Juan Gelman
(fragmento del poema “Bajo la lluvia ajena”)
A finales del siglo xx, América Latina atravesaba una situación
compleja debido a la Guerra Fría, conflicto ideológico y estratégico que enfrentaba de manera
indirecta a los Estados Unidos y a la Unión Soviética, las dos superpotencias que buscaban imponer su
modelo político, económico y social en todo el mundo.
En su intento por mantener su influencia, y ante las crecientes demandas populares de reformas
sociales impulsadas por diversos gobiernos progresistas en Sudamérica, los Estados Unidos comenzaron
a financiar a sectores conservadores, de derecha y de ultraderecha. Este respaldo buscaba no solo
frenar el avance de las incipientes democracias de izquierda, sino que clandestinamente intentaba
también hacer desaparecer toda acción de movimientos de izquierda que les resultara amenazante,
persiguiendo y eliminando a sus integrantes. La mayoría de estos gobiernos terminaron siendo
aplastados, de manera abrupta, por dictaduras que ejercieron una violencia sin precedentes en la
región, usando para ello todo cuanto tuvieron a su alcance: torturas, ejecuciones extrajudiciales,
prisión política, violencia sexual, violencia en contra de las infancias, desaparición forzada y
obligando a miles de personas a exiliarse.
En este contexto, México orientó su política exterior hacia el respeto al derecho internacional,
convirtiéndose en uno de los principales países que ofreció asilo a las izquierdas sudamericanas. El
exilio chileno, tras el Golpe de Estado de 1973 contra Salvador Allende, es un claro ejemplo de esta
postura, ya que México acogió a miles de chilenos perseguidos por la dictadura de Augusto Pinochet.
En esta exposición haremos una breve revisión histórica de los hechos que lo originaron y
aunque sabemos que los procesos sociales conllevan una gran complejidad al ser observados desde la
distancia, y al pasar de los años, esperamos sirva para iniciar una reflexión más profunda acerca de
lo que implica la lucha por una sociedad mejor.