
El Archivo Comunitario del Ejido Viejo de Santa Úrsula Coapa es resultado del trabajo dialógico entre la comunidad vecinal de esta colonia y un colectivo de estudiantes de la licenciatura en desarrollo y gestión interculturales de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México(unam).
Este Archivo Digital, que se desarrolló dentro del proyecto PAPIME PE307525 "Enseñar y aprender a investigar en servicio a la comunidad", reúne múltiples documentos históricos que dan cuenta de los cambios urbanos, ambientales y culturales experimentados en el ejido a lo largo de las décadas.
El Ejido Viejo de Santa Úrsula Coapa culturalmente forma parte de los pedregales del sur de la Ciudad de México, una zona que aún conserva remanentes de un singular ecosistema biodiverso, que fue depredado por la urbanización acelerada desde mediados de la década de 1960. Dicho proceso ha sido potenciado, en diferentes momentos, por la realización de eventos deportivos internacionales, como los Juegos Olímpicos de México 68 y los mundiales de futbol varonil de 1970, 1986 y 2026.
En la actualidad, el Ejido Viejo también experimenta, como otras zonas de la ciudad, un fenómeno de construcción masiva de vivienda vertical para sectores acomodados que busca maximizar las ganancias privadas, lo que ha generado problemas de movilidad, aumento del costo de servicios y escasez de agua.
Frente a estas problemáticas, las personas que han habitado toda su vida en esta colonia nos abren las puertas de su casa para compartirnos cómo era el ejido, sus familias, sus paisajes y sus historias, un recorrido de transformaciones, cambios y resistencias para recordar que alrededor del Estadio también vive gente. *
El objetivo principal de la exposición es que los visitantes descubran que la zona de Santa Úrsula Coapa no sólo alberga el principal equipamiento deportivo del país, sino que también constituye un lugar cultural y ambientalmente valioso. De forma específica, se busca mostrar que el Ejido Viejo de Santa Úrsula Coapa (evsuc) es un territorio con un pasado rural singular, caracterizado por el esfuerzo de múltiples familias por construir colectivamente sus hogares, las cuales, en años recientes, han tenido que enfrentar la voracidad de los intereses inmobiliarios.
Por tal motivo, nos interesa establecer un paralelismo entre el evsuc y una casa tradicional autoconstruida, donde se resguardan y exhiben los documentos valiosos de la comunidad. Una casa cálida, construida progresivamente (con piedra volcánica, ladrillo rojo, concreto y madera), que contrasta con las lujosas y modernas residencias del fraccionamiento construido a un lado, el cual ha causado severos conflictos socioambientales.
En otras palabras, se trata de un ejercicio imaginativo en el que transformaríamos la casa de una de las vecinas en un museo comunitario.
Con miras a los Juegos Olímpicos de 1968, la Ciudad de México emprendió una ambiciosa transformación de su infraestructura vial. El objetivo era doble: facilitar la movilidad de los miles de turistas que llegarían al país y, al mismo tiempo, proyectar una imagen de modernidad al mundo. Fue así que, a finales de la década de 1960, el sur de la ciudad se convirtió en escenario de enormes obras públicas, a partir de las cuales surgieron dos vías rápidas: el tramo sur del Anillo Periférico y el Viaducto Tlalpan.
El Viaducto Tlalpan unió la carretera a Cuernavaca con el Anillo Periférico y se extendió hasta fusionarse con la Calzada de Tlalpan, justo a la altura del Ejido Viejo de Santa Úrsula Coapa. En aquella época, esta zona semirrural era una extensión del pueblo del mismo nombre; sin embargo, con la construcción de esta autopista urbana, ambos espacios quedaron físicamente divididos.
Cuauhtémoc Salas Miranda e hijos de ejidatarios.
Entre campo y carretera.
Antes de la construcción del Viaducto Tlalpan, la Calzada de Tlalpan ya funcionaba como frontera, sin embargo, con el paso de las décadas, esa frontera se fue "endureciendo": cruzarla se volvió cada vez más difícil. Las sucesivas transformaciones en el transporte colectivo —en particular, la sustitución del Tranvía por el Tren Ligero— levantaron barreras que antes no existían. Las fotografías del Archivo Comunitario del evsuc son el testimonio de ese cambio: durante la época del Tranvía, la gente cruzaba la Calzada caminando, a nivel de calle, sin necesidad de subir puentes.
La frontera que se fue endureciendo.
La frontera que se fue endureciendo.
Hoy en día, el Ejido Viejo de Santa Úrsula Coapa es una colonia habitacional localizada en la Alcaldía Coyoacán con una extensión de 61.49 hectáreas. Al norte está delimitada por la Calzada del Hueso, al sur por la Calzada Acoxpa, al oriente por la Avenida El Bordo y al poniente por la Calzada de Tlalpan.
En el instrumento de Zonificación de Entornos Urbanos, las autoridades de la Alcaldía Coyoacán agrupan al evsuc dentro de la "Zona VIII Coapa", junto con colonias de alto poder adquisitivo como Campestre Coyoacán, Jardines de Coyoacán, Haciendas de Coyoacán y Prados de Coyoacán.
Sin embargo, más allá de estas clasificaciones administrativas, existe un vínculo cultural que no es registrado por la autoridad. Por su origen ejidal, esta colonia está hermanada con el Pueblo de Santa Úrsula Coapa —perteneciente a la Zona V Pedregales Oriente— y con El Pedregal de Santa Úrsula —adscrito a la Zona VI Pedregales Poniente.
El Estadio en medio de parcelas.
Estadio, Familia y Amor.
El Ejido Viejo de Santa Úrsula Coapa, al igual que otras colonias vecinas al Estadio Azteca, ha vivido profundas transformaciones socioambientales en los últimos 50 años. Su cercanía con este icónico recinto deportivo ha convertido la zona en un punto de encuentro para multitudes de visitantes nacionales y extranjeros, especialmente en días de partido o grandes eventos.
Pero la relación entre la comunidad y el estadio comenzó mucho antes de que existiera la afición. A mediados de la década de 1960, muchas de las personas que habitaban estos territorios semirrurales participaron, de una u otra forma, en la construcción del coloso de Santa Úrsula. Este aspecto quedó registrado en los documentos que aún hoy resguarda la comunidad del Ejido Viejo.
Vecinos constructores.
Antes del proceso de urbanización, buena parte de los alrededores del Ejido Viejo de Santa Úrsula Coapa eran campos dedicados a la agricultura, pero también al deporte y la recreación: había canchas de futbol e, incluso, una zona que funcionaba como estacionamiento para las casas rodantes de turistas extranjeros.
Luis Hernández Álvarez, quien ha vivido toda su vida en el Ejido Viejo, conserva con emoción el recuerdo de su infancia, cuando se escapaba de la escuela para ganar dinero cavando pequeñas fosas sépticas para las letrinas de los visitantes norteamericanos.
Mientras tanto en los medios…
La construcción del “Coloso de Santa Úrsula” requirió del esfuerzo de un ejército de trabajadores que experimentaron extenuantes y peligrosas jornadas de trabajo para lograr culminar esta enorme edificación. Esto se documenta en publicaciones de la prensa de la época, como en el recorte de una revista de 1964, en el que se habla de los albañiles que construyeron el Estadio Azteca, obra en la que participó mucha gente proveniente de las colonias aledañas.
Amigo, ¿de qué se trata esto?
El Ejido Viejo de Santa Úrsula Coapa no es sólo un punto en el mapa, es un territorio vivo, que ha sido construido a lo largo de las décadas a través de las prácticas cotidianas de las múltiples familias que lo habitan y lo han transformado con su memoria, su esfuerzo y su vida diaria.
En un inicio, este espacio funcionaba como la zona de cultivo de los habitantes del Pueblo de Santa Úrsula Coapa —cuyo origen se remonta, al menos, al siglo xviii—. Sin embargo, conforme sus hijas e hijos fueron creciendo y formando sus propias familias, comenzó la ocupación habitacional del territorio de forma paulatina. En una de las fotografías del Archivo Comunitario del evsuc, tomada en la década de 1930, se observa a don Concepción Ramírez, considerado el primer ejidatario del Ejido Viejo, posando junto a sus vacas.
Durante la primera etapa de ocupación habitacional —que abarca desde el reparto agrario de 1915, cuando este espacio adquirió su carácter ejidal, hasta mediados de la década de 1950— la función agrícola del territorio se mantuvo vigente. Las familias que vivían aquí sembraban maíz, frijol, hortalizas y flores; además, criaban animales de corral y ganado.
A pesar de las presiones del crecimiento urbano acelerado, las fotografías del Archivo Comunitario nos muestran que la transformación del evsuc fue gradual. Ya entrada la década de 1970, y pese al impacto que trajo consigo la construcción del Viaducto Tlalpan y el Estadio Azteca, el Ejido Viejo seguía siendo una zona semirrural donde se alternaban las prácticas agrícolas con las actividades urbanas propias de la época.
Vecinos constructores.
En las fotografías del Archivo Comunitario se puede ver a las familias que se ganaban la vida cosechando flores, criando ganado, fabricando adobe, preparando alimentos o vendiendo forraje. También aparecen aspectos de la vida cotidiana de esta colonia: la típica fotografía escolar, los amigos que se reunían para tocar la guitarra y cantar, un equipo de futbol y los orgullosos ganadores de un torneo posando con sus trofeos.
Asimismo, se muestran varios lugares centrales en la dinámica del evsuc. Las inmediaciones de la iglesia de Santa Úrsula Coapa o la Escuela Primaria San Luis Potosí nos revelan que las familias del Ejido Viejo realizaban algunas de sus actividades cotidianas en colonias vecinas.
Las imágenes también registran un paisaje muy distinto al actual: sitios hoy ocupados por construcciones que, en su momento, fueron campos de cultivo o de futbol. Y de manera recurrente, los lavaderos aparecen como el lugar de encuentro por excelencia; son el escenario donde familias y amigos posan ante la cámara.
Concepción Ramírez.
Familia Miranda.
Niños de primaria posando para la fotografía escolar.
Adobes.
Forrajería Cuauhtémoc Salas.
Margarito Galicia transportando leña y maíz.
Jóvenes y Música del Ejido.
El Tiburón y su guitarra.
Comidas que transmiten Historias.
Las principales tradiciones del evsuc tienen que ver con las celebraciones religiosas que, hasta la fecha, siguen siendo parte central de la vida en el barrio. Estas festividades marcan el calendario, permiten una pausa en la rutina y generan un espacio de encuentro y disfrute colectivo. Así lo muestran las fotografías del palo encebado, del castillo de pirotecnia y las imágenes de la participación más reciente de los vecinos en la organización de estas conmemoraciones.
Las familias que han habitado el evsuc —ayer con sus vacas y sus milpas, hoy con sus celebraciones y su vida de barrio— han demostrado que construir un territorio es, ante todo, un acto cotidiano y compartido. Buena parte de las prácticas registradas en estas fotografías no pertenecen al museo: siguen ocurriendo en las calles, en las casas y en las memorias de los habitantes del Ejido Viejo.
Fiesta para la Virgencita de Santa Teresita.
Quema del castillo para la fiesta patronal.
En las primeras décadas del siglo xx, mudarse al campo significó para las familias pioneras del Ejido Viejo de Santa Úrsula Coapa un arduo trabajo para acondicionar un entorno aún silvestre. Lo primero que hicieron los nuevos habitantes fue construir sus viviendas con sus propias manos. Sin embargo, una vez levantadas las casas, era necesario resolver problemas como el drenaje, el abastecimiento de agua y la electricidad, servicios que exigían conectarse a una infraestructura que, en aquel entonces, simplemente no existía.
En su carta, resguardada en el Archivo Comunitario del evsuc, don Concepción Ramírez relata el temor que sentían los habitantes a principios del siglo xx ante la idea de mudarse a esa zona deshabitada. Asimismo, cuenta cómo su padre fue el primero en aventurarse a vivir en lo que, con el tiempo, se convertiría en el Ejido Viejo de Santa Úrsula Coapa.
Carta de Concepción Ramírez.
Chonito.
En la década de 1960, buena parte de los ranchos privados de Coapa comenzaron a fraccionarse para dar paso a las modernas colonias donde residirían personas de clase media y alta. Estos fraccionamientos habitacionales contaban con una planeación que preveía movilidad, equipamiento y servicios. Sin embargo, en aquella época, la mayoría de la población de la Ciudad de México no disponía de los recursos económicos necesarios para vivir en ese tipo de vecindarios; por lo tanto, tuvieron que buscar formas alternativas para hacerse de un hogar.
En todos los casos, la alternativa pasaba por la organización y el trabajo colectivo. Así sucedió en el evsuc, donde las primeras familias compartían una identidad común vinculada a una forma de tenencia colectiva de la tierra denominada "ejido". En su primera etapa, y desde esa estructura organizativa, los habitantes se coordinaron para realizar las adecuaciones y mejoras que estaban a su alcance, así como para gestionar la infraestructura básica. En una fotografía de la década de 1950 aparece doña Porfiria Aguilar, quien fue ejidataria y desempeñó un papel importante en la consolidación del evsuc.
Otra fotografía relevante para la comunidad es la que se tomó después de la firma del convenio que permitió la dotación de energía eléctrica en el evsuc en 1960. Años más tarde, en 1985, las familias lograron el suministro de agua potable; en 1987 construyeron la escuela primaria mediante faenas; en 1992 se pavimentaron las calles principales; y en 1995 se instaló el alumbrado público. Todos estos momentos marcaron importantes logros dentro de una lucha colectiva que abarcó varias generaciones.
Doña Porfiria, ejidataria del evsuc.
Acuerdo de luz.
En 1992 se reformó el artículo 27 constitucional, lo que permitió la privatización y venta de las tierras ejidales en todo el país. En la Ciudad de México, este cambio colocó a las zonas ejidales absorbidas por la mancha urbana en la mira de las empresas inmobiliarias.
En el Ejido Viejo de Santa Úrsula Coapa, la titularidad de un terreno ejidal se heredaba a las hijas e hijos a lo largo de los años. Sin embargo, en muchos casos este proceso se realizaba de manera informal y no siempre se contaba con los documentos que certificaran dicha titularidad. Por tal motivo, tras los cambios de 1992, algunos ejidatarios comenzaron a certificar sus derechos, como se muestra en la fotografía del título de propiedad del señor Carlos Vaquero, expedido en 1992.
El proceso de búsqueda de certeza para las familias ejidatarias también fue una lucha colectiva. En el evsuc se organizó una comisión de ejidatarios encargada de llevar a cabo las gestiones que permitieran la certificación de los terrenos de todas las familias.
Esta tarea fue muy ardua, ya que implicó realizar un censo casa por casa para actualizar el padrón de personas ejidatarias, así como llevar a cabo innumerables gestiones ante la Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra (corett), entidad encargada de certificar la titularidad de los ejidos. Este trabajo requirió varios años y fue hasta el año 2000 cuando se culminó el proceso de regularización.
Don Carlos Vaquero participó en dicha comisión, lo cual quedó registrado en documentos y fotografías que se conservan en el archivo comunitario del evsuc.
La zona de Coapa ha sido sede de múltiples industrias que han aprovechado la buena disponibilidad de agua para llevar a cabo sus actividades productivas. Éste fue el caso de la fábrica de Chaparritas El Naranjo, que tuvo su embotelladora en un enorme predio del Ejido Viejo de Santa Úrsula Coapa desde los años sesenta hasta mediados de la década de 2000.
Para las familias del evsuc, cohabitar con una industria refresquera no fue tarea fácil. En una fotografía del Archivo Comunitario, tomada a inicios de la década de 2000, se muestra un grupo de vecinos y vecinas triunfantes. Ante el peligro de que la empresa talara un árbol de pirul, se organizaron e impidieron la remoción de ese referente vecinal mediante la construcción de un rodete de protección. Desde entonces, el pirul se ha convertido en un símbolo de la organización colectiva y la lucha por el bien común entre los habitantes del evsuc.
Colocación de un rodete de protección al pirul.
Ejido Viejo de Santa Úrsula Coapa. Diego Puebla Corella, edición. Con fotografías del Archivo Comunitario de evsuc
En las últimas décadas, la Ciudad de México ha sido escenario de un proceso de construcción intensiva y concentrada de vivienda, protagonizado por empresas inmobiliarias que priorizan la máxima rentabilidad de sus inversiones por encima de las afectaciones ambientales y sociales que generan sus proyectos. En 2012, la Inmobiliaria GP S. A. de C. V. compró el predio donde funcionaba la antigua refresquera Chaparritas El Naranjo y construyó en su lugar un lujoso complejo residencial de casi 400 departamentos, denominado "Ventanas Coyoacán".
Debido a la cantidad desproporcionada de viviendas, la construcción de este fraccionamiento —iniciada en 2013— requería la implementación de diversos trabajos de mitigación, entre ellos el desarrollo de una planta de tratamiento de agua residual. Sin embargo, dichos trabajos nunca fueron realizados.
Manifestación por permiso de construcción.
Chimenea.
Con la construcción y ocupación de Ventanas Coyoacán, las familias del Ejido Viejo de Santa Úrsula Coapa experimentaron una disminución en el suministro de agua potable y severos problemas de movilidad dentro de la colonia. Por esta razón, se organizaron a partir de 2014 para solicitar a las autoridades la verificación del cumplimiento de las normativas. Ya desde 2020, llevaron a cabo mesas de trabajo con distintas instancias, entre ellas seduvi, sacmex, sedema, semovi, invea, la Alcaldía Coyoacán y el Gobierno de la Ciudad de México.
El plan de la inmobiliaria para dotar de agua potable a sus cientos de departamentos, regar sus jardines, poner en funcionamiento sus fuentes decorativas y mantener su alberca semiolímpica consistía en utilizar un pozo de agua ubicado dentro del propio fraccionamiento y conectarlo a la red de agua potable del evsuc. Sin embargo, debido al pasado industrial del predio, el agua de dicho pozo presentaba contaminación por vanadio en niveles superiores a los permitidos por las normas internacionales.
En este contexto, las vecinas y vecinos del evsuc no sólo acudieron a múltiples instancias gubernamentales para exigir el cumplimiento de las normas, sino que también se acercaron a la Universidad Nacional Autónoma de México en busca de asesoramiento técnico y acompañamiento para el fortalecimiento de su tejido comunitario.
La solución acordada entre habitantes y autoridades desde 2022 fue la cancelación del pozo contaminado y la construcción de uno nuevo que se conectaría a la red del evsuc para compensar la disminución del suministro. Sin embargo, hasta la fecha, la inmobiliaria no ha cumplido con estas medidas. Por tal motivo, las vecinas y vecinos se mantienen vigilantes para evitar que el pozo contaminado sea conectado a su red, y continúan exigiendo a las autoridades el cumplimiento de las obligaciones de la empresa.
A más de 10 años del inicio del conflicto generado por la construcción de Ventanas Coyoacán, las vecinas y vecinos del Ejido Viejo de Santa Úrsula Coapa continúan realizando reuniones y gestiones con las autoridades. Recuerdan que la lucha que hoy protagonizan es la continuación de aquella que emprendieron sus abuelas, abuelos, madres y padres, quienes construyeron este barrio con sus propias manos.
Pero la lucha del presente no sólo implica las exigencias presentadas a las autoridades; también requiere mantener las relaciones de reciprocidad entre los habitantes del evsuc de distintas generaciones y fortalecer el sentido de pertenencia barrial. Esto lo tienen muy claro el grupo de vecinas y vecinos que han impulsado diversas iniciativas, como la reunión y organización de la documentación fotográfica que da cuenta de su propia historia, resguardada ahora en su Archivo Digital comunitario.
También se han organizado para reconstruir los relatos del pasado del evsuc en forma de textos narrativos. Además, formaron una agrupación de chinelitos que participa en las fiestas de la Virgen de Guadalupe. Muchas de estas iniciativas vecinales han sido acompañadas por estudiantes de las facultades de Ciencias Políticas y Sociales, Filosofía y Letras, Facultad de Artes y Diseño y Arquitectura, en procesos de aprendizaje mutuo, cocreación de conocimiento y compartición de afectos.
Vecinos y estudiantes Dygis en el pirul.
Tejidos
Esta exposición fue realizada gracias al Programa de Apoyo a Proyectos para Innovar y Mejorar la Educación, PAPIME (proyecto PE307525) de la Dirección General de Asuntos del Personal Académico de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Responsables del Archivo Digital Comunitario del Ejido Viejo de Santa Úrsula Coapa
Belem Pablo Valencia
Fernando Chávez Gris
Luis Hernández Álvarez
Carlos Vaquero
Responsables del proyecto PAPIME
Cecilia Peraza Sanjinés
Ehécatl Cabrera Franco
Curaduría
Ehécatl Cabrera Franco
Noemí Mora Martínez
Adonei Hidalgo Hernández
Ricardo Olivas Rosas
Instituciones participantes
Universidad Nacional Autónoma de México
Centro de Estudios Sociológicos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
Colegio de Desarrollo y Gestión Interculturales de la Facultad de Filosofía y Letras
Instituto de Investigaciones Sociales
Desarrollo de la exposición virtual
Archivo General de la Nación
Director General
Carlos Enrique Ruiz Abreu
Titular de Memoria Histórica
Gabriela Pulido Llano
Dirección de Creación de Contenidos Digitales
Rubén Octavio Amador Zamora
Apoyo para la exposición web
Jessica Amairani Tello Balderas
Edición
Rebeca Flores Gutiérrez
Dirección de Diseño y Estrategia Creativa
Mauricio Antonio Espinosa Azócar
Diseño y programación:
Oyuki Collado Velasco