A. EL NACIMIENTO DEL CINEMATÓGRAFO Y SU LLEGAD A MÉXICO
La historia del cine en México comienza en 1896, pocos meses después del nacimiento del cinematógrafo en Francia. Ese año, los enviados de los hermanos Lumière, Gabriel Veyre y Ferdinand von Bernard, llegaron al país para presentar este revolucionario invento: un aparato capaz de registrar y proyectar imágenes en movimiento.
La primera exhibición pública y comercial del cinematógrafo tuvo lugar el 28 de diciembre de 1895 en el Grand Café de París.
Ahí se proyectaron películas breves como La salida de los obreros de la fábrica Lumière (1895) y La llegada de un tren a la estación de La Ciotat (1896).
Esta última se volvió célebre, ya que, según relatos de la época, algunos espectadores reaccionaron con miedo al ver el tren acercarse, creyendo que saldría de la pantalla. Ese acontecimiento marcó el nacimiento del cine como espectáculo colectivo y como una nueva forma de arte.
En México, la primera proyección se realizó en el Castillo de Chapultepec para el presidente Porfirio Díaz, su familia y su gabinete. Los cortos mostrados fueron La llegada de un tren a la estación de Lyon (1896) y La comida del bebé (1896).
El debut ante el público general ocurrió el 14 de agosto de 1896 en el sótano de la droguería Plateros (actual calle de Madero), que se convirtió en la primera sala de cine del país, conocida como el "Salón Rojo".
B. LOS PRIMEROS PASOS: EL CINE SILENTE
El cine sorprendió al público al transformar la fotografía en una experiencia colectiva, ofreciendo imágenes en movimiento de la vida cotidiana y acontecimientos públicos. Además de su valor como entretenimiento, el medio cumplía una función informativa.
Los representantes de los Lumière también filmaron diversas escenas en México, protagonizadas por el propio Porfirio Díaz en cintas como El presidente Díaz paseando a caballo en el bosque de Chapultepec (1896). Estas filmaciones marcaron el inicio de la producción cinematográfica nacional.
El éxito del nuevo medio motivó a empresarios mexicanos a incursionar en la industria. Las primeras producciones siguieron el estilo documental francés, pero, con el tiempo, el cine mexicano desarrolló una identidad propia, interesándose por temas nacionales, históricos y sociales.
Durante el periodo del cine mudo destacó la película El automóvil gris (1919), una obra sensacionalista basada en hechos reales de la Revolución mexicana, considerada una de las más importantes de esa etapa por su narrativa e impacto.
C. DEL CINE SONORO A LA ÉPOCA DE ORO
En 1931, un acontecimiento clave fue el estreno de Santa, dirigida por Antonio Moreno. Considerada la primera cinta sonora del cine mexicano, marcó el inicio de una nueva etapa donde comenzaron a consolidarse estereotipos y temas recurrentes, especialmente el melodrama, un género de gran éxito en las décadas posteriores.
La película Allá en el rancho grande (1936), de Fernando de Fuentes, fue un gran éxito que dio notoriedad al país e impulsó una serie de producciones centradas en el melodrama ranchero y la adaptación literaria.
A partir de la década de 1940, en especial con la entrada de México a la Segunda Guerra Mundial, la industria se consolidó como un negocio en el país debido a la disminución de las producciones europeas y el destino de recursos al esfuerzo bélico en los Estados Unidos.
La inversión y construcción de los Estudios Churubusco en 1945 es prueba de una nueva época de la industria cinematográfica en México, así como una alianza de inversión gubernamental y privada.
Las películas de esta etapa exaltaban valores nacionalistas y temas sociales, destacando figuras como Pedro Infante, Jorge Negrete, María Félix, Sara García, Dolores del Río, Cantinflas y Tin Tan.
A partir de la segunda mitad de la década de 1940, el cine mexicano alcanzó reconocimiento internacional. En 1946, María Candelaria (1943), dirigida por Emilio El Indio Fernández y fotografiada por Gabriel Figueroa, obtuvo la Palma de Oro en el primer Festival de Cannes. Ese mismo año se fundó la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (amacc), encargada de otorgar el Premio Ariel.
Para respaldar la intensa producción, en la Ciudad de México se crearon estudios cinematográficos como clasa Films (1935), filmex, Films Mundiales, Tepeyac y Churubusco; en la actualidad, estos últimos forman parte del patrimonio cultural del país. Asimismo, el interés de la industria llevó a la fundación del Banco Nacional Cinematográfico en 1941.
D. EL FIN DE LA ÉPOCA DE ORO
A finales de los años cincuenta comenzó una era de crisis en la industria cinematográfica provocada por múltiples factores.
La competencia del cine extranjero, la llegada de la televisión y políticas de reducción de costos influyeron en la crisis. Así, por ejemplo, los conflictos sindicales provocaron el cierre de estudios y la suspensión del Premio Ariel en 1958. Esto llevó a una disminución en la calidad de muchas películas, dando origen a las producciones conocidas popularmente como “churros”.
Surgieron nuevos géneros, como el cine de luchadores y, en paralelo, algunos cineastas comenzaron a desarrollar un cine más personal influenciado por la “Nueva Ola” francesa; posteriormente aparecería el cine de ficheras.
Las décadas de 1990 y 2000 presenciaron un renacimiento del cine mexicano, impulsado por nuevos directores y una mayor proyección internacional. Cineastas como Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro, Alejandro González Iñárritu, Iván Ávila Dueñas, María Novaro, entre otros, lograron reconocimiento mundial, al igual que actores y técnicos mexicanos.