó en el cine. Junto con el director Mauricio de la Serna escribió el guión de Las señoritas Vivanco (1959); los argumentos de la película fueron creados por Elena Garro y Juan de la Cabada.
El trabajo de Vincens fue reconocido con el Premio Ariel a Mejor Guión Cinematográfico por Los perros de Dios (1973) y por Renuncia por motivos de salud (1975).
B. DE LA LITERATURA A LA PANTALLA: LA ADAPTACIÓN
Otra forma de elaborar un guión es a partir de adaptar una obra literaria para ser proyectada en la pantalla grande. En estos casos los guionistas no comienzan de cero, sino que trabajan con un producto ya existente, como alguna novela. El reto entonces no es la elaboración de una historia, sino su recreación.
Los recursos de los que dispone el guionista son diferentes a los de un libro: puede incluir música incidental y soundtracks, recursos visuales o efectos especiales, añadir diálogos donde no los había para el mejor entendimiento de la historia en pantalla, etcétera.
Algunas adaptaciones célebres que han quedado grabadas en la mente del público mexicano son Santa, novela de Federico Gamboa que fue llevada al cine en 1932 de la mano del guionista Carlos Noriega Hope y el director Antonio Moreno. También destaca Macario, película de 1960 cuyo guión fue elaborado por Emilio Carballido y Roberto Gavaldón, director de la misma, y que nace de la obra homónima de Bruno Traven. Así como La sombra del Caudillo (1990), que parte de la novela escrita en 1929 por Martín Luis Guzmán y que fue adaptada por el director Julio Bracho y el guionista Jesús Cárdenas.