Hay una gran variedad de registros documentales e iconográficos con los que podemos acercarnos al pasado de las mujeres de los pueblos originarios, sin embargo, existe un sesgo por la falta de fuentes históricas previas a la incursión europea; además, en las fuentes coloniales imperan visiones parciales sobre las mujeres, especialmente sobre las indígenas. Resulta urgente que las historias que se escriben en la actualidad integren metodologías de análisis con las que se cuestionen los discursos establecidos. Es necesario volver a las fuentes históricas con preguntas que tengan enfoques étnicos y de género para hacer una narrativa más justa.

Presentar aquí algunas fuentes históricas tiene la intención de mostrar cómo se representó a las mujeres indígenas en diferentes momentos. Queremos también resaltar el origen colonial y patriarcal con el que fueron creadas dichas fuentes, y aunque consideremos la historicidad de cada una de ellas, es importante analizarlas teniendo en cuenta la imposibilidad del eurocentrismo para admitir la diversidad sin abolirla, como bien señaló Stella Teixeira de Barros en un artículo a propósito de la artista plástica brasileña Adriana Varejão.

Luego de la incursión europea, los pueblos originarios tuvieron que cambiar su modo de vivir, sus prácticas culturales fueron severamente afectadas y sus registros históricos prácticamente eliminados, de ahí que deban considerarse estas limitantes para construir una historia diferente en la que las indígenas sean presentadas con justicia y dignidad. Los documentos que se verán en esta sala son un ejemplo de las diversas representaciones que se hicieron de estas mujeres en códices prehispánicos y coloniales, así como en documentación novohispana, y que son de gran valor para conocer su pasado. Por otra parte, también se muestra una selección de registros fotográficos contemporáneos en los que abunda la mirada masculina en comparación con las propuestas fotográficas de las mujeres indígenas y las no indígenas.

Los pueblos originarios antes de la incursión europea poseían diversos registros en los que preservaron sus cosmovisiones, historias, rituales, información astronómica, económica y genealógica, sin embargo, durante el siglo xvi buena parte de estas fuentes vernáculas fueron destruidas sistemáticamente y de manera simultánea comenzaron a generarse otras en las que las tradiciones indígenas y europeas coexistieron. En los códices podemos observar representaciones de personajes femeninos en diferentes contextos. En los siguientes dos códices prehispánicos, encontraremos dibujada la historia de la Señora 9 Águila, Guirnalda de Flores de Cacao, mientras que en la riqueza simbólica del Códice Dresde hallaremos figuras femeninas en un contexto ritual, como es el caso de la Diosa IxKab.

En los siguientes códices poscortesianos también veremos representaciones de mujeres en contextos mitológicos y genealógicos. En el primer caso presentamos en dos fuentes a Chimalma, una de las mujeres que encabezaron la migración de Aztlán según las leyendas indígenas; por otra parte, en el caso del Códice Azcatitlan nos encontraremos con representaciones de diferentes mujeres indígenas importantes: la propia Chimalma, Malintzin, pero aquí destacamos a una mujer que lleva cargando a un pequeño durante el éxodo hacia Tenochtitlan . Del Códice Florentino recuperamos una de las ilustraciones del libro XII en donde podemos observar a una mujer que da aviso de la huida de los españoles y tlaxcaltecas. Por último, en el Códice García Granados aparece Isabel de Moctezuma, la princesa Ichcaxóchitl Tecuichpo, hija de Moctezuma Xocoyotzin; a Doña Isabel luego de 1521 se le dio una encomienda para reconocer su importante linaje.

Aquí compartimos con nuestros lectores cuatro cortos animados y dos capítulos televisivos en los que puede conocerse a cuatro mujeres indígenas del México antiguo que trascendieron en la historia. La emisión de estos videos se suman a las diferentes actividades culturales con las que se busca difundir en amplias audiencias el pasado y destacar la participación de las mujeres.

En los siguientes testimonios podemos apreciar a grandes rasgos la presencia de las mujeres indígenas durante el proceso de conquista y poco después de 1521. A decir de Margarita Cossich Vielman, las indígenas han jugado un rol de gran importancia en la producción cultural de sus pueblos, por lo que es innegable su participación en las comunidades, como lo vimos en las fuentes históricas. Vale la pena señalar que en el Lienzo de Tlaxcala aparece Malintzin, a quien se le diferencia de otras mujeres por traer zapatos. Ella está justo al centro, como intérprete y mediadora, en el momento en el que los tlaxcaltecas entregan a un grupo de mujeres para sellar su alianza con los españoles.

Los pueblos indígenas enfrentaron duros procesos de erradicación de sus costumbres por lo que veremos a las mujeres lidiar con el sistema hispánico en los procesos judiciales. Por ejemplo, María, originaria de Tula, que en 1536 confiesa no saber si Tacatecle es su padre, pero que lo tenía por tal, y que luego de la muerte de su madre “hizo en casarse y haber conversación carnal con el dicho su padre, era y es pecado muy grave, dixo: que no sabía que era pecado, y que el dicho su padre la forzó en ello”.

A partir del siglo xix surgieron otras representaciones que se van a sumar a las fuentes para el estudio de las mujeres indígenas, como veremos. En los registros fotográficos se capturó a los indígenas con diferentes intenciones que van desde evidenciar las diferencias fisionómicos y antropométricos hasta mostrar a los “tipos de mexicanos” y sus condiciones de vida. Varios fotógrafos e investigadores, muchos de ellos extranjeros, se acercaron a cientos de ellas para retratarlas, y fue también a través de su obra que se crearon estereotipos sobre estas culturas. Muchas de las imágenes se reprodujeron ampliamente y terminaron por imponer una mirada racial y clasista sobre estas mujeres y sus comunidades. Algunas de las imágenes que aquí mostramos forman parte del trabajo de dos fotógrafos norteamericanos, Charles B. Waite y Winfield Scott, cuyos retratos circularon como postales en las que podemos apreciar a mujeres indígenas ya sea en entornos domésticos, cerca de ruinas, o con marginalias en las que se da información sobre el lugar en el que se hizo la toma.

Como ya vimos, los registros fotográficos sobre las mujeres indígenas de finales del siglo xix y buena parte del xx han contribuido a crear y alimentar ciertos estereotipos sobre ellas. Desde la mirada extranjera predominó un discurso en el que se mostraba todo lo que no era considerado occidental o moderno. Teniendo en cuenta esto, resulta de gran importancia analizar las fuentes para entender que son culturas de otras sociedades y épocas y, como señala Fernando Aguayo, es necesario construir sistemas de traducción que nos permitan trascender la denominación “fotografía de indígenas”. A continuación mostramos algunas tomas contemporáneas en las que la autoría corresponde a mujeres y hombres no indígenas que, sin embargo, dan cuenta de momentos cruciales en la historia de estas comunidades lejos de una escena costumbrista o de tipos, por ejemplo, las mujeres en los campamentos zapatistas o el retrato de una tzeltal que fue desplazada.