Gustavo Adolfo Madero

Un revolucionario indispensable

Gustavo Adolfo Madero

Un revolucionario indispensable

Presentación

“Entonces verá el gobierno lo que se puede hacer con dinero.”

Gustavo A. Madero
Carta a su esposa Carolina escrita desde Nueva York el 6 de marzo de 1911.

Gustavo Adolfo Madero (16 de enero de 1875-19 de febrero de 1913) fue un personaje clave para cristalizar el sueño revolucionario de principios del siglo XX: el nacimiento de un México democrático, tras largos años de dictadura porfirista. Su figura es indivisible de la de su hermano Francisco Ignacio, precursor de la Revolución; de personalidades opuestas, ambos lucharon por derrocar a Porfirio Díaz desde distintas posiciones, pero con el mismo compromiso.


Si bien resulta familiar para los mexicanos la imagen del presidente Madero, no identificamos igualmente a su hermano Gustavo, por lo que ofrecemos una abundante selección de imágenes en las que se muestra cómo lució a lo largo de su vida y las pocas similitudes físicas que compartía con su hermano mayor. Lo vemos en retratos compartiendo con familiares y personalidades distinguidas de nuestra historia, como José María Pino Suárez, Francisco Villa o Venustiano Carranza, entre otros.


A través de sus propias palabras podemos descubrir diferentes aspectos de su existencia: amoroso hombre de familia, exitoso empresario; y por supuesto, dignificaremos sus aportes a la Revolución mexicana y el sacrificio de su vida ante la traición de Victoriano Huerta. Destacamos en esta exposición las cartas dirigidas a su hermano: contamos con telegramas y documentos en los que Gustavo dejó constancia del éxito que estaba obteniendo el libro La sucesión presidencial en 1910, escrito por Francisco Ignacio, cuya publicación simbolizó el inicio de la lucha armada. También incluimos una epístola escrita de su puño y letra dirigida a sus padres así como una tarjeta de Feliz Año Nuevo 1913, que corresponde al año en que sería cruelmente asesinado.



Primeros años

“Desde su infancia, Gustavo demostró poseer una serie de cualidades que se fueron acentuando en su carácter a lo largo de su vida.”

Petra Garza Madero de Romo, nieta de Gustavo A. Madero.

Gustavo fue el segundo de los 16 hijos que procrearon Francisco Madero Hernández y Mercedes González Treviño; desde muy pequeño fue enviado junto con su hermano mayor, Francisco Ignacio, a internados en México y en el extranjero; primero a Saltillo (1885), después a los Estados Unidos, en Baltimore (1886), y finalmente a Francia (1887), para consolidar su educación orientada al mundo de los negocios.


Desde pequeño había demostrado tener una personalidad que lograba adaptarse a las situaciones más cruentas de la vida sin amedrentar su ánimo: en la infancia, tras haber sufrido un fuerte golpe, perdió el ojo izquierdo, hecho que no hizo mella en su seguridad ni en su actuar. De modo que, pasados los años, se convirtió en un hombre preparado, formado académicamente en asuntos comerciales, y muy pronto descubrió su facilidad para desempeñarse exitosamente en el mundo empresarial; hablaba cuatro idiomas y era sensible al arte, particularmente a la música, gustaba de tocar el violín y disfrutaba como espectador de la ópera y el teatro, tal como consta en repetidas referencias de su abundante epistolario.



Matrimonio

“… le doy gracias a Dios por todos los beneficios que me ha hecho, como ha sido el haberme dado una mujer tan linda y tan buena…”

Gustavo A. Madero
Carta a Carolina del 21 de septiembre de 1903.

Ya de regreso en México, la vida de los hermanos parecía separarse: Gustavo se casó con Carolina Villarreal Madero, hija de su tía Carolina, el 21 de septiembre de 1898. La pareja se mudó a Lagos de Moreno, Jalisco, lugar en donde ya había fijado su residencia el novio por motivos de trabajo al hacerse socio de la fábrica de hilados y tejidos La Victoria. Al año siguiente nació su primer hijo, bautizado con el nombre de su querido hermano mayor; lamentablemente, el pequeño Francisco (1899-1904) murió a la edad de cinco años. Su segunda hija fue Carolina (1900-1994), seguida por Esther (1901-1906), que falleció siendo una niña. Después nacieron dos varones: Gustavo (1903-1965) y Francisco (1905-1905), quien perdió la vida antes de cumplir un año; dos años más tarde nació Lucila (1907-1908), cuyos problemas de salud la condujeron a la muerte un año después. Su última hija fue Gabriela (1910-1992).


La vida en el matrimonio pronto se vio afectada por los largos viajes que debía realizar Gustavo pues era apremiante para él atender los múltiples negocios en los que se involucraba. El intercambio epistolar entre la pareja fue abundante y da cuenta del cariñoso carácter de nuestro personaje, quien siempre tenía palabras de amor para su paciente esposa:


“También me figuro que tú estarás enojada conmigo porque no me he ido a tu lado, pobrecita güerita mía, si supieras lo que yo sufro estando separado de ti, estoy seguro que me perdonarías y me compadecerías, pues para ello necesito sobreponerme a los instintos de mi corazón y de todo mi ser. Cuando me paso así una larga temporada sin verte, comprendo cuánto te quiero, cuánta falta me haces, y cuánto vales tú.”

Gustavo A. Madero
Carta a su esposa del 15 de octubre de 1906.

Junto a Carolina forjó un futuro brillante como empresario: participó en más de 20 negocios familiares —algunos fundados por el patriarca, su abuelo Evaristo Madero, y otros propios—; sin embargo, llegado el momento, decidió dejarlas de lado para entregarse de lleno a la causa revolucionaria. Igualmente debió distanciarse de su mujer y de sus hijos, a quienes tanto amaba, como da cuenta su vasto epistolario.



Empresario

“Hoy me dijo papá estas palabras (que en sus labios son muy significativas): ‘la verdad, a ti ya se te volteó la suerte’ queriendo decir con eso que ya estoy haciendo buenos negocios y sobre todo, la suerte, que ya ves, no nos quería antes.”

Gustavo A. Madero
Carta a su esposa, del 2 de febrero de 1905.

El patriarca de los Madero fue el abuelo de Gustavo, el señor Evaristo Madero, personaje fundamental para comprender la fortuna de la familia. “Papá Evaristo”, como lo llamaba cariñosamente, fue un militar que defendió la patria al adherirse a la causa juarista durante la Intervención francesa, obtuvo el grado de coronel y llegó a ser gobernador de Coahuila (1880-1884). Emprendió múltiples negocios, entre ellos fábricas textiles, carboníferas, metalúrgicas y diferentes tipos de cultivos. Fue de él de quien Gustavo heredó el talento para las empresas que, junto con su formación académica orientada al comercio, redundaron en una extraordinaria carrera que se ocupó de una diversidad de materias primas y productos: litografía, minería, siembra de algodón, producción de alcohol, madera, ferrocarriles, guayule, una salinera, incursionó en el ramo periodístico como dueño de algunos diarios y un largo etcétera.


Los negocios de Gustavo A. Madero

1897

La Victoria, Lagos de Moreno Jalisco, en sociedad con Rincón Gallardo. Fábrica de Hilados y Tejidos.

Compañía Minera de San Pablo S. A., Monterrey Nuevo León.

1890

Minas de plomo y plata, Zacatecas.

1891

Salinera, Chihuahua, Chihuahua.

1903

El Modelo, litografía.

Compañía carbonífera de Monterrey.

Distribución de mercancías varias, Distrito Federal.

1903

El Modelo, litografía.

Compañía carbonífera de Monterrey.

Distribución de mercancías varias, Distrito Federal.

1904

Fundidora de campanas, Aguascalientes.

Rancho El Perote, Parras, Coahuila.

Compañía Industrial de Parras, Coahuila.

1906

Compañía Explotadora Coahuilense.

1907

Depósitos de plomo, Chilpancingo, Guerrero.

1908

Fabricación de durmientes, Saltillo, Coahuila.

Explotación de bosques madereros, La Paz, Baja California.

Mina de la Hacienda de Ramos.

1910

Depósitos de plomo, Chilpancingo, Guerrero.

En la correspondencia con su esposa Carolina abundan las referencias a sus éxitos y unas cuantas a sus dificultades, mismas que siempre pudo superar y obtener las metas que se fijaba; para ello, atendía a la vez diversos negocios, y así le narraba su suerte:


“Te aseguro que si no tenemos contratiempos, nos podemos considerar millonarios y sin deberle a nadie un solo peso. Te suplico no comentar esto que te digo pues, aunque tengo la seguridad de que se llevará a cabo, todavía puede haber algo que nos impida llevar adelante esos negocios.”

Gustavo A. Madero
Carta dirigida a su esposa el 27 de septiembre de 1910.


Revolucionario

“Yo no dudo ni por un momento de que el viejo Porfi se vuelva loco, pues ya a su edad y con la tensión en que está, es imposible que resista.”

Gustavo A. Madero
Carta de Gustavo a su esposa desde Nueva York del 8 de febrero de 1911.

En 1908, en la famosa entrevista Díaz-Creelman, Porfirio Díaz manifestó su disposición de permitir la existencia de partidos políticos en México; ante esa aparente intención democrática, Francisco I. Madero comenzó a interesarse en la política: a finales de ese año escribió su obra La sucesión presidencial en 1910. El Partido Nacional Democrático. Gustavo inmediatamente se sumó a la causa de su hermano y se dio a la tarea de colaborar en la distribución del libro; a partir de ese momento se involucró en varias actividades que culminaron en su posición de agente de la revolución, cuya importante labor consistió en ser el principal sostén económico de la lucha. La situación social del país y el deseo de perpetuidad de Porfirio Díaz en el poder unieron nuevamente la vida de los hermanos que compartían el sueño de verlo derrocado y de hacer posible un México libre de dictaduras.


“Pancho [Francisco I. Madero] estuvo aquí sólo 24 horas… La recepción que le hicieron fue espléndida pues lo esperaron en la estación más de mil almas. Fue un entusiasmo delirante y lo aclamaron infinidad de veces. Ayer en la tarde hubo un meeting en la Alameda a las 5 p.m., al que concurrieron como 2,500 gentes. El pueblo estuvo muy entusiasta y puede considerarse en éxito el día de ayer para el partido Antirreeleccionista.”

Gustavo A. Madero
Carta a su esposa escrita desde Monterrey el 12 de julio de 1909.

El iniciador de la Revolución debía ser, sin lugar a dudas, un idealista como lo era Francisco, quien se complementó y apoyó en los talentos y cualidades de su hermano menor. A fin de comprender y valorar la participación que Gustavo A. Madero tuvo en el proceso revolucionario, es necesario enfatizar que cualquier intento de imponer un cambio radical en la estructura social y económica de un país no puede tener lugar sin recursos financieros pues es necesario invertir en armamento para salir a combatir al enemigo: ésa fue la principal contribución de nuestro personaje. Dejó de lado su magnífico futuro como empresario, además de la familia que había formado y que tanto amaba, para entregarse de lleno a la causa revolucionaria. Incluso arriesgó su reputación al comprometer dinero extranjero —de la Compañía Francesa del Ferrocarril del Centro—, más importantes empréstitos que logró en los Estados Unidos. Esta muestra de osadía evidenció que la Revolución necesitaba a un hombre de negocios capaz de conseguir recursos hasta debajo de las piedras, y ese talento le era propio.


“Estamos pues cada día mejor pues ya la revolución ha tomado un vuelo que es imposible que acaben con ella, a no ser por una serie de desastres y desaciertos. Esperemos que no suceda esto sino lo contrario, para pronto acabar con esta situación.”

Gustavo A. Madero
Carta a su esposa escrita desde Washington D. C., 16 de febrero de 1911.

Sin embargo, fue justamente a causa del dinero, concretamente por un reembolso que le hizo la Revolución triunfante, que el desprestigio vino con toda su crudeza, sin considerar que la suma que le entregaron era sólo simbólica y no reflejaba, ni de cerca, todo lo que Gustavo invirtió y que lo llevó a perder gran parte de su patrimonio familiar, fruto del enorme esfuerzo por emprender incontables negocios. Por el contrario, en sus últimos años de vida fue atacado injustamente por la prensa antimaderista, que aseguraba que éste se había enriquecido a costa de la revuelta, valoración del todo parcial. Después de su muerte se lograron desmentir tales acusaciones gracias a un documento del albacea Domingo Valdez Llano en cuya primera declaración se lee: “Don Gustavo Madero jamás hizo negocio alguno con el gobierno de su hermano”.



Traición y asesinato

“Los complots se suceden los unos a los otros y el gobierno es impotente para detenerlos...”

Gustavo A. Madero
Carta a su esposa, escrita en la Ciudad de México el 7 de febrero de 1913.

Aunque lograron cristalizar dicho sueño, éste fue efímero (del 6 de noviembre de 1911 al 19 de febrero de 1913), al final de sus vidas, Francisco no supo escuchar las advertencias de Gustavo, quien veía claramente una próxima traición; él mismo descubrió y desenmascaró al general Victoriano Huerta ante los ojos de su incrédulo hermano mayor, quien decidió darle otra oportunidad al traidor creyendo en su falsa palabra. Pese a este lamentable hecho, Gustavo siguió apoyando incondicionalmente al entonces presidente, lo cual desembocó en su trágico desenlace: precedió, por unos días, a su hermano mayor ante la muerte.


Bien pudo haber sido otro su destino, pues el gobierno le había encomendado la misión de trasladarse a Japón como diplomático, y los planes para su mudanza estaban hechos; su esposa Carolina tenía todo preparado y salió antes que él con rumbo a Monterrey pues llegaría antes que su marido a Oriente. De sus últimos actos, destacó su presencia en sendos banquetes de despedida que le fueron ofrecidos; en uno de ellos se expresó con las siguientes palabras:


“Efectivamente, pronto voy a partir para el Imperio del Sol Naciente a cumplir con la honrosa misión que el gobierno de la República me ha conferido y la cual procuraré desempeñar con todo el patriotismo y acierto de que pueda ser capaz.”

Gustavo A. Madero
Discurso pronunciado el 3 de febrero de 1913 en un banquete en su honor.

Gustavo A. Madero fue asesinado en la Ciudadela, el 19 de febrero de 1913, después de haber sido detenido por Huerta y entregado por la noche a los generales Félix Díaz y Manuel Mondragón, quienes a su vez lo dejaron en manos de soldados ebrios, algunos de ellos menores de edad, alumnos de la Escuela Militar de Aspirantes. La saña con que lo mataron el 19 de febrero de 1913 da cuenta de este terrible crimen que bañó de sangre el cierre simbólico de la primera etapa de la Revolución mexicana. Herido por las bayonetas perdió su único ojo, y así, completamente ciego, siguieron torturándolo innecesariamente hasta fallecer. Su hermano Francisco sería detenido más tarde en Palacio Nacional, donde se enteró de la muerte de Gustavo por su vicepresidente José María Pino Suárez; la terrible noticia fue confirmada por su propia madre, a cuyos pies cayó ahogado en llanto.


Las últimas noticias que recibió Carolina de él llegaron vía telegrama desde Palacio Nacional:


“Ayer se rompió tregua que se había convenido y a las 2 p.m. se rompieron por parte de ellos las hostilidades que han continuado hasta estos momentos con gran éxito para las tropas del gobierno, pues lo han estrechado al grado que de mañana a pasado se acabará esta enojosa situación. Cariñosos recuerdos para todos de parte de tu esposo que ansía por verte.”

Telegrama, 17 de febrero de 1913.

“Temores de intervención han desaparecido pues ministro Taft ha dado seguridades sobre ello. En capital hay cerca de cuatro mil hombres leales sin entrar en combate. En Ciudadela sólo hay 600 hombres que luchan desesperadamente.”

Telegrama sin firmar y sin fecha; probablemente 18 de febrero de 1913.

Cronología de vida

1875

El 16 de enero nace Gustavo Adolfo Madero González.

1885

Es internado, junto con su hermano Francisco Ignacio, en el Colegio San Juan Nepomuceno de Saltillo. De pequeño sufre un golpe con una pelota en el ojo izquierdo y con el tiempo lo pierde.

1886

Es internado, junto con Francisco Ignacio, en el Mount Saint Mary’s College, en Baltimore, Estados Unidos.

1887

En octubre, los hermanos Madero van a estudiar a Francia, primero al Colegio Chaptel y después al Liceo de Versalles para finalmente ingresar en la Escuela de Altos Estudios Comerciales en la Plaza Malesherbes en París.

1892

Una vez más junto con su hermano mayor es inscrito en la Universidad de Berkeley, California, para estudiar agricultura, específicamente el cultivo del algodón. Regresó a México.

1894

Francisco Madero Hernández y sus hijos Francisco y Gustavo, así como sus hermanos Ernesto y Evaristo, tenían participación en 32 compañías mineras en diferentes lugares de la república mexicana.

1897

Se muda a Lagos de Moreno, Jalisco, en donde se asocia con Juan Rincón Gallardo en la Fábrica de Hilados y Tejidos La Victoria. Junto con su padre se involucra como vocal 1º en la Compañía Minera de San Pablo, S. A. en Monterrey, Nuevo León.

1898

El 21 de septiembre Gustavo se casa con Carolina Villarreal, prima suya con quien tiene siete hijos: Francisco, Gustavo, Francisco, Carolina, Esther, Lucía y Gabriela.

1899

Nace su hijo Francisco.

1900

Viaja en varias ocasiones a Zacatecas para invertir en minas como la de San Carlos, San Joaquín y La Frontera. Nace su hija Carolina Elena.

1901

Gracias a su suegro, el licenciado Viviano Villarreal, que lo recomendó con el coronel Miguel Ahumada (gobernador de Chihuahua), invierte en el negocio de las salinas. Se incorpora a la Compañía Industrial de Parras, S. A., empresa de hilados y tejidos. Nace su hija Blanca Esther.

1903

Se asocia en Monterrey, Nuevo León, con Rafael García Galán, en el negocio de la litografía; al separarse pronto de éste, surge como resultado la Imprenta y Litografía El Modelo con sucursal en Torreón, Coahuila. Se hace socio de la Carbonífera de Nuevo León, en los Rayones, Nuevo León.

1904

Adquiere en Torreón las minas La Trinidad y El Transvaal, para fundir campanas. Se asocia con su tío José Madero Farías (medio hermano de su padre) y compran el rancho El Perote en Parras, Coahuila, para producir aguardiente y algodón. En octubre, junto con su hermano Francisco y su tío José María Hernández, Gustavo participa en la Fundación del Club Democrático Benito Juárez en Coahuila. Muere de difteria su hijo Francisco.

1905

En febrero nace otro de sus hijos, a quien nombra Francisco, con una lesión congénita en el corazón, razón por la que, poco tiempo después, en mayo del mismo año, fallece. Participa en la Convención de los Partidos Independientes de Coahuila.

1906

Ante la oferta de unos estadunidenses decide vender la mina El Transvaal. Junto con sus familiares fusiona las empresas guayuleras de su abuelo Evaristo y forman la Compañía Explotadora Coahuilense; Gustavo se encarga de la tesorería.

En el mes de abril muere de escarlatina su hija Blanca Esther. Y poco tiempo después nace María de las Mercedes Lucila.

1908

Firma un contrato para la fabricación de durmientes con el Ferrocarril Nacional Mexicano en Saltillo, Coahuila. En abril firma en Zacatecas un contrato con el gobierno para construir vías del ferrocarril que comunicara la estación de Camacho con otros minerales de Mazapil. En marzo muere su hija María de las Mercedes Lucila. El 28 de diciembre Francisco I. Madero empieza a distribuir su libro La sucesión presidencial en 1910. El Partido Nacional Democrático, hecho que marca simbólicamente la dedicación de Gustavo a la política.

1909

Viaja en varias ocasiones a Zacatecas para invertir en minas como la de San Carlos, San Joaquín y La Frontera. Nace su hija Carolina Elena.

1909

Se involucra en la distribución del libro de su hermano y en las actividades de propaganda, al igual que en la formación de clubes democráticos en Nuevo León, donde ya había fijado su residencia. A finales de abril se ve afectada su salud y se retira con su madre unos días a Tehuacán, Puebla, por los beneficios de las aguas termales. Para mayo retoma sus actividades empresariales con la imprenta El Modelo. En Parras, Coahuila, con la Compañía Explotadora Coahuilense, S. A. y el rancho El Perote; sus minas en Zacatecas y la explotación de bosques en La Paz, Baja California. Paralelamente apoya a su hermano en sus actividades políticas.

El 22 de mayo funda, junto con su hermano Francisco y otros, el Partido Antirreeleccionista para derribar a Porfirio Díaz.

Comienza la labor incansable de Gustavo Madero por reunir fondos en apoyo a la campaña de su hermano; en el verano junta tres mil pesos para el periódico El Antirreeleccionista, órgano de difusión del partido.

El 11 de julio organiza la recepción del Centro Antirreeleccionista que estaba en gira de propaganda, en donde, según sus propias palabras, más de mil almas esperaban a Francisco I. Madero.

El 23 de septiembre, la policía irrumpe en El Antirreeleccionista y hay detenciones del personal que ahí laboraba.

1910

En los primeros días del año realiza un viaje a Washington, D. C. en busca de expandir sus negocios en el ámbito de los ferrocarriles. En marzo, cuando Gustavo se dispone a volver al país, su hermano publica el folleto El Partido Nacional Antirreeleccionista y la próxima lucha electoral.

El 15 de abril dio inicio la Convención Nacional Independiente con 120 delegados que llegaron al Teatro Tívoli del Eliseo. Se aprueba el programa y se procede a nombrar a los candidatos para la presidencia; Francisco I. Madero gana al día siguiente, y Francisco Vázquez Gómez queda como candidato a la vicepresidencia. Gustavo no puede acompañar a su hermano pues se encuentra en San Antonio, Texas.

Inicia la organización de manifestaciones y mítines, y para tal efecto recibe cartelones y hojas sueltas como propaganda de la postulación y el programa de gobierno. Francisco le pide que realice una colecta con los amigos para reunir cinco o 10 mil pesos. Su posición de empresario servía a la causa como apoyo económico.

Compra el periódico El Centinela. Francisco le pide que mande la rotativa a la Ciudad de México para dar mayor circulación a México Nuevo y a El Constitucional. Se involucra en la propaganda y organización de la campaña proselitista de su hermano en el estado de Nuevo León.

El 15 de junio, Gustavo organiza la recepción del candidato presidencial en Monterrey logrando reunir aproximadamente a 10 mil manifestantes; Francisco es aprehendido acusado de fomentar la rebelión e insultar a las autoridades y es enviado a prisión junto con Roque Estrada. Gustavo hace a un lado sus negocios para acudir a San Luis a apoyar a su hermano.

El 5 de julio, Francisco I. Madero es procesado por ataques al presidente y conato de rebelión. Gustavo informa al periódico El Constitucional sobre la situación de su hermano en San Luis Potosí.

Paralelamente, los negocios exigen su atención. Su socio Carlos Carboneau solicita su presencia en Francia para continuar con los planes de explotación de madera en Baja California, específicamente para la fabricación de durmientes para el ferrocarril. Su padre y su esposa ven con alegría este viaje que lo separa de la política pues podrían implicarlo en los asuntos de Francisco.

El 22 de julio el conteo oficial de votos da como ganadores de la presidencia y vicepresidencia de México a la fórmula Díaz-Corral.

El 14 de septiembre regresa de Francia. Estaba convencido, como le señala a su mujer, de dejar a un lado la política para dedicarse a sus negocios en el ramo ferrocarrilero. En la Ciudad de México, durante el festejo del Centenario de la Independencia, presencia desfiles y la inauguración de la Columna de la Independencia.

El 5 de octubre escapa Francisco de la prisión; no obstante, Gustavo permanece en la ciudad pues debía cerrar el negocio del Ferrocarril Central y Pacífico de México, que iría de Irapuato a Morelia, luego a Tacámbaro y Ario y quizá hasta Tetela del Río y de allí a Acapulco.

Mientras tanto, Francisco, instalado en San Antonio, Texas, termina de redactar el Plan de San Luis, en el que se fija el 20 de noviembre, a las seis de la tarde, para iniciar la revolución. Un mes antes, el 10 de octubre, Gustavo es detenido en las oficinas de la policía secreta de la Ciudad de México, junto con Jesús Higuera y Sevilla, acusado de actuar como “agente maderista” y por tratar de convencer a los militares de unirse al movimiento. No obstante pronto es liberado.

Nacimiento de su hija Gabriela Lucila.

El 1° de noviembre, por indicaciones de Francisco, Gustavo pone a la venta las acciones de su hermano de la compañía guayulera, y envía el dinero a Nueva York para pagar armas y municiones.

A finales de noviembre, una vez iniciada la Revolución, Gustavo se encontraba en Washington, D. C. esperando ser recibido como representante del movimiento por el secretario de Estado norteamericano Philander C. Knox, o por el jefe de la sección latinoamericana del Departamento de Estado, Henry Percival Dodge. Ningún encuentro tendría lugar al ser rechazada su petición, no obstante, este hecho significa la primera representación diplomática en el extranjero del movimiento revolucionario.

El 26 de diciembre Gustavo le confirma a su esposa que los bancos habían recibido órdenes “de echárseles encima” por los empréstitos que adquirió.

A finales de 1910, poco a poco, va abandonando sus negocios para comprometerse más con el movimiento revolucionario.

1911

Gustavo continúa en Nueva York como agente confidencial. Y desde Estados Unidos ocupa la comisión de Hacienda durante la presidencia provisional de su hermano Francisco, que había sido anunciada a través del Manifiesto a la Nación en su artículo 5° el 5 de octubre de 1910. Desde Washington trabajaba como “agente financiero de la revolución” consiguiendo empréstitos, con garantía de sus propios bienes.

En colaboración con Sherbourne G. Hopkins (abogado de los Madero en los Estados Unidos) planea negocios con diferentes empresarios, entre ellos con Eduardo Maurer, su proveedor de armas. Igualmente se piden préstamos a cambio de bonos emitidos por el gobierno maderista pagaderos a un año después de que Madero llegara al poder por medio de elecciones.

Carlos Carboneau, su socio francés en el negocio de los ferrocarriles, en tanto representante de las sociedades anónimas Ferrocarril Mexicano del Centro y Compañía Constructora Nacional Mexicana, se presenta ante los tribunales acusando a Gustavo de disponer de los fondos de la empresa ($578,131.17) para otros fines. Solicita que “secuestren” sus bienes y logra que un juez gire orden de aprehensión contra Gustavo.

Carolina le envía mensajes cifrados sobre el armamento: “el frijol que estás mandando es viejo, las lentejas son viejas y la carne está reventada, así es que no da el resultado de la siembra” (cuando dice “el frijol” se refiere a armamento).

También tienen lugar las “negociaciones secretas” en Nueva York, entre el secretario de Hacienda, José Yves Limantour, el doctor Francisco Vázquez Gómez, Francisco Madero (padre) y Gustavo A. Madero, como representantes de la revolución con el fin de evitar una intervención extranjera.

En los primeros días de abril, Gustavo, desde San Antonio, Texas, se comunica con su hermano Francisco (instalado en Chihuahua) para informarle sobre la cantidad de hombres levantados en diferentes regiones del país: 20 mil armados, principalmente en Chihuahua, Sonora, Sinaloa, Zacatecas, Nuevo León, Puebla, Veracruz, Guerrero y Yucatán.

El 7 de mayo Gustavo queda como suplente de la comisión de paz, junto con Juan Sánchez Azcona y el licenciado Roque Estrada. Las negociaciones de paz con Díaz fracasan y se toma Ciudad Juárez al mando de Pascual Orozco y Francisco Villa; Gustavo entra en coche una vez tomado el lugar junto con su hermano y su cuñada Sara.

Gustavo logra conseguir préstamos en los bancos nacionales, solicita al gerente del Banco Nacional de México en Ciudad Juárez la cantidad de cien mil pesos, bajo presión de tomar el dinero por la fuerza si era necesario. Francisco nombra a Gustavo ministro de Hacienda de su gobierno provisional.

El 15 y 16 de mayo se reanudan las pláticas de paz y el 17 Díaz anuncia su dimisión, y su renuncia formal el 25 del mismo mes. Gustavo rechaza algún puesto en el gabinete y se instala en Monterrey, en donde se ocupa en el plan de pago de las deudas contraídas para financiar la Revolución.

El 7 de junio, acompañado de su esposa Carolina, entra junto a su hermano Francisco a la capital mexicana.

Al triunfo de la Revolución se empezaron a notar las diferencias de pensamiento entre los hermanos; Gustavo opinaba que para el nuevo gobierno se invitara gente revolucionaria y se rechazara a antiguos colaboradores de Díaz. Francisco pensaba diferente, incluso incorporó a familiares simpatizantes del ex dictador a su causa, como a su tío Ernesto Madero en Hacienda y a su primo Rafael Hernández como ministro de Justicia.

El 27 de junio, Gustavo, con base en el Plan de San Luis, artículo 11, solicita el dinero para pagar los empréstitos y gastos que había contraído durante su gestión como agente financiero de la Revolución y que se comprometió a pagar al triunfo de ésta.

En agosto Gustavo instala una oficina en la capital, en Avenida Juárez número 75, para llevar sus negocios; ahí recibía a revolucionarios que solicitaban recomendaciones de trabajo.

Apoya en la fundación del Partido Constitucional Progresista, del cual fue parte del comité central; desde ahí apoyó a Pino Suárez como posible candidato a la vicepresidencia. La fórmula se consolidó tras las elecciones del 1° de octubre. En ese mes su suegro, Viviano Villarreal, fue designado gobernador de Nuevo León.

El 2 de noviembre Madero y Pino Suárez ganan las elecciones presidenciales y toman posesión el 6 del mismo mes.

Ante las inconformidades agrarias de los zapatistas con el gobierno de Madero, Gustavo consideraba que se debían analizar y resolver con toda legalidad. Sin haber logrado llegar a un acuerdo, Emiliano Zapata rompe con el presidente Madero y se levanta en franca insurrección.

Gustavo fue conocido como el “ministro sin cartera” por su supuesto poder detrás del presidente y fue atacado por la prensa contraria al maderismo, quienes lo apodaron “El Ojo Parado”, burlándose de su situación física.

1912

El año transcurre para los Madero enfrentando diferentes levantamientos armados, por ello Francisco designó al general Victoriano Huerta para controlar los avances orozquistas, pese a sus reservas sobre este militar por sus nexos con Bernardo Reyes, quien se encontraba preso. Gustavo no coincidía con la actuación de algunos miembros del gabinete presidencial y cada vez se hacían más evidentes sus desacuerdos con las decisiones del presidente.

En mayo, Gustavo ve la posibilidad de partir como embajador al Lejano Oriente y el 27 de ese mismo mes se notifica su designación, la cual se fue aplazando lo que resta del año por su candidatura como diputado, cargo que desempeña por poco tiempo, pues solicita licencia, ya que para septiembre se habían renovado los planes del viaje a Japón.

El 16 de octubre, en el puerto de Veracruz, Félix Díaz, sobrino del dictador, se levanta en un “cuartelazo”, mismo que fue controlado, y su líder es llevado a la prisión. Gustavo pensaba que debía castigársele; sin embargo, Francisco le perdona la vida al igual que al general Reyes.

1913

El viaje a Japón ya era inminente y se celebraron banquetes de despedida en honor de Gustavo. También inminente era una conspiración entre reyistas, felicistas y otros militares como Manuel Mondragón y Victoriano Huerta. El 9 de febrero inicia la llamada Decena Trágica, donde un grupo de jóvenes militares liberaron al general Bernardo Reyes y a Félix Díaz y atacaron Palacio Nacional resultando muerto Reyes; los sobrevivientes se replegaron en la Ciudadela y la tomaron por asalto. El 14 de febrero incendian la casa del padre de los Madero. El 17 de febrero, Gustavo al enterarse, por medio del general Saldaña, de la traición desenmascara a Huerta a quien lleva a punta de pistola ante los ojos de su Francisco que, incluso ante los argumentos de su hermano, vuelve a depositar en el militar un voto ciego de confianza.

El 18 de febrero, en la comida celebrada en el restaurante Gambrinus, Huerta lo hace prisionero y lo mantiene encerrado varias horas en un cuartucho oscuro y polvoso que servía de guardarropa, con las manos atadas con un cordón de cortinas, según detalla el escritor Ignacio Solares. Por la noche es conducido a la Ciudadela, donde los generales Félix Díaz y Manuel Mondragón lo entregan a la chusma asesina, soldados ebrios, algunos de ellos de 17 y 18 años cuando más, alumnos de la Escuela Militar de Aspirantes. Ahí es sometido a cualquier cantidad de vejaciones y torturas hasta que pierde la vida.

Material de apoyo:


Aguilar, José Ángel, La Decena Trágica, INEHRM / SEP, edición facsimilar en dos tomos, México, 2013, 366 pp.

Hernández y Lazo, Begoña, Gustavo A. Madero, de activo empresario a enérgico revolucionario (1875-1913), Gobierno de Coahuila / Centro Cultural Vito Alessio Robles, Editorial Los Reyes, Coahuila, 2013, 228 pp.

___, “Gustavo A. Madero: entre los negocios y la política (1897-1910)”, en Poder público y poder privado. Gobierno, empresarios y empresas (1880-1980), Facultad de Economía-UNAM, México, 2006, pp. 107-150.

Molina, Silvia, Los hermanos Madero, SEP / INEHRM , (Col. Biografías para niños), México, 2015, 32 pp.

Solares, Ignacio (selección y prólogo), Gustavo A. Madero, epistolario , Diana, México, 1991, pp. 239.