De acuerdo con diferentes fuentes, en Bolivia en 1983, durante el Segundo Encuentro de Organizaciones y Movimientos de América, se estableció el Día Internacional de la Mujer Indígena, el cual se celebraría el 5 de septiembre, aniversario luctuoso de Bartolina Sisa, lideresa del pueblo aymara que en el siglo xviii dirigió el sitio a la ciudad de La Paz durante las insurrecciones panandinas en el virreinato del Perú en las que los indígenas buscaron emanciparse del Imperio español.

El levantamiento indígena en contra del gobierno colonial contó con importantes líderes varones, como Túpac Amaru II o Túpac Katari, pero en un ejercicio de reivindicación de la resistencia de las mujeres indígenas es la participación de Bartolina Sisa la que se recupera para dicha conmemoración. Se dice que era aguerrida, que vestía a la española y, de acuerdo con el testimonio del oidor Francisco Tadeo Diez de Medina, destacó por sus papeles de mando en las insurrecciones, por lo que la participación de Bartolina y de otras indígenas en aquellos años transgredió el orden colonial que se buscaba instaurar en el virreinato. Al ser una integrante tan activa en las rebeliones, Bartolina fue capturada en 1781, brutalmente torturada, enjuiciada y declarada culpable. El 5 de septiembre de 1782 la condujeron a la plaza mayor. Parte de su castigo consistió en ser arrastrada por un caballo y, por si fuera poco, la ahorcaron. Así como a otros líderes, la desmembraron y exhibieron sus extremidades en lugares públicos, y se dice también que los restos de la sublevada fueron quemados y esparcidos para borrar así todo rastro y memoria de Bartolina Sisa y de las tempranas luchas indígenas en contra del dominio colonial.

El Día Internacional de la Mujer Indígena se conmemora cada año y tiene el propósito de reflexionar y visibilizar el papel de todas las indígenas del mundo. Muchas de ellas han sido importantes agentes en acontecimientos históricos y actualmente revitalizan y mantienen sus conocimientos, tradiciones y cosmovisiones en sus comunidades. Es también un llamado para que los Estados pongan en marcha los compromisos asumidos con sus pueblos indígenas y sus mujeres.

Con los tres testimonios que a continuación se presentan podemos conocer algunas problemáticas que las indígenas enfrentan: por ejemplo, un importante rezago en materia de derechos sexuales y reproductivos, ya que un número reducido de mujeres en las comunidades indígenas tienen conocimientos sobre el uso de métodos anticonceptivos, lo que provoca niveles de fecundidad más elevados. Por otra parte, al menos 25.5% de mujeres de estas poblaciones reportaron en 2008 sufrir algún tipo de violencia de pareja en los 12 meses previos a la entrevista, y también manifestaron miedo a reconocerse como víctimas de estas situaciones. Aunque los pueblos indígenas históricamente han luchado para que se respeten y reconozcan sus demandas, son las mujeres las que tienen mayor dificultad para que se garanticen sus derechos humanos.

Con las conmemoraciones en torno a las mujeres de los pueblos originarios se busca visibilizar las violaciones a los derechos que históricamente éstas han sufrido y que se agravan e incluso aumentan cuando pertenecen a grupos culturales indígenas. Por eso alzamos la voz para que se reconozca que ellas están dentro de las tasas más altas de pobreza, tienen mayores dificultades para acceder a la educación y a servicios de salud, además de enfrentar importantes limitaciones para ejercer sus derechos políticos y una reducida participación en la toma de decisiones en lo público y en lo privado. Es urgente que se impulsen nuevas y más jornadas en las que se genere conciencia sobre las problemáticas que enfrentan las indígenas.