Quinientas mil imágenes del siglo xx capturadas a lo largo de más de 70 años se encuentran
reunidas en uno de los principales fondos iconográficos que resguarda el Archivo General de
la Nación (agn), el Archivo Fotográfico Díaz, Delgado y
García, uno de los conjuntos más importantes del fotoperiodismo en México.
Sus creadores son el fotógrafo Enrique Díaz Reyna, quien realizó la mayoría de las tomas, y
sus colaboradores Enrique Delgado, Manuel García y Luis Zendejas. Este archivo llegó al
agn el 14 de agosto de 1985, en medio de una polémica: fue
entregado por la Lotería Nacional que se lo había comprado a Jorge García Taylor, hijo de
Manuel García, sin que los familiares de los otros lo supieran, lo que acarreó
una disputa legal que no obstante dejó el acervo (compuesto de documentos, algunos positivos
y los más de 500 mil negativos en placa de vidrio, nitrato y acetato) resguardado tras las
paredes del Palacio de Lecumberri.
El archivo es un importante testimonio de la historia del fotoperiodismo en México y, por
tanto, fundamental para la memoria de nuestro país; esta exposición queda compuesta de una
breve selección de imágenes que pretenden mostrar la propuesta visual y estética que habita
en este Fondo.
Enrique Díaz Reyna nació en 1895 en la Ciudad de México. Enfrentado a la muerte de su padre y para ayudar con la manutención de sus hermanos, hacia 1911 entró a trabajar como ayudante del fotógrafo Víctor O. León. Al estallar el movimiento revolucionario dejó su trabajo para unirse a las filas de Francisco Villa y luego a las de Venustiano Carranza, en donde obtuvo el grado de capitán. Una vez afianzado el gobierno constitucionalista regresó de lleno a la fotografía y se estableció en la calle de Donceles número 56-C, en el Centro Histórico, muy cerca de las oficinas de los principales periódicos. Para 1917 ya colaboraba con sus imágenes en El País, El Heraldo y El Demócrata. *
De acuerdo con Rebeca Monroy Nasr, la principal investigadora de este Fondo, Enrique Díaz
Reyna comenzó a trabajar la cámara como tal entre 1919 y 1920 con el fotógrafo Fernando Sosa
(quien más tarde sería jefe de Información Gráfica de El Nacional, Revista de
Revistas y Excélsior), con quien colaboró durante un año. Para 1921, Díaz
inauguró su agencia Fotografías de Actualidad. El 13 de julio de ese año entró a trabajar
como aprendiz de fotógrafo Enrique Delgado de la O, conocido como El Campeón Delgado, con
apenas 23 años; la colaboración entre ellos duró hasta la muerte de Díaz, momento
en el que Delgado quedó a cargo del negocio. Tres años después Díaz Reyna contrató a Luis
Zendejas Espejel, quien aprendió los gajes del oficio y se convirtió en tesorero de dicha
agencia, vínculo que perduró 20 años. El último en unirse al grupo fue Manuel García Ledezma,
quien entró al estudio como aprendiz y se desempeñó preparando los químicos, realizando
compras y ayudando a los fotógrafos en sus labores diarias, hasta que aprendió el oficio a
fondo.
Los miembros de la agencia Fotografías de Actualidad hacían imágenes para todo tipo de
publicaciones nacionales, y algunas extranjeras. La conservación de sus negativos revela el
propósito de organizar y de catalogar su archivo, así como “su intención primordial de
brindar un servicio profesional a largo
plazo
” y no sólo de ganar la primera plana con sus imágenes diarias.
En la actualidad, el Fondo está totalmente identificado y ordenado con un sistema de
clasificación temático y un método de ordenación numérico-cronológico, gracias a las arduas
labores realizadas al interior del agn, ya que los materiales
se incorporaron con el orden que les dieran los propios fotógrafos, en una organización
cronológica y temática en las propias cajas de las hojas de negativos y de papel. Si bien
los negativos y algunos positivos que se encontraban entre ellos no tenían fechas claras, sí
estaban señalados por años.
Al interior del agn se ordenó el Fondo respetando los
principios de procedencia y el orden en los originales, identificando el material que tenía
referencias de tema y fecha en las cajas; el que podía describirse a través de carteles,
calendarios, personajes históricos importantes y; la deducción de temas y fechas de cada
negativo con base en los tipos de vestimenta de los personajes u otros detalles, o bien, de
acuerdo con el tipo de soporte utilizado según la época.
Enrique Díaz encabezó a su grupo de fotógrafos, no sólo
por ser el organizador y propietario de la agencia, sino al ser quien tenía mayor
experiencia y, debido a su tremendo carisma, llevaba una buena relación con otros
colegas como Miguel y Agustín Casasola,
los Hermanos Mayo
, los dueños y los editores de la prensa nacional, los presidentes y otros
integrantes del gobierno y con las comunidades de extranjeros en México; incluso presidió la
Asociación Mexicana de Fotógrafos de Prensa.
Díaz Reyna también llevaba la batuta del grupo en cuanto a la creación fotográfica. Sus
imágenes se caracterizan por su agudeza y su sentido del humor; si bien su trabajo cubre una
gran cantidad de eventos (presidenciales, diplomáticos, sociales, deportivos, militares y
religiosos), manifestaciones, actividades de las comunidades extranjeras, interiores y
exteriores de diversos lugares de interés, obra pública, exposiciones, procesos electorales,
noticias de gran impacto (como la lucha cristera o los atentados contra Pascual Ortiz Rubio
y Álvaro Obregón) y funerales, se sabe que le gustaba retratar a niños con disfraces y
a mujeres que trabajaban en cabarets y teatro de revista.
Sus tomas muestran que hay una búsqueda por captar los eventos periodísticos de otra forma;
no sólo le interesaba informar sino que tenía una búsqueda estética que se advierte en el
gran manejo en el uso de la distancia focal, en la elección de los encuadres, en la
composición o el uso de las picadas y las contrapicadas con gran habilidad, para mostrar
aquello que le llamaba la atención de un grupo, del retrato o al poner énfasis en elementos
sobresalientes de la imagen o nota gráfica.
En las imágenes de Enrique Díaz se nota la búsqueda de las
diferentes posibilidades que la misma evolución de la tecnología fotográfica le fue
permitiendo; además, se aprecia la intención de rescatar el rasgo humano dentro del evento
masivo, de poner a los retratados como personajes principales de esa “puesta en escena” que
son los acontecimientos. El fotógrafo subrayó los rasgos, los gestos y eventualmente
mostrar los eventos que se presentaban como contexto, pues es parte de su tarea y su
conciencia de fotoperiodista. Esta percepción del otro (del retratado) se nota en la forma
en la que encuadra a las personas como elementos merecedores de su propio instante visual en
la historia que buscaba narrar.
Su intención de posicionar a las personas retratadas como personajes distintivos también se
refuerza en la búsqueda de interacción con ellos y ellas, lo cual se hace visible en las
imágenes, pues una gran mayoría miran directamente a la cámara o al fotógrafo, incluso
muchas veces posan para él.
Otro de los rasgos que distingue algunas de las imágenes del Fondo es una búsqueda de la teatralidad propia de ciertos movimientos, de los disfraces, de situaciones performáticas. Ésta puede verse en las fotografías capturadas en lugares como el manicomio de La Castañeda, en las que los internos aparecen en la imagen no como locos, sino como personajes de una puesta en escena que gracias a las tomas logran romper su condición de enfermos. Lo anterior parece mostrarse también en las fotografías de manifestaciones sociales en las que el encuadre hace que ciertos participantes resalten por sus vestuarios y posturas.
Los encuadres utilizados por Díaz Reyna para retratar a niñas y niños revelan que los menores llamaban su atención y le atraían seguramente por la frescura de sus gestos y poses. En las tomas se ve que el fotógrafo se ponía a su altura, o solicitaba que los pequeños estuviesen en alguna superficie para tomarlos como iguales: buscaba mostrarlos; esto es destacable en el fotoperiodismo de la época, ya que los niños y las niñas no eran personajes principales; sus derechos, por ejemplo, se reducían a la atención médica, la educación y la no explotación laboral, y fue hasta 1959 que se incluyó como un derecho recibir amor y compresión para un correcto desarrollo. Ser protegido por su familia, la sociedad y el Estado se convirtió en derecho hasta 1966. Sin embargo, la forma en la que él los encuadra los coloca para ser vistos —y tomados en cuenta.
En imágenes captadas por otros fotoperiodistas de la época aparecen menores de edad, claro, pero no son el centro de la toma, sino que están inmersos en un contexto que se quiere resaltar o criticar como la pobreza, el trabajo infantil o las actividades escolares. En estas fotografías las niñas y los niños son protagonistas: juegan, llegan a otro país, se recuperan, van a manifestaciones y son capaces de mostrar emociones diversas más allá de la alegría (dolor, tristeza, sorpresa, entusiasmo y desesperanza).
En síntesis, la fotografía que realizó Enrique Díaz Reyna desde su agencia Fotografías de Actualidad, desde 1921 hasta su muerte en 1961, otorgó importantes instantes gráficos a la historia de México. Personajes connotados, acontecimientos históricos, eventos sustanciales, novedades urbanas, arquitectónicas, transformaciones políticas, sociales y culturales que se asomaron en esos años del siglo xx mexicano y que pasaron por la lente de su cámara. Dotó, junto con sus compañeros de viaje y de cámara, de un gran abanico de imágenes que le dieron vida a la Época de Oro de las revistas ilustradas, hicieron destacadas e imponentes portadas, además trabajaron las páginas interiores con notas gráficas, fotorreportajes y fotoensayos de gran calidad. Y se convirtió así en un importante cronista de la Ciudad de México en esos sustanciales años de la reconstrucción nacional. Sus imágenes son ahora una ventana al pasado de lo que fuimos y de dónde provenimos para comprender a dónde vamos.
García Cárdenas, Oralia. (2025). El fotoperiodismo mexicano vinculado al poder político. El caso de la Asociación Mexicana de Fotógrafos de Prensa (1946-1970). [Tesis para optar por el grado de doctora en historia y etnohistoria]. México: enah.
Monroy Nasr, Rebeca. (2003).Historias para ver: Enrique Díaz, fotorreportero, México: iie-unam, Conaculta, inah.
______________. “Del medio tono al alto contraste: La fotografía mexicana de 1920 a 1940”, Imaginarios y Fotografía en México, Conaculta, inah, Lunwerg Editores, México, 2005.
______________. “Haz de luz: la mirada de Antonio Rodríguez y el fotoperiodismo contemporáneo”, en Cuicuilco Revista de Ciencias Antropológicas. 14(41), septiembre-diciembre de 2007, México, pp. 143-168.
Santoyo, Beatriz. (2005). Rescate del Archivo Fotográfico Enrique Díaz, Delgado y García. Boletín del Archivo General de La Nación, 6(09), pp. 85-90. Recuperado a partir de http://bagn.archivos.gob.mx/index.php/legajos/article/view/798
inah-tv, Jueves fotográfico. Charla con Rebeca Monroy. Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=6Urpx8TuNHk
Agradecemos a las instituciones que facilitaron los recursos para la presente exposición y a todas aquellas personas cuyo trabajo hace posible la consulta de los acervos:
Archivo General de la Nación, en especial al personal de la Fototeca.
Mediateca, inah.
A Rebeca Monroy por la revisión del guión y sus valiosas aportaciones.
A Julio Caballero por sus observaciones sobre el estilo de Enrique Díaz.
Director General
Carlos Enrique Ruiz Abreu
Titular de Memoria Histórica
Gabriela Pulido Llano
Director de Creación de Contenidos Digitales
Rubén Octavio Amador Zamora
Curaduría e investigación
Karla Xóchitl Baltazar González
Revisión de textos
Alejandra Díaz Pulido
Retoque digital de las fotografías
Marco Arturo García Campos
Diseño y programación
Guillermo Salvador López Rocha