Los implicados

Bajo las órdenes de Fernando Gutiérrez Barrios y Miguel Nazar Haro, la dfs coordinó un amplio sistema de vigilancia e infiltración enfocado en figuras clave del movimiento estudiantil y en intelectuales críticos del régimen. Este esfuerzo quedó plasmado en la documentación denominada “El Problema Estudiantil”, un extenso fondo documental que, además de registrar el seguimiento a instituciones y organizaciones, concentró expedientes individuales sobre numerosos escritores, artistas e intelectuales. Entre ellos destacaban nombres como Elena Garro, Octavio Paz, Carlos Monsiváis y José Revueltas, por mencionar sólo algunos de los personajes vigilados por mostrar simpatías hacia el movimiento de 1968 (incluso aquellos que no se consideraban directamente involucrados).

José Revueltas (1914-1976) fue uno de los intelectuales marxistas más influyentes de la izquierda mexicana. Tras la masacre de Tlatelolco, fue detenido el 13 de octubre de 1968 y encarcelado en la prisión de Lecumberri, acusado de ser el “autor intelectual” de las protestas estudiantiles. La dfs ya lo tenía en la mira desde antes; existen reportes de sus participaciones en asambleas estudiantiles y reuniones en el Auditorio Justo Sierra de la unam. Luego de su aprehensión, Revueltas quedó bajo vigilancia máxima en el apando (celda de aislamiento) del llamado Palacio Negro de Lecumberri: se registraban minuciosamente sus visitas y toda su correspondencia era intervenida. Uno de los informes de la dfs consigna lo siguiente: “José Revueltas concedió hoy una conferencia debate, en el auditorio ‘Justo Sierra’, de la Facultad de Filosofía y Letras, ante una asistencia de 800 personas, en su mayoría estudiantes, en la cual manifestaron que el movimiento del 68 marcó una nueva ruta de las actividades de la juventud”.

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Fig. 2. Reporte de vigilancia a José Revueltas, ips-Segob, 8 de junio de 1971, agn.

Carlos Monsiváis (1938-2010) —de 30 años en 1968— ya era entonces un escritor y cronista cultural de renombre. Simpatizó abiertamente con las demandas del movimiento estudiantil y lo apoyó desde sus charlas públicas y columnas periodísticas. Los informes de la dfs rápidamente lo señalaron. En un inicio, las torpes indagatorias pretendieron vincularlo con grupos conservadores de la Facultad de Derecho, pero pronto quedó claro para la Policía que Monsiváis se movía en círculos progresistas: participaba en conferencias, actos de solidaridad con las embajadas de Cuba, Vietnam y Bolivia, y otras actividades que lo colocaron en el punto de mira. El informe fechado el 24 de mayo de 1963 relata un evento político en el que Monsiváis estuvo presente como organizador principal.

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Fig. 3. Seguimiento al Prof. Carlos Monsiváis, dfs, 24 de mayo de 1963, exp. 11-6-L10, agn.

En las oficinas del Movimiento de Liberación Nacional, el agente coronel D.E.N. Manuel Rangel Escamilla daba cuenta de las actividades del homenaje a un año del asesinato de Rubén Jaramillo: “A continuación, Carlos Monsiváis informó que se iban a exhibir una serie de transparencias referentes a vida y muerte de Jaramillo, sincronizadas con una cinta grabadora, lo cual se llevó a cabo de inmediato, exhibiéndose 34 transparencias entre las que figuran diversas fotografías de Jaramillo en el campo, su entierro y una en la que aparece dando un abrazo al Sr. Presidente de la República. Al pasarse esta última, se escuchó un grito ‘El abrazo de Judas’. Entre los asistentes había numerosos grupos estudiantiles encabezados por Carlos Monsiváis, entre los que se encontraban Margarita Suzan, Ricardo Valero, Rolando Cordera, Daniel Molina, Eréndira Urbina, Gabriel Careaga, Rebeca Lozada, así como el miembro del Comité Ejecutivo del M.L.N. Ignacio Aguirre, Saúl Álvarez, dirigente del periódico de Liberación Nacional, el profesor Gregorio Molina, Directivo del Comité del D.F. Firman los agentes infiltrados Pedro Espino Hernández, Armando Sosa Michel, Gabriel Sosa Cuevas y Carlos Manuel Suárez. 24 de mayo de 1963”.

Otro reporte más cercano a los eventos de la masacre del 2 de octubre en la Plaza de Tlatelolco refiere que el 25 de agosto de 1968 se llevó a cabo una asamblea en la Facultad de Filosofía y Letras de la unam con una asistencia de 200 alumnos, donde Carlos Monsiváis, junto con Augusto Shelley, Carlos Lizalde, Marco Antonio Montes de Oca, José Revueltas, Juan Rulfo, Héctor Castro, Sol Largueros y Horacio Espinosa Altamirano conformarían diversas comisiones para sabotear las Olimpiadas culturales, solicitando el apoyo del PEN-Club y la onu para denunciar los recientes atropellos, levantones y hostigamiento al movimiento estudiantil, y pedían a las autoridades de los planteles abrir espacios de diálogo para tocar temas relacionados con el movimiento.

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Fig. 4. Reunión de intelectuales, Auditorio Justo Sierra, FFyL-UNAM, 25 de agosto de 1968, DFS, exp. 11-4-L33, agn.

Elena Garro (1916-1998), escritora y ex esposa de Octavio Paz, también fue objeto de la persecución de la dfs. Aunque se mantuvo públicamente en favor del movimiento estudiantil, sus vínculos con grupos campesinos y su cercanía con figuras del pcm la pusieron en la mira de la dfs. Los reportes de Inteligencia registraron incluso aspectos de su vida privada (como su relación sentimental con Paz). En un reporte sobre una de las asambleas más significativas, en donde al Auditorio Justo Sierra, que se encontraba repleto, con más de 600 estudiantes, se le cambiaba el nombre a Auditorio “Che Guevara”, se sabe que Elena Garro y su hija Helena estuvieron presentes en aquella asamblea, que fue presidida por el Comité de Lucha del movimiento estudiantil: Enrique Sevilla, Jorge Mesta, María Eugenia Espinosa, José Luis González de Alba, Roberto Escudero Castellanos, Luis Villoro, el profesor Lara Tapia y el profesor Arturo Azuela. José Revueltas tomaba la palabra y se solidarizaba con las peticiones estudiantiles, Helena Paz (hija de Garro) pedía a la asamblea pronunciarse para el cumplimiento del pliego petitorio y exhortar a los funcionarios y gobernantes, así como al presidente de la República, de hacerse responsables de “la cobarde represión, que ha repercutido con resultados que ha dado la existencia de todos los presos políticos, mencionando concretamente la matanza de los copreros en Acapulco, Guerrero”, ocurrida hace un año y de la cual fue responsable el gobernador de Guerrero; la matanza de Madera, Chihuahua, de la cual se señala como culpable al mandatario de esa entidad, y tantas otras represiones a intelectuales y grupos de izquierda, responsabilizando de esto a todo el Gobierno. En esa misma ocasión, Elena Garro confrontaba a elementos del Comité de Huelga que querían omitir ciertas peticiones de la asamblea, arremetía llamándolos: “priístas y vendidos" y concluía diciendo que “el prof. Genaro Vázquez Rojas necesitaba del apoyo de los maestros de la Coalición”. Al contrario de lo que mucho se había dicho sobre las posiciones políticas de Garro y su hija, lo cierto es que incomodaban enormemente al Gobierno, quien dirigió sus baterías policiales sobre ellas. Tanto Elena Garro como su hija, Helena Paz, sufrieron un acoso político que eventualmente las obligó a exiliarse.

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Fig. 5. Reporte de investigación a Elena Garro, dfs, exp. 32-1-17,1964, agn.

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Fig. 6. Elena Garro con los campesinos, dfs, exp. 32-1-L17, 1964, agn.

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Fig. 7. Asamblea de la Coalición de Maestros; posicionamiento de José Revueltas, Helena Paz y Elena Garro, dfs, exp. 11-4-L33, H 60-61, 1968, agn.

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Fig. 8. Asamblea de la Coalición de Maestros; posicionamiento de José Revueltas, Helena Paz y Elena Garro, dfs, exp. 11-4-L33, H 60-61, 1968, agn.

Octavio Paz (1914-1998) figuraba en los archivos de la dfs desde los años cuarenta, identificado entonces como elemento comunista. Su prominencia posterior como diplomático (embajador en la India) le permitió cierta distancia del ambiente político mexicano, pero ni siquiera eso impidió que la dfs continuará espiando. En septiembre de 1968, Paz regresó a México conmocionado por las protestas. Semanas después de la masacre de Tlatelolco renunció públicamente a su cargo diplomático en señal de protesta, solidarizándose con el movimiento estudiantil. Este acto de desacato —un poeta y embajador denunciando la represión del régimen— quedó registrado en los expedientes de la dfs y marcó su ruptura definitiva con el Gobierno.

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Fig. 9. Octavio Paz renuncia a su cargo como embajador de México en la India y se solidariza con el movimiento estudiantil, dfs, exp. 11-4-L52, H-197, 1968, agn.

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Fig. 10. Informe del agente Porras, dfs, exp. 11-4-L33, 1968, agn.

Para llevar a cabo esta persecución contra intelectuales y activistas, la dfs echó mano de un amplio repertorio de tácticas de contrainteligencia. Infiltró informantes en todo tipo de círculos, haciéndolos pasar por compañeros de confianza de los vigilados. Interceptó de forma sistemática las comunicaciones privadas: abría cartas, intervenía líneas telefónicas y telegramas, y grababa conversaciones, en busca de cualquier indicio de “actividad subversiva”.

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Fig. 11. Memorándum, Proceso 272/68, Auto de formal prisión, dfs, exp. 11-4-L52, 21 de octubre de 1968, agn.

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Fig. 12. Informe sobre la propaganda contra el movimiento estudiantil, dfs, exp. 11-4-L54, H2, 7 de noviembre de 1968, agn.

Empleó también métodos de guerra psicológica: desde llamadas anónimas y mensajes intimidatorios para infundir miedo hasta la difusión de rumores y panfletos apócrifos diseñados para desacreditar a los líderes y sembrar discordia entre ellos. Finalmente, la dfs no dudó en fabricar evidencia: falsificó documentos y fotografías con tal de incriminar a estudiantes e intelectuales en supuestos complots armados, justificando así detenciones arbitrarias, expulsiones del país e incluso desapariciones forzadas.

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Fig. 13. Carta de Helena Paz a su padre el poeta Octavio Paz, dfs, exp. 11-4-L54, 1968, agn.

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Fig. 14. Firma supuesta de Helena Paz, dfs, exp. 11-4-L54, 1968, agn.

La ferocidad de la campaña contra Garro y su hija ha quedado retratada incluso en la literatura. La novelista Jazmina Barrera, en La reina de espadas, y el periodista Rafael Cabrera en Debo olvidar que existí. Retrato inédito de Elena Garro, narran con detalle cómo la dfs orquestó el hostigamiento contra ellas hasta forzarlas a abandonar el país. En esas obras se describe, por ejemplo, la difusión de un panfleto titulado “Carta de Helena Paz a su padre” (el poeta Octavio Paz), impreso por instrucciones de la dfs como parte de una campaña de desprestigio. Paradójicamente, gracias a esa maniobra le fue perdonada a Garro una condena que hubiera podido ser de hasta 30 años de prisión.