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El Comité ¡Eureka!
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El Comité ¡Eureka!

Tras los terribles sucesos de represión ocurridos en nuestro país el 10 de junio de 1971 durante el llamado Halconazo, en el que asesinaron a más de un centenar de estudiantes, los afectados se organizaron para exigir justicia. Tal fue el caso del Comité ¡Eureka!, en el que madres y familiares de desaparecidos trabajaron a fin de encontrar respuestas ante los crímenes perpetrados por el gobierno priista. Fundado seis años más tarde, en 1977, una de sus herramientas comunicativas fue la difusión de sus consignas a través de los carteles de contenido político.

El nombre completo de la agrupación fue Comité Pro-Defensa de Presos, Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos de México. El principal objetivo era saber y tener una relación de los desaparecidos, resultado de la represión del Estado en la segunda mitad del siglo xx, particularmente durante del gobierno de Luis Echeverría Álvarez y de José López Portillo. El grupo fue encabezado por Rosario Ibarra de Piedra, cuyo hijo Jesús, integrante de la Liga Comunista 23 de Septiembre, fue secuestrado por miembros de la Dirección Federal de Seguridad en Monterrey, Nuevo León, sumándose a la lista de desaparecidos. En aquella época no se contaba con la tecnología que existe hoy en día (como el internet y las redes sociales), por ello la difusión de su lucha y sus trabajos era mucho más complicada. 

Un vehículo de propaganda eficaz de entonces fue la utilización de los carteles políticos, cuyas especificidades surgieron como una necesidad en el marco de conflictos bélicos de antaño, como la Primera Guerra Mundial y la Revolución soviética. En ellos, a través de la gráfica, se plasman las demandas y la ideología de grupos con fines específicos, como en este caso el Comité ¡Eureka! El objetivo era pues capturar la atención de transeúntes y transmitir los mensajes, ya sea con el dibujo e incluso con la incorporación de imágenes fotográficas; derivado de ello, el cartel puede tener diversas propuestas estéticas (en esta colección se pueden apreciar varios estilos) pero con consignas claras y fuertes de naturaleza social, y eso es lo que lo hace diferente, en esencia, de la mera función publicitaria.